Estrellitas de la corte

En la corte imperial y faraónica de la 4T en Veracruz, hay, parecen existir par de estrellitas. Una, Éric Cisneros. Y la otra, Zenyazen Escobar. Secretario General de Gobierno y de Educación. El parcito, soñando con la candidatura de MORENA a gobernador en el año 2024, cuando, caray, desde hace ratito los astros se acomodaron a favor de la secretaria de Energía, Rocío Nahle García.

Pero, bueno, quizá, quizá, quizá, los dos prestándose al juego democrático para validar más la lucha partidista interna y en donde todos tienen, caray, posibilidades iguales.

En el camino, el par de estrellas han sido salpicadas de lodo.

En el caso de Cisneros, el diputado local de MORENA, Magdaleno Rosales, de que con recursos públicos compraba bienes materiales en Baja California, su tierra adoptiva.

Y de pronto, zas, que le dan un carguito a Magdaleno en MORENA y luego la reelección y que amarra la lengua a un bozal.

Y en el caso de Zenyazen, un funcionario de la dirección de Espacios Educativos, hurgando en la oscuridad y que le interponen una denuncia penal en la Fiscalía General y lo despiden y santo remedio.

Zenyazen se dice más amigo del góber que Cisneros. Pero, bueno, como jefe y operador político del gabinete, “El dos del palacio” ha ido ganando espacio y terreno. Desde cuando adoptó el machete y la moruna como filosofía política y social para podar los camellones cada sábado hasta adueñarse de la política turística y lanzar el buque “El cuenqueño” navegando en el río Papaloapan y que, dicen, para beneficiar a empresario sureño famoso.

Nadie dudaría de que el góber tiene otras estrellas. Pero el par enloquece con las candilejas y necesitan el resplandor.

Y con tan buenos vientos favorables, mejor karma, súper vibra, que por ejemplo, del gabinete legal y ampliado ellos dos, Cisneros y Zenyazen, parecen tener enorme influencia sobre “El uno”.

Y el góber confía, todo indica, a ciegas, con lealtad ciega y recíproca, en ellos.

Incluso, hasta en su sombra se han convertido. Pendientes, claro, de que todo salga bien y ningún cortocircuito se produzca con la población y los ciudadanos de a pie ni tampoco con los llamados sectores sociales de Veracruz.

Y en caso de necesidad de torpedear a uno que otro como, por ejemplo, incluso, el arzobispo de Xalapa, Hipólito Reyes Larios, entonces, “El dos del palacio” “lanza espada en prenda” y arremete

y queda como el malo de la película, el boxeador político, el peleador callejero, el Luzbel, el Martín Lutero. También, claro, el Narciso Mendoza.

ANTECESORES DE ÉRIC CISNEROS

Cisneros es el arquitecto de los acuerdos y desacuerdos políticos. Su radio de acción es tan amplio como su imaginación tropical.

Más, porque luego de prolongada ausencia de Veracruz regresó victorioso como “El dos del palacio” para imponer su estilo personal de ejercer el poder…a base de madrazo limpio.

De hecho y derecho, en la SEGOB jarocha bien puede repetir la historia de Dante Alfonso Delgado Rannauro, 4 años gobernador interino, en el bienio de Fernando Gutiérrez Barrios, y/o de Manuel Carbonell de la Hoz, 72 horas candidato priista a la gubernatura en el sexenio de Rafael Murillo Vidal.

Y/o de Flavino Ríos Alvarado, quien perdiera la nominación en el sexenio de Miguel Alemán Velasco, pero ganara la gubernatura de 40 días (cuarenta días lloviendo en Macondo y en la Biblia) cuando Javier Duarte fuera obligado a renunciar por el rafagueo nuclear de Miguel Ángel Yunes Linares.

Nunca pudo Yunes desde la SEGOB quedarse con la candidatura a gobernador en el sexenio de Patricio Chirinos Calero, pero, bueno, tuvo oportunidad de oro que perdió.

Érick Lagos quedó soñando desde la SEGOB duartista con la silla embrujada del palacio de Xalapa, pero cuando menos pudo soñar durante largo y extenso rato y que también, digamos, el panista Gerardo Buganza Salmerón, dos veces titular de la secretaría General de Gobierno.

Cisneros Burgos, quien con frecuencia parece el gobernador marcando la pauta y definiendo rumbos, tiene la pelota en sus manos y la juega y patea.

Ya se verán los alcances.

CALENTAR LA CABEZA CON LA UTOPÍA

Está claro que Zenyazen y Cisneros tienen cortocircuito. Incluso, sus operadores les han integrado un Cartel Mediático para zumbarse uno al otro tanto arriba como debajo de la mesa.

Y aun cuando ni uno ni el otro cede y desearía limar asperezas y que tampoco parecen importar al góber, en cualquier pulsada que se juega únicamente hay un ganador.

De entrada, nada indica que Cisneros o Zenyazen serán candidatos a la gubernatura.

Pero mientras Cisneros está creído de la posibilidad, Zenyazen jugaría, digamos, a pasar de la SEV a otra dependencia en el sexenio próximo. Quizá, la misma SEGOB. Y así, acercarse a la oficina principal del palacio dada, y por ahora, su carrera meteórica gracias al buen karma con “el preciso”.

Por eso, sigue brincoteando en el mayor número de petates posibles, incluido el grado académico otorgado por universidad mundial como doctor en Ciencias Ocultas, dichoso y feliz con la lisonja mediática como si fuera un becario nuevo en la redacción de un periódico.

El juego sigue. Lo peor en la vida es cruzarse de brazos y sentarse en sillón cuenqueño en la banqueta de la casa esperando pase el cadáver del enemigo o adversario.

Y en tanto el humo blanco del 2024 permanezca latente, todo es posible. Entre otras cositas, soñar… pues como decía El Che Guevara, las grandes epopeyas de la vida primero se calientan en la cabeza fría y el corazón encendido.