Guerra panista

Las tribus panistas de Veracruz llevan a la militancia a una nueva guerra y en donde las partes se desgastan, manifiestan y evidencian en la lucha por el poder partidista.

En el ring, dos tribus en la rebatinga por la presidencia del CDE hacia finales de año.

En un lado del cuadrilátero, Joaquín Guzmán Avilés, soñando reelegirse.

Y en el otro lado, Tito Delfín, acariciando la silla embrujada azul, antiguo compinche de Guzmán Avilés.

El reacomodo de fuerzas. Y como siempre, las alianzas efímeras entre las partes.

Guzmán Avilés, con Julen Rementería, Omar Miranda, Víctor Serralde y Germán Yescas.

Y Tito Delfín, con su hacedor, Enrique Cambranis y los Yunes azules. El padre y los dos hijos, y José de Jesús Mancha, derrotado en las urnas internas disputando la presidencia del CDE y derrotado en las urnas como candidato a presidente municipal de Tuxpan, su pueblo.

Reacomodo también de fuerzas internas: si Tito Delfín abandonó el búnker de El chapito, antes, mucho antes, el senador Julen Rementería se desmarcó de la yunicidad donde fue secretario de Infraestructura y Obra Pública en el bienio azul para transfigurarse en un Chapito más.

Versiones de que Julen también se llevó consigo a los García Guzmán y García Escalante, los caciques de Pánuco, y A quienes, la fama pública consigna, siempre le apuestan al ganador, pues antes fueron yunistas y antes, mucho antes, priistas.

Se ignora si varios años después de la rebatinga, la militancia panista, aquella que a ras del suelo opera y cabildea y cicatriza heridas y da fuerza al partido, habrá mejorado y enaltecido su calidad de vida.

Pero mucho se duda.

La historia, repitiéndose.

A los jefes, y por lo regular, siempre les va bien, digamos, y entre otras cositas, con los cargos públicos.

Y para “los de abajo”, oh Mariano Azuela, la sentencia bíblica, “pobres naces, pobre vives y pobre morirás”.

Por ahora, las partes apostando a reclutar más simpatizantes como parte de “la acarreada” para ganar en las urnas partidistas.

Con todo y que Tito Delfín y Enrique Cambranis perdieron las presidencias municipales que apadrinaban con sus candidatos.

Incluso, Delfín, derrotado en Tierra Blanca y Azueta, donde fue alcalde, y Cambranis, derrotado con su hermano para alcalde de Jáltipan, su pueblo.

GOBERNADOR 2024

La dirigencia del CDE del PAN cobra mayor relevancia porque le corresponderá la llamada “madre de todas las batallas” electorales.

Es decir, la nominación del candidato azul a gobernador de Veracruz en el año 2024.

Entonces, y de entrada, par de proyectos enfrentados y confrontados.

Uno, el PAN de Guzmán Avilés con el senador Julen Rementería de precandidato.

Y dos, el PAN de los Yunes con Miguel Ángel y/o Fernando Yunes Márquez como favoritos, con todo y que Miguel Ángel Yunes Márquez ya fue en el año 2018 y derrotado.

Y aun cuando la caballada de MORENA está fuerte y es el partido político en el poder y MORENA ganó cien alcaldías, 18 de veinte curules federales y 26 de 30 diputaciones locales, el PAN es el primer partido opositor, el más fuerte, en Veracruz.

Y, claro, “las esperanzas nunca se pierden” y un segundo antes de morir, el político puede continuar pataleando para encumbrarse.

EL PODER ES AFRODISÍACO

Por ahora, hacia el interior del PAN ventilan el voto de los militantes y el asunto ha llegado a la Comisión de Justicia y a los tribunales.

Y, bueno, se trata de una batalla jurídica igual y parecida a cuando se diera la elección interna municipal de Veracruz, donde la Sala Superior ratificó la norma interna del PAN y a 473 militantes les negaron el derecho a votar.

Incluso, en el lado de la yunicidad trasciende que Guzmán Avilés tiene ya, ya, ya, la venia del gobierno del Estado de la 4T para ganar juicios electorales con dados cargados porque se trata de un gran caballote de Troya para aniquilar al padre y a los hijos, identificados también como los Kennedy de Boca del Río.

Es más, hasta exaltan favores de la purificación moral a uno que otro abogado de Guzmán Avilés, como por ejemplo, Cándido Nicanor Rivera y Roberto Eduardo Sígala Aguilar.

Peor aún, hasta una magistratura para la esposa de Sígala Aguilar.

Son, claro, los dimes y diretes en tiempo electoral partidista y que, aun cuando fueran verdad, se encartan como parte de los ditirambos.

Simplemente, diría el viejito del pueblo, las pasiones políticas descarriladas.

El poder, decía Eufemio Zapata, el hermano menor de Emiliano, el Caudillo del Sur, marea y enloquece a todos, sin excepción.

Poder político que es sinónimo de poder económico y social.

Y es que para muchos hombres, el poder es, además, afrodisíaco.