Lun. Jun 15th, 2026

Donald Trump ha prometido que, durante su nuevo mandato, llevará a cabo una «deportación masiva» de migrantes, apoyado por la Guardia Nacional. Su plan es deportar hasta 20 millones de personas, o al menos un millón por año, una cifra que superaría el récord de deportaciones alcanzado en 2012, durante la presidencia de Barack Obama. Con su toma de posesión el 20 de enero, se espera que las políticas migratorias del nuevo gobierno se endurezcan considerablemente. La designación de Stephen Miller y Thomas Homan, dos funcionarios con posturas firmemente a favor de la deportación, parece confirmar que el enfoque será agresivo. Esta situación ha puesto el foco sobre México, no solo por su cercanía con EE.UU., sino porque es el país con mayor número de migrantes en territorio estadounidense. De los 45 millones de inmigrantes en Estados Unidos, aproximadamente un tercio son mexicanos, y se estima que alrededor de 4 millones viven sin estatus legal, parte de los 11 millones de indocumentados en total.

Aunque no se alcanzarían los 20 millones de indocumentados que Trump menciona, la cifra sigue siendo significativa, lo que plantea la pregunta de si México está preparado para una posible ola de deportaciones. Según Guadalupe González, una experta internacionalista mexicana, el país no está completamente preparado. Aunque ha habido avances en áreas como la asistencia a mexicanos en EE.UU., aún existen desafíos importantes, como la capacidad para recibir a los migrantes deportados o la posible disminución de las remesas, que podrían complicar la respuesta ante una crisis migratoria de esta magnitud.