El concepto del MAESTRO y la educación en México, ubicados actualmente en el marco de lo insignificante y lo intrascendente.

Artículo de Hermilo Coto Xolot

 

Una humilde exhortación con todo cariño, aprecio y respeto, para todos los comunes que como yo, soñamos algún día ser portadores ecuánimes de la crítica hacia el Maestro; paliándola como constructiva de la verdad y de la justificación; así como de la razón sin la razón absolutas en nuestros modestos pensamientos, nuestra percepción y nuestra memoria histórica.

Los que nos sentimos enajenados tras el engaño de la supuesta ostentación ideológica y epistemológica, del prejuicio al aprecio del valor y la consideración. Y más aún, recordando a Carlos Monsiváis, sin ínfulas farisaicas, pero con exaltadas soberbias y egoísmos injustificables e irracionales; por demás reprobables, los que sistemáticamente venimos enjuiciando, señalando, devaluando y atacando severamente el papel del más modesto, invaluable, del siempre víctima, “… Noble, sencillo, humilde por esencia, humano y amoroso trabajador” y portador de la enseñanza: EL MAESTRO.

Para todos los que como yo, se hacen partícipes de hoy y siempre, al ubicar al trabajador de la educación en el inframundo de lo humano y lo social, “en el sótano” diría un eminente columnista de conocido semanario tuxtleco.

Omiso asimismo de la más mínima valorización y el respeto que ellos se merecen y representan en la escala de los valores, de la cultura y de la espiritualidad que el concepto significa en la sociedad; y sin considerar y sin tomar en cuenta que en nuestro cerebro y en nuestro ser existe por “añadidura”, una pequeña reminiscencia de luz de los más sutiles y rutinarios conocimientos, de sabiduría e inteligencia académica, y del amor y la disciplina recibidos en fortalecimiento de nuestra conciencia, influenciados por ese ser que estamos culpando y enjuiciando cotidianamente por el estado profundamente crítico en la que se encuentra la educación en nuestro país.

El MAESTRO, hoy llamado simple y llanamente, “profe”, aludiendo la actividad reporteril del reconocido periodista Carlos Loret de Mola Álvarez, misma que a través de su “de panzazo”, asesta duro golpe a la figura y el respeto, a la indumentaria y la trascendencia, sobre todo al concepto idílico y mítico que se ha tenido por siempre de los trabajadores de la educación y de la educación misma en México.

El MAESTRO, como muchos pensadores y pedagogos poetas catalogan en sus obras, parte imprescindible de la humanidad. El demiurgo hecho hombre transformador de la historia y de la realidad social. El asceta cuyo trabajo participa en las inmaculadas tareas para desarrollar integralmente al ser humano. El trabajador de la educación que en el marco de sus sueños y sus fantasías intenta transformar cada día la conducta individual y social de los pequeños.

El agente de cambio y guía espiritual que crea y recrea la conciencia y el pensamiento de los hombres en el planeta. Hoy, los nuevos paradigmas de la producción y la pseudocultura existentes en ideas y conceptos del mundo de la globalización, bajan la moral y autoestima de lo humano, estupidizantes, sin fundamentos, poco concienciados, poco valorados; hoy el trabajador de la educación, se encuentra convertido en un simple gnomo, un silencioso sin ideas democratizantes, un objeto mercantilista, un asalariado sin futuro, un esclavo servidor del sistema, tanto por el bajo valor que lo ha ubicado el mismo compañero de banquillo, como el padre de familia, como el empresario, y el tendero, los mismos alumnos; y por si fuera poco, agregándosele con ello también el mote y la frase, el término vulgar y poco técnico, poco evaluado en la autoestima y en el digno nombre que debiera de dársele en la sociedad, sino rebajado en el último peldaño, “en el sótano” robándole esta frase a distinguido columnista Luis Velásquez.

En el último nivel de la jerga de los albañiles, y albañales, como en el marco de un lenguaje común, pocho, burdo, intrascendente y grotesco, característico y propio del vulgo, solamente conocido con el mote o sobrenombre de: “profe, profe, prof”. Y no MAESTRO como realmente es su nombre por reconocimiento de la historia.

“Profe” es el término que no se le menciona como la abreviatura de profesor (Profr.) considerado como profesionista, tales como doctor (Dr.), ingeniero (Ing.), contador público (C:P.), etcétera; sino más bien “profe”, análogo a los términos de “ñero”, “paisa”, “cuate”, “maistro”, “camarada,” “bato”, etc., etc.

“Profe”, también se entiende como el apócope de la palabra profesor, como decir, ¿pa’ dónde?, ¿para dónde?; “compa”, compadre; “má”, mamá; “pá”, papá; etc., etc.

Este mote también se expone en el título de una película cuyo personaje principal representado por el extinto Mario Moreno “Cantinflas”, “EL PROFE”, que representa un “profesional aventurero”, portador de la justicia, del conocimiento, del amor, de la valentía, de la pasión, de la lealtad y transformador y luchador irredento de un mundo salvaje, inexistente y utópico en nuestra sociedad, cuyo protagonista es, sin lugar a dudas, “EL PROFE”.

Sin embargo, para Álvaro Gálvez y Fuentes, el concepto MAESTRO dice a la letra: “Ser MAESTRO es ser luz”. Es la palabra inmaculada del guía espiritual. Es en el sentido más alto el que se anida en el pensamiento más sublime de los individuos, cuya formación integral, cuyos buenos consejos, cuya buena disciplina, y cuyos grandes conocimientos, se lo deben sin lugar a dudas, a buen, buen MAESTRO.

Para el MAESTRO José Vasconcelos, “El MAESTRO el maestro es el estirpe y el protagonista de los hacedores de la patria; los formadores de las personalidades, los creadores y recreadores de la humanidad”.

El eminente pedagogo Francisco Llarroyo, estima que “el término MAESTRO, nombra al MAESTRO como educador que voluntariamente y de manera profesional, se ocupa de las tareas de la enseñanza, pero además, consagra su vida a la acción pedagógica. Es el hombre que no solo influye en la educación, sino en la formación de los valores de los buenos ciudadanos”.

Para la MAESTRA María del Pilar Gil Rodríguez, doctora en pedagogía, dice que “la persona del MAESTRO, es un hombre consagrado plenamente a la acción educativa. El MAESTRO, parte de la vocación personal, mismo que con su labor pretende expresar una profunda unidad interna y personal entre las dimensiones humanas y pedagógicas, y quien hace de la educación, una empresa vital más importante y totalizadora en lo profundo y extensivo e intensivo en las dimensiones humanas”.

Sin embargo, la concepción del MAESTRO en México en los últimos tiempos, está muy devaluada. Devaluada, porque el mismo MAESTRO se ha encargado de hacerlo así con su silencio y su poca actividad pedagógica y social y política, de bajarlo hasta el último peldaño de la fraseología populacha.

El MAESTRO sigue siendo el dócil, no obstante que la crítica en los medios de difusión masiva y en la sociedad, recibe el agregado de: “haragán”, “ingeniero constructor de puentes”, “politiquero”, “chupesor”, “flojesor”, “pobresor”, “compraplazas”, “inepto”, “mercenario”, etc., etc.

Al igual que el gran periodista Carlos Loret de Mola, mismo que sin conocer realmente la problemática existencial en función de la dialéctica que existe entre la sociedad y las dimensiones de la educación con relación a los medios y modos de producción y el papel que representa el MAESTRO en este aspecto, se atrevió a criticar el estado que guardan estos rubros, sobre todo la crisis educativa que existe en grandes magnitudes en todos los niveles, señalando y situando como primer responsable de esa situación a los trabajadores de la educación.

Indica y pone en el banco de los acusados a los MAESTROS, en el sentido de que los mismos son los culpables de los bajos rubros por la que la misma se circunscribe en la baja calidad educativa, léase reprobación, deserción, repitencia escolares; baja eficiencia terminar, crisis en general por la que atraviesa este servicio en el país, etc, etc, por demás, haciendo uso de un procedimiento de campo, puso y expuso a través de un trabajo reporteril el problema magisterial causante de la crisis educativa, así como de la mas exacerbada y manifiesta falta de ética en el incumplimiento constante de algunos maestros a sus labores en algunas contadas escuelas que se encuentran en el país.

Con esa misma tónica, muestra también la incultura de los que según él, son trabajadores de la SEP, los cuales no supieron contestar con el número exacto de maestros en el país.

Preguntas que están fuera de lugar, cuando los que cuestiona son trabajadores manuales, de aseo, y de jardinería, de poca cultura, y mucho menos sin la preparación científica y académica para contestar lo que este renombrado periodista pregunta sin conocer los fundamentos de la fenomenología que gravita en la educación, en el complejo engranaje de la política, y la economía; de la estructura y la infraestructura, que como decía Antonio Gramssi y Altusser, o del propio doctor Carlos Latapí Sarre, y si citáramos a Sara Finkel o Tomas Vasconi, Aníbal Ponce, entre muchos otros analistas que realmente conocen a fondo y saben a ciencia cierta que la crisis de la educación no se debe solo (a los que nos damos por llamar) “la inconsciencia de los maestros faltistas e irresponsables”, sino, que es resultado de factores objetivos y subjetivos de la sociedad.

Si bien es cierto, que los maestros en parte son los culpables por las que exista este estado crítico de cosas que circunscriben a la educación, también se tiene que ver, que en el mismo están presentes los grandes poderes que existen en México, las grandes situaciones que permean todo un engranaje en el fenómeno de la producción y de las relaciones de producción en el sistema capitalista.

Decía Antonio Gramsi que la educación es parte de la dialéctica de la superestructura, es parte de la ideología como la política, la religión, la filosofía, el derecho.

Es parte del universo y de las ideas y “súper ideas” de los que componen el poder político e ideológico y del poder del mismo del estado, de las ideas que permean en las grandes nacionales y transnacionales, de los monopolios existentes, etc.

De la educación y la concepción de MAESTRO, por tanto es el reflejo, de la situación que existe en el escenario de la lucha de clases y de la ideología que persiguen los poderes donde gravitan sus intereses, y en la conservación del STATUS QUO, de la imagen de los que quieren que así se le vea el maestro así como de como sea la educación en México.

No es precisamente por causa de los llamados MAESTROS carentes del perfil y conocimiento pedagógico, no por “los maestros arribistas”, “compra plazas”, “aviadores y paracaidistas”, no por “los hijos de papis” que heredaron las plazas sin la vocación que merece el servicio, sino por toda la situación universal imperante de nuestro sistema político, sistema económico corruptelario.

Aquí la educación, es desafortunadamente el reflejo de la ideología o el aparato ideológico de las clases en el poder. Los MAESTROS en su gran mayoría, solo son simples esclavos, servidores, dóciles que devengan un misérrimo sueldo. No se equivoca el analista Francisco Gutiérrez al señalar que: “el MAESTRO es un servidor, que hace política con su silencio, con su servilismo, su domesticación, su actitud pesimista para conservar el orden, impuestos por la clase hegemónica y este, siga imperando hacia las clases dominadas”.

Cuestión que el estado crítico por el que existe la educación en general, y por ende de la concepción del MAESTRO, es culpable el mismo MAESTRO, como la sociedad en general; los sindicatos magisteriales charros; la situación de alta pobreza y marginalidad en los medios rurales, la injerencia de sectas religiosas, los esquemas mentales tradicionales de la gente; la muy poca y baja cultura educativa y científica de los padres. Así también como las condiciones socioeconómicas y culturales de las familias mexicanas, la poderosísima influencia enajenante de los medios de comunicación masivas, particularmente de la televisión mexicana.

Entre otros aspectos, que hacen la deplorable situación educativa en México, ese gran abandono físico y moral, económico y cultural en las que existen las familias mexicanas. Un gran número de casos de familias disfuncionales, desintegradas por los vicios del alcohol o otros conceptos adyacentes, las variables de pobreza extrema y del duro e inevitable fenómeno de la emigración por la búsqueda del sueño americano.

Todo esto y más, hacen realmente, que nuestra educación esté por los suelos, y la figura ideal del auténtico trabajador de la educación quede por ende, sumido en la más deplorable y deprimente concepción.

Contradictorio de verdad, en un país del tercer mundo, cuyos gobernantes dicen que se encuentra en el mejor de los desarrollos cuando al servicio educativo apenas si se le atiende con menos del dos por ciento del producto interno bruto (PIB). Este último concepto servirá para otro tema, si ustedes me lo permiten.

Por lo pronto ¡una gran felicitación a todos los maestros» en su día¡.

Humildemente su servidor pide perdón, por si alguien se sintió ofendido.

1 COMENTARIO

  1. Hay mucha verdad en las lineas escritas por el senor Hermilo,es de reconocer que no es ajeno a lo que sucede en cuanto a la educacion en mexico,.lamentablemente es resultado de generaciones atras desde nuestros padres hasta las personas que son encargadas de infundirnos los valores humanos,tambien aunado a la deficiente calidad de gobierno mediocre que nosotros mismos elegimos ,. basado en una perspectiva de la mediocridad e ignorancia,.El Profe como ahora se le llama se ah ganado el desprestigio a pulso y con deliberado esmero,.haciendo referencia de los buenos profesores de los 80 y parte de los noventa que no aceptaban el minimo error,era imperativo la limpieza, la buena educacion,los valores, no faltaba el maestro que incluso le daba el jalon de oreja al papa o la mama por la mala de conducta de su hijo,. solo por haber tirado la basura fuera del bote,.aunque en estos tiempos quiza paresca arcaica la forma de enseñar de los maestros son las que dieron buenos frutos,. en cambio ahora el maestro se echa sus cervezas en el salon y no pasa nada,.anda con la alumna y la embaraza,.hasta peleas dentro del salon las arma,. es entretenimiento puro,ese es el profe de hoy,.dicho sea de paso tenemos a una ELBA ESTHER QUE SE VENDE AL MEJOR POSTOR es el ejemplo de ineptitud echo persona,.ya es hora de empezar por nosotros mismos,nunca es tarde para educarse convertir palabras en hechos no quedarnos estancados ,.no esperemos que el gobierno venga al rescate de nosotros,hay que despertar sacudirnos esa ignorancia que nos aqueja de hace mucho timepo,.POR ESO CELEBREMOS HOY, EL INFELIZ DIA DEL MAESTRO,..

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