El Poder de la Verdad – Mary García

Ante la peor crisis económica de los últimos cien años a la que se enfrenta nuestro país, uno de los mayores retos es que la educación no vaya en retroceso; sin embargo, cada vez son más los jóvenes que ven truncados sus estudios por falta de recursos económicos porque tienen que trabajar para poder llevar algún ingreso a sus hogares, y la deserción escolar es cada vez mayor, esto aunado a que en las universidades públicas cada vez son menores las posibilidades por la alta demanda que tienen, y las instituciones privadas están al alcance solo de un bajo porcentaje de las familias por el alto costo de las cuotas.

Además de lo anterior, y a pesar de los esfuerzos por parte de las autoridades por abatir el rezago educativo en nuestro país, y aun con la reforma educativa, México sigue ocupando el lugar No. 53 en desarrollo humano, según datos de la ONU, y por si esto fuera poco, ocupa el último sitio en gasto por alumno, además solo 39% de los mexicanos entre 25 y 34 años ha terminado el bachillerato, lo que representa el segundo nivel más bajo de las naciones afiliadas a esta entidad de cooperación internacional.

En entrevista, el Lic. Eneas Rivas Castellanos afirma:
“Toda reforma supone cambios, pero estos cambios no deben perder de vista los valores que son fundamentales en la integración de la educación, el mismo artículo tercero y los mejores pensadores respecto a la rama educativa han aceptado tres aspectos que no debemos perder de vista tratándose de una reforma, lo físico, lo moral y lo mental, porque la personalidad se integra con esos 3 factores, yo acepto el uso actual de las computadoras pero deben saber usarlas, no en cuanto al uso técnico sino a la forma de utilizarlas para aumentar el caudal educativo, porque estas solo consiguen que el alumno deje de investigar, de leer, de aprender, solo copian los textos y los imprimen eso no es investigación…

“Debemos aceptar que a pesar de los cambios y el avance de la tecnología aun nos queda mucho por hacer, para abatir el analfabetismo, porque no se puede tapar el Sol con un dedo y basta con volver los ojos hacia algunas zonas del país, como el sureste mexicano para darnos cuenta del grado de desarrollo en que nos encontramos, pero lo más triste de todo es la indiferencia que impera en algunos gobernantes y en nosotros mismos ante esta situación, como reza el dicho, cada quien se preocupa por llevar agua a su molino, lo demás no importa.”