Gabinete grisáceo; vivir en el limbo

  • Un gobernador de la 4T calificado de misógino, el nuevo adjetivo calificativo para describir el sexenio
  • El tiempo de las ocurrencias: tianguis de higos y mangos, los cafetómanos, los moruneros y
  • Macheteros
  • Generación política atrapada en la nada, la nada que es, denominados siervos de la nación y soldados de la patria
  • El Veracruz truculento habitado por cadáveres, el mayor legado de la izquierda delirante

Luis Velázquez/Foto de Yerania Rolón

Pdf: Cuitláhuac García. Dos años opacos en el mando

La percepción ciudadana del sexenio de la 4T en Veracruz, (¡Oh, la purificación moral y la honestidad valiente!) y a dos años de ejercer el poder, es la siguiente:

El secretario General de Gobierno, el más vapuleado de la historia y en la historia. Récord Guinness. Medallita de campeón.

El último ramalazo fue, es, sigue, a partir del asesinato de la presidenta municipal de Jamapa, Florisel Ríos Delfín, donde el CEN del PRD lo ha señalado como presunto culpable… por omisión.

En tanto, el gobernador de la 4T perdió los estribos y aseguró que la alcaldesa fue la culpable de su propia muerte.

Y el Observatorio Universitario de la Violencia lo llamó misógino.

Un misógino gobernando Veracruz en el tiempo de la izquierda, aquella apasionada de los derechos humanos.

El secretario de Desarrollo Económico. Su mayor logro, el tianguis de higos y mangos.

El académico de la Universidad Veracruzana, Alfonso Velázquez Trejo, detectando que la SEDECO es un club de cafetómanos.

El secretario de Desarrollo Social. Su logro anual, integrar el grupo de los boy scouts macheteros y moruneros para podar lotes baldíos oficiales, camellones y jardines en los pueblos y ciudades.

La secretaria de Trabajo y Previsión Social, en el limbo.

La secretaria de Protección Civil, rogando al Ser Superior un huracán impetuoso para ser y hacer, estar y proyectarse.

La directora del DIF, viviendo en gerundio, es decir, planeando lo que algún día, algún día, algún

día… hará.

El secretario de Seguridad Pública, soñando con un montón de cadáveres.

La Fiscal General, perfeccionando y aplicando su dichito de “Aquí mando yo”.

El secretario de Infraestructura y Obra Pública, trepándose en la obra pública federal.

El secretario de Salud, odiando el COVID por tantos contagiados y muertos e inculpando a los jóvenes del rebrote, aun cuando el desastre epidemiológico sirvió para remodelar sus oficinitas y trabajar a gusto y con pasión republicana, la máxima virtud de los soldados de la patria y los siervos de la nación.

La secretaria de Turismo, viajando a España con comitiva, ponerse un vaso en la cabeza y bailar “El tilingo lingo” ante consorcios turísticos que para jalar visitantes a Veracruz, además, claro, de aquella ocurrencia del “Veracruz se antoja”, únicamente replicada por los carteles y cartelitos, malandros y malosos, sicarios y pistoleros.

El vocero, cargando en el hombre la peor imagen de un gobernador en la historia local.
La mayoría del gabinete legal y ampliado, en la nada, la nada que nada es, porque pocos, excepcionales veracruzanos conocen un beneficio social.

Y, bueno, si quieren encamarse en los programas sociales de López Obrador (los ancianos recibiendo 2 mil 600 pesos bimensuales), con todo se trata de programas federales.

UN VERACRUZ TRUCULENTO

Los dos años del secretario de Seguridad Pública en Veracruz, el regio Hugo Gutiérrez Maldonado, se resumen de la siguiente manera:

42 políticos asesinados. De todos, el cadáver más incómodo, la alcaldesa de Jamapa, Florisel Ríos Delfin.

25 taxistas asesinados. Los últimos, el fin de semana, en Tlapacoyan y Xalapa.

43 crímenes de odio. La comunidad sexual, irritada.

Veracruz, primer lugar nacional en feminicidios.

Primer lugar nacional en secuestros.

Primer lugar nacional en extorsiones.

Más de cuarenta niños asesinados.

Tres reporteros asesinados.

Los carteles, operando en tierra fértil. Incluso, el gobernador de la 4T reveló que un nuevo cartel está

aquí o está a punto de instalarse.

Los hechos son los hechos, el único aval de un ser humano. Más, mucho más, de un político.
Y si el país huele a pólvora como afirmaba el ideólogo de la 4T, Alfonso Durazo, ex priista, expanista, secretario de Seguridad Pública, trepándose a la 4T para brincar a la candidatura de MORENA a la gubernatura de Sonora, ¡oh Luis Donaldo Colosio, oh Vicente Fox Quesada!, Veracruz, con el regio, huele a sangre.

La sangre de las mujeres y los hombres decapitados…

VERACRUZ, EN LA DISCORDIA

Dos años después, Veracruz, en la discordia política y social total y absoluta.

Unos presidentes municipales con marchas y resistencia pacífica en contra del gobernador de la 4T y su leal y fiel, leal a ciegas, secretario General de Gobierno.

Otros, a favor que “defendiendo lo indefendible”.

Los asuntos polvorientos en el palenque son los siguientes:

Uno. A favor y en contra de la alcaldesa de Jamapa, Florisel Ríos Delfín, asesinada en Jamapa el miércoles once de noviembre.

Dos. A favor y en contra de las amenazas de “El dos del palacio”.

Tres. La falta de obra pública en los municipios.

Veracruz, crispado. Escindido. Dividido. Fragmentado.

Saldo del primer gobierno de izquierda en Veracruz.

El CDE del PRD expulsó a un cuarteto de alcaldes perredistas lambiscones y rastreros por “tenderse

al piso” de las tribus guindas.

POLÍTICOS DE POCA FE…

La Auditoría Superior de la Federación, ASF, detectó irregularidades en la Cuenta Pública del año 2019 del gobierno de Veracruz.

Entonces, el gobernador de la 4T “se lavó las manos” y culpó al coronavirus de las presuntas fallas o errores observados.

Tal cual, el COVID, entonces, también es culpable único y absoluto de un Veracruz campeón en el tiradero de cadáveres y de impunidad.

Y de que 6 de los 8 millones de habitantes sigan en la miseria y la pobreza.

Y de qué medio millón de paisanos solo hagan dos comidas al día, y mal comidas, de tan jodidos que están.

Y de que un millón de paisanos ande de migrante sin papeles en Estados Unidos.

Y de que uno de cada 3 jefes de familia lleve el itacate a casa con el ingresito obtenido en el changarro en la vía pública.

Y de que la población desempleada esté disparada como nunca en los últimos cien años en Veracruz.
La COVID, tan milagroso como el santo niño de Atocha o como Jesús Malverde Campos, el salteador de caminos convertido en santo milagroso de los carteles. A la 4T en Veracruz ha faltado traer en su carterita la estampita de “Detente enemigo/ Jesús está conmigo!”
¡Políticos de poca fe!