Sáb. Jun 20th, 2026

Francisco Ramírez Galindo, exmilitar y exintegrante de la Fuerza de Reacción Inmediata Pakal (FRIP), denunció públicamente una serie de graves irregularidades dentro de esta corporación de seguridad en Chiapas, la cual —afirma— opera bajo un esquema de corrupción sistemática, colusión con el crimen organizado y abuso de poder.

En declaraciones recientes, Ramírez reveló que ingresó a la FRIP con el propósito de servir a la ciudadanía, pero descubrió que la corporación funcionaba como un grupo criminal encubierto. Uno de los principales señalados es el comandante Lemus Vidal José Carlos, a quien acusa de dirigir en estado de ebriedad, proteger delincuentes a cambio de sobornos y tolerar actos de abuso sexual dentro de la organización.

Irregularidades denunciadas

Entre los hechos más alarmantes relatados por Ramírez Galindo, destacan:

  • El atropellamiento de dos jóvenes por elementos de la FRIP, a quienes posteriormente se les sembró droga para justificar la agresión.
  • El robo sistemático de gasolina y el uso indebido de recursos públicos.
  • La protección de mandos policiales con órdenes de aprehensión activas.
  • Casos de acoso sexual y violencia interna, supuestamente encubiertos por los altos mandos.

Llamado a las autoridades

Ante la gravedad de estas acusaciones, el exmilitar hizo un llamado directo al gobernador Eduardo Ramírez Aguilar y al secretario de Seguridad, Óscar Aparicio Avendaño, solicitando una depuración inmediata de la FRIP. Advirtió que la corrupción dentro de este cuerpo no solo afecta la seguridad local, sino que facilita el tráfico de drogas e indocumentados hacia Estados Unidos.

Ramírez asegura tener evidencia documental y testimonios que respaldan sus acusaciones, y afirma estar dispuesto a colaborar con las autoridades competentes, a pesar de los riesgos que esto representa para su seguridad personal.

Transparencia y exigencia de justicia

La denuncia de Francisco Ramírez Galindo se suma a una creciente preocupación sobre el estado de las corporaciones de seguridad en el estado de Chiapas. Su testimonio subraya la necesidad de investigaciones profundas, imparciales y transparentes que garanticen el respeto a los derechos humanos y el cumplimiento de la ley.

“No vine a Chiapas para ser parte de un grupo criminal. Vine para servir, y no puedo quedarme callado ante lo que vi”, concluyó Ramírez.