El Poder de la Verdad – Mary García

Cuando vemos en los periódicos o en la televisión casos de asesinatos en su peor modalidad como el de la mujer que mató a su bebé y se comió su cerebro, o hijos que matan a sus padres con tanta saña y crueldad, no podemos más que cuestionarnos ¿qué está pasando?

¿Es qué efectivamente el Demonio se ha apoderado de las mentes humanas o está cobrando cada vez más fuerza en nuestro Mundo, o es que ha sido el mismo hombre el que ha propiciado toda esta maldad?

Por ejemplo, las películas de terror cada vez más sangrientas que vemos en el cine y la televisión, ¿quién maneja las mentes de los escritores de esas historias de terror, o son personas normales que solo llevan su imaginación al limite, o en que se inspiran para escribir escenas tan escalofriantes?

Sin duda alguna, la violencia que hoy en día vive el Mundo es consecuencia en gran medida de la proliferación de escenas aterradoras que se transmiten en los medios de comunicación, inclusive las caricaturas que anteriormente eran inocentes ahora están cargadas de lenguaje vulgar y actitudes violentas e incluso sexuales.

Sexo, drogas y alcohol, terrible combinación que hoy en día es una realidad en los antros y discotecas de cualquier ciudad y mucho más en los destinos turísticos…

¿Cómo pretenden los Gobiernos acabar con la inseguridad, si no se regula la distribución de estimulantes que son propiciadores de la violencia y causa de los más crueles asesinatos y terribles accidentes automovilísticos?

Una gran crisis emocional estamos viviendo actualmente; nadie nace siendo malo, la maldad se va formando conforme crecemos y de acuerdo al ambiente que le toca vivir a cada uno.

Pocos son los que tienen  la fuerza de voluntad de rebelarse a su destino y demostrarse a si mismo que aun naciendo y viviendo en la peor de las miserias son capaces de salir adelante, muchos de los niños y jóvenes que hoy vemos en las calles ganándose unos pesos limpiando parabrisas o arriesgando su vida como tragafuegos terminarán en la morgue o en la cárcel, porque cada vez se vuelve más propicio el ambiente para pisar fondo, al menos que ese sector de la Sociedad sea “rescatado” a tiempo.