El Breve Espacio, Por: Juan Carlos Absalón

Advenedizos distorsionan la información

Pretendiendo que el periodismo es la panacea para quienes se encuentran sin trabajo y que además esto les llenará los bolsillos, muchos novatos se están aventando al ruedo del ejercicio periodístico.

La idea no es mala para quienes pretenden abrazar esta carrera que más que aprenderla en un salón de clases se aprende en la vida diaria; en el lugar de los hechos.

La teoría siempre ha sido fundamental, y cuando se lleva a la práctica se conjuga una serie de experiencias que forma la objetividad como deben revelarse las cosas, hechos, sucesos y circunstancias que se viven para informar de manera veraz y oportuna, para que el lector forme su propia opinión de la crónica.

Existen compañeros en el quehacer periodístico, los más que se hicieron en el lugar de los hechos, no en la escuela, y que con el tiempo afinaron la experiencia con cursos que les fueron impartidos sobre la materia.

Muchos de ellos, compañeros sobresalientes, están en el campo de batalla, trabajando y escribiendo diariamente sus notas, sus columnas y haciendo sus críticas, aunque en este último concepto muchos sean contrariados cuando ponen el dedo en la llaga y los influyentes pretendan acallar esos conceptos que los evidencian ante la sociedad que critica sus errores y hasta actos corruptos.

Vemos con gusto, que se están sumando egresados de distintas universidades, profesionistas hoy, que vienen a foguearse con los viejos, con aquellos que se hicieron en el campo de batalla y que no fueron a la escuela; algunos aprendiendo algunas técnicas, otros aprendiendo las mañas y otros más las malas mañas.

Mientras el periodismo sea de lucha combatiente para exhibir los actos de corrupción; señalar las irregularidades de funcionarios; desenmascarar a quienes juegan con los recursos del pueblo y demás; así también el periodismo que es fuente para formar opinión, también sirve para señalar los aciertos, los avances, el desarrollo en todos los renglones, la cultura, la tecnología, la educación, la infraestructura, respetando siempre la idiosincrasia de los pueblos, promoviendo sus costumbres y demás, será parte de la cultura de los pueblos, de ahí que existan grandes archivos que ilustran a nuevas generaciones de las historia diaria de los municipios y sus comunidades, y en conjunto de las entidades y del país.

Pero no todo queda allí, muchos que se dicen soldados de mil batallas, están más por el dinero, pensando que aquí pueden hacer el negocio de su vida; y lamentable resulta para quienes no abrazan esta carrera con la pasión que despierta de involucrarse en forma leal; muchos de ellos son más leales a unos cuantos y es cuando distorsionan la información.

Convertidos en esclavos de algunos cuantos a cambio del diezmo, callan y hasta protegen a funcionarios de quienes se convierten en sus serviles; la controversia viene cuando son descubiertos por los demás que si cumplen con la tarea de funcionar y esos serviles y desleales “reporteros” pretenden ocultar lo que ya es del conocimiento de los demás. Es aquí donde señalamos y criticamos a esos falsos y advenedizos pseudoreporteros, que solo están en el medio por la ambición de recibir una dádiva a cambio para proteger a ciertos funcionarios. De estos tipos no queremos en el medio.

Es ahora la sociedad que los señala, los critica y poco a poco va descubriendo quien es quien…

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