El Pavo

“Ya se va la embarcación, y se va por vía ligera.  /

Se lleva a mi compañera, que es la dueña de mi amor”

(Canción popular)

Hasta mediados del pasado siglo, el transporte de personas y productos del campo provenientes de las congregaciones de la ribera del lago de Catemaco se efectuaba en las grandes piraguas de una sola pieza, en pequeñas canos o botes de madera e impulsadas con remos.

Bello espectáculo ofrecía el continuo surcar de esas embarcaciones con diferentes destinos. O cuando llegaban al embarcadero de la Villa con su carga de flores, frutas, verduras, semillas, madera en trozo o aserrada, panela, aguardiente, caña de azúcar, aves de corral, cerdos y demás productos cosechados o elaborados en las congregaciones ribereñas…

Aunque abundaban las barquillas de remos, hacía falta un servicio continuo y regular para el tránsito de gente y el tráfico de mercancías entre la Villa y la costa opuesta… Por la década de los años 50, para cubrir esa necesidad, el señor Rafael Azamar, un visionario habitante de la comunidad de La Margarita y propietario de un molino de nixtamal, trajo a Catemaco del puerto de Alvarado un barquito de motor diésel.

Proeza debió haber sido transportarlo de Alvarado a Catemaco, ya que la carretera aún no estaba terminada. Tal vez llegó desarmado por las accidentadas rutas usuales en ese tiempo y aquí fue armado…
Era un barquito de casco de madera con un potente motor diésel; probablemente ya con muchas horas de navegar en las procelosas aguas del río Papaloapan, comunicando los poblados ribereños, partiendo del puerto de Alvarado.

Las informaciones respecto al Pavo son imprecisas…Gente mayor asegura que la embarcación tenía unos siete metros de eslora; tanto en proa como en poca contaba con compartimentos adaptados para transportar la carga. Al centro la cabina de pasajeros con escaños de madera, para “comodidad” de los usuarios “; ahí estaba el puesto del piloto Hilario Sinta que maniobraba el barco. Sobre el techo de la cabina sobresalía la ennegrecida chimenea que desalojaba el humo del motor. Toda la embarcación estaba pintada de color azul rey y en los extremos de la quilla se leía en grandes letras su nombre: El Pavo.

En el lago catemaqueño, el Pavo hacía servicio de cabotaje dos veces a la semana, los días miércoles y sábado… Su base era La Margarita, de donde salía temprano a su primer recorrido que comprendía la ribera oeste, tocando las congregaciones de Pozolapan, La Victoria, Maxacapan y otros puntos intermedios para a descargar en Catemaco…Después salía hacia la ribera este, tocaba Arroyo Agrio, Coyame, Tebanca y retornaba a Catemaco, al mediodía. En ambas rutas recogía o descargaba pasaje y carga. Su punto de llegada en Catemaco, era cerca de la punta de Chaltipa

A las dos de la tarde, ya abastecida de pasaje y carga enfilaba hacia su centro, La Margarita. Lloviera o tronara surcaba el lago. Su potente motor la hacía segura, capaz de desafiar los oleajes provocados por las tempestades, suradas o los vientos del norte.

Un día dejó de navegar. Los usuarios extrañaron el barquito que por largo tiempo intercambió afanes y sueños, mercancías, sustento y la riqueza de nuestra tierra, entre la Villa y las congregaciones aledañas

Se desconoce qué fin tuvo. Si fue vendida, si la regresaron a Alvarado o fue desmantelada en La Margarita…Se recuerda esa mítica embarcación que dos veces a la semana con el ruido de su motor y su agudo silbato llenó una época feliz y boyante de la vida catemaqueña.

A poco tiempo fue traída otra embarcación similar. “La Huatusqueña”, propiedad de don Cecilio Rosas, comerciante procedente de Huatusco que llegó a La Margarita, donde abrió una tienda de abarrotes. Ese barquito casi repetía la ruta y la frecuencia de El Pavo…Pero nadie recuerda cuánto tiempo dio servicio…Y casi se esfumó de la memoria…

En cambio, en la imaginaria popular, por mucho tiempo pervivió el recuerdo del mítico Pavo, una de las primeras embarcaciones de motor que surcaron el lago y contribuyeron a la comunicación y al comercia ribereño, en aquella apacible Villa de Catemaco de mediados del siglo pasado…
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