Guiri guiri de la justicia

La procuración de justicia en Veracruz se está dando, parece estarse dando, a través de estribillos y cantaletas y cacareos.

Quizá, a tono con la filosofía comunicativa de Joseph Goebbels, el súper Ministro de Información de Adolf Hitler de que “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”.

En verdad, quizá, en el tiempo de las redes sociales.

Por ejemplo, entre otras frases repetitivas, incluso, y “hasta para salir del paso”, de hecho y derecho, puro guiri, las siguientes:

“En Veracruz habrá cero tolerancias a la impunidad.

Se actuará con todo el rigor de la ley.

En todos los casos que atenten contra la paz y la seguridad… jamás habrá nadie por encima de la ley.

Los asesinos físicos e intelectuales están ubicados. Y pronto los detendremos.

Ya tenemos pistas de los homicidas. Pronto caerán.

Los (grandes) carteles ya se fueron de Veracruz. Aquí solo quedaron carteles locales.

Ya tenemos pistas de los asesinos. Y los tenemos identificados.

Hemos detenido a montón de jefes narcos.

Las investigaciones para capturar a los presuntos homicidas están iniciadas.

En la mayoría de feminicidios en Veracruz son las parejas violentas.

Los civiles asesinados son daños colaterales que siempre se dan.

Hay violencia porque los antecesores la heredaron.

Caiga quien caiga nadie será perdonado. Eso era en el pasado”.

Las anteriores declaraciones, posturas y ejercicio del poder en el tiempo de la 4T integran la nueva filosofía política y social de gobernar.

Así, tal cual, desde el comienzo del sexenio y vamos en el cuarto año del sexenio y las frases memorables, citables, recordables y bíblicas constituyen la gran verdad.

Y en contraparte, Veracruz, en el primer lugar nacional en secuestros y extorsiones.

Y alternando los primeros lugares en feminicidios.

Y también en la impunidad.

El Estado jarocho oliendo a pólvora y sangre.

VERACRUZ Y SUS ESTRIBILLOS

El poeta Efraín Huerta escribió en el siglo pasado dos, tres tomos intitulados “México a través de sus siglas”.

Era un impresionante compendio de dependencias públicas y privadas, más públicas, creadas en cada sexenio para solucionar los graves pendientes sociales.

Tiempo cuando cada vez que de pronto aparecía un problema, en automático creaban otra dependencia.

Ahora, bien podría escribirse con la 4T hecha gobierno en Veracruz un libro resumiendo la filosofía teórica y práctica para procurar la justicia a través de frases bíblicas, con la advertencia de que pueden ser utilizadas “en toda ocasión”, digamos, “para salir del paso” ante las ONG, los Colectivos y los reporteros.

Incluso, bastaría una zambullida en la hemeroteca del periódico en el día con día desde el primero de diciembre del año 2018 a la fecha (incluso, en el tiempo de Jorge Wínckler Ortiz como Fiscal General, septiembre del 2019) para coleccionar las grandes “joyas de la política de Veracruz” en la procuración de justicia.

Otra de las grandes frases sería aquella de “Aquí mando yo” cuando la Fiscal General, la primera mujer en la historia local, tomara posesión.

Más, cuando a pesar de la venta insólita de esperanzas cuando si fuera un tianguis de promesas los ciudadanos de a pie, la población electoral, tienen una legendaria y mítica capacidad de aguante social para aceptar, resignados, y hasta cruzados de brazos, las frases manoseadas de que pronto, pronto, pronto, antes de que el gallito bíblico cante tres veces, los asesinos físicos e intelectuales caerán.

Pero, además, la venta burda, vana, ramplona y barata de que pronto, pronto, pronto, Veracruz será pacificado, de igual modo como, por ejemplo, don Fernando Gutiérrez Barrios lo pacificará en cuarenta días luego de aquel sexenio de “La Sonora Matancera”.

Veracruz, haciendo justicia a través de sus frases célebres y cachondas, casi casi como “La mesa que más aplauda, la mesa que más aplauda”.

FRASEÓLOGOS PRIISTAS

En el tiempo del resplandor priista eran famosos los políticos que contrataban intelectuales, escritores, publicistas, asesores, con el único objetivo de crear frases pegajosas “para toda ocasión” tanto para decir en las declaraciones periodísticas como en los discursos.

Ellos mismos se llamaban “Los fraseólogos” y eran dichosos y felices cuando el jefe político las repetía, y más a cada rato, porque significaba que le habían gustado.

Ahora, sin embargo, con la 4T en Veracruz el hecho de estar repitiendo como chachalacas las mismas frases y durante tanto tiempo y a cada rato bien valdría la pena que los jefes máximos contrataran a sus “fraseólogos” para crear y recrear, inventar y volver a inventar, otras frasecitas exuberantes que sirvan, incluso, hasta para los titulares.

Y es que las frasecitas ya conocidas han sido demasiadas manoseadas y digamos que han perdido efectividad…, si es que algún día la tuvieron.

Entre otras, esa de que “ya tenemos identificados a los presuntos asesinos”.

También la otra, y que fue estelar, cuando los Siervos de la Nación nombrados funcionarios públicos empezaron a gritonear que pronto, pronto, pronto “caerán los asesinos físicos e intelectuales… porque ya los tenemos identificados”.

Es la hora, entonces, de renovarse.

Las frases citadas sirvieron, digamos, en los primeros tres años. Y como ya estamos en el cuarto y faltan el quinto y el sexto, nada como refrescarse.

Es la hora de cambiar de rollo.

“Por el bien de los pobres”.

La imaginación, el fósforo bitacal, la inteligencia y la bilirrubina… al servicio de la política.