Historias de Mi Abuelo…Por: Manuel Absalón Leal

Laguna de Nixtamalapan de color amarillo, donde cuenta la leyenda que la Virgen del Carmen lavó su maíz, y convirtiéndose en agua de Nixtamal, donde se hierve el maíz para los papayanes. (Foto | Meme Absalón Leal 2015)

Leyenda de la Laguna de Nixtamalapan de Catemaco.

Laguna de Nixtamalapan de color amarillo, donde cuenta la leyenda que la Virgen del Carmen lavó su maíz, y convirtiéndose en agua de Nixtamal, donde se hierve el maíz para los papayanes. (Foto | Meme Absalón Leal 2015)
Laguna de Nixtamalapan de color amarillo, donde cuenta la leyenda que la Virgen del Carmen lavó su maíz, y convirtiéndose en agua de Nixtamal, donde se hierve el maíz para los papayanes. (Foto | Meme Absalón Leal 2015)
La Virgen del Carmen en su altar, foto tomada en 1922 del archivo personal de Meme Absalón Leal 2015.
La Virgen del Carmen en su altar, foto tomada en 1922 del archivo personal de Meme Absalón Leal 2015.

“Niños, ya se escuchan los cohetes y la banda de música. Los paisanos están llegando por la montaña de Santa Martha; llegan a venerar a la Santísima Virgen del Carmen…”

–Abuelito ¿Llegan cada año?

“Sí hijos, llegan cada año generaciones tras generaciones, de los lugares de Tatahuicapan, Mecayapan, Pajapan, San Volador, Jicacal y muchos lugares de la Sierra”.

“Niños alístense vamos a recibirlos, a la entrada del pueblo donde se encuentra La Cruz”…

“Con sus trajes de muchos originales y coloridos estandartes, se limpian con ramas que cortan en camino de Coyame a Catemaco, dándole las gracias a la virgencita por llegar otro año más…

“Cantando  y alegres llegan a la iglesia, donde todos se hincan y de rodillas avanzan hasta el altar de la virgen con lágrimas en los ojos, dándole gracias por tantos milagros. Al término de la misa el padrecito les da la bendición, y todo se convierte en algarabía en el pueblo…

“Los vestidos multicolores, son lucidos por elegancia, por las calles empedradas, los amplios corredores de las casas del centro, los grandes corrales se vuelven una romería, donde nadie entiende su dialecto, pues hablan en Popoluca…

“Los compadres de Pajapan llegan a la casa, se saludan rápido, la comadre le pone leña al fogón para calentar los papayanes, los frijoles, el topote seco y hacer agua de pozole agrio, ya llenos y descansados platican con los compadres…

“Aun lado los niños calladitos, despacito le decían al abuelito, dígale a su compadre que le cuente historia…”

–¡A ver compadre, cuéntele a los chamacos historias de sus antepasados!.

“Todos sentados en el corral escuchaban al compadre, quien era el mayordomo, quien dirigía el grupo que venía de Pajapan. Chamacos y todos pongan atención, les contaré un milagro de la Virgencita del Carmen”:

“Hace muchos años me contaban mis tatarabuelos, que se reunían todos los jerarcas de cada pueblo de la sierra para ponerse de acuerdo, para venir a visitar a la Virgen del Carmen en su cumpleaños, pero el mayordomo de Mecayapan, les comenta que sus tres hijos eran muy rebeldes y que no querían venir a venerar a la Virgencita del Carmen, estaban enojados por sus siembras de maíz, les cayó la plaga de langosta (grillos) y por más que pedían un milagro que se salvaran su siembra, las langostas se comieron todo y lo poco que quedó, con la fuerte lluvia de Julio se agriaron, por eso estaban muy enojados…

“Por eso les pedía a todos que fueran hablar con ellos para que entraran en razón, para que fueran a pedirle perdón a la virgencita. Así llega el día de que partieron rumbo a Catemaco por la montaña los tres hermanos Juan, Pedro y Manuel, con mucho coraje con sus padres y todos también salieron rumbo a Catemaco, sus padres les dijeron a los tres; ‘ustedes irán caminando, no se subirán en los caballos, para que paguen sus culpas’ ¡Más enojados que nunca!…

“Caminaban entre barrancos, piedras, lodos y víboras ponzoñosas, mientras la caravana cantaban alabanzas, los tres hermanos sólo se dedicaban a matar a pedradas a los pajaritos, los changuitos y a todo animalito que se les cruzaban en el camino, los mayordomos que venían al frente con sus estandartes les dijeron enérgicos;

“¡No maten a los animalitos, son de la creación de Tata Dios! Esto es el paraíso!”

“Los tres hermanos rieron a carcajadas, le gritaron a esto no es el paraíso, esto es el monte o la montaña y a los animales hay que matarlos. Un gran trueno con una luz cegadora se escuchó en lo alto de la montaña, arreciando el aguacero, todos empezaron a orar siguiendo su camino tapándose con grandes hojas de apichi; solo se escuchaba el trotar de los caballos, la lluvia y los truenos…

“Cuando de repente alguien gritó, allá abajo se ve la laguna donde apareció nuestra madre santísima, hay que arreciar el paso antes de que caiga la noche. Los tres hermanos rabiaron de coraje y se dijeron entre ellos, ‘cuando lleguemos no vamos a la iglesia, nos quedamos en la feria a echarnos unos fajes de aguardiente’…

“Caminaban por Totonicapan, el agua arreció, dijo el mayordomo corten muchas ramas para ramearnos a la entrada de Catemaco donde está La Cruz, en todo el cuerpo para que se nos quite en cansancio”.

–Chamacos, ¿Qué creen que paso? 

“Los tres hermanos se fueron quedando atrás, llenos de corajes y sin darse cuenta se fueron por otro camino, caminaron entre grandes piedras de Tezontle y cornizuelo, que le rasgaban sus pies y sus ropas, el frío del agua escurría por todo sus maltratados cuerpos sangrantes…

“Todo era oscuridad, los truenos ensordecedor, caminaron toda la noche titiritando de frío, sin huaraches, descalzos sangrando y muertos de hambres, quedaron tendidos sobre las punzantes piedras de tezontle; los tres hermanos empezaron a llorar y a rezar y pedirle perdón a la Virgencita del Carmen…

“Ce fueron quedando dormido, cuando una suave brisa los fue despertando, se levantaron asombrados, muchas aves de mil colores y sus cantos hermosos, animalitos por donde quiera, todo era verde, lleno de flores y un cielo azul…

“Dijo Manuel, ‘esto es el paraíso que nos cuentan los padrecitos de la iglesia del pueblo’. Dijo Juan, ‘No, esto es cerca de Catemaco, y ya estamos llegando nos vamos a echar unos fajos de caña’. Pedro más centrado les dijo, ‘hermanos, Tata Dios nos está poniendo a prueba  nuestra fe, hínquense y vamos a orar como nos enseñaron nuestros padres cuando éramos niños, con mucha fe a la Virgencita del Carmen’…

“De pronto se escucharon unos hermosos cantos de aves, cuando vieron que una hermosa señora caminaba por una vereda, con una jicarita dorada llena de maíz, la siguieron con sus pies sangrando su lengua seca no podían hablarle, su estómago gruñía de hambre, la siguieron caminando un buen rato, casi desfalleciente vieron un hermoso ojo de agua verde jade, dijeron ‘este es una laguna encantada’, la hermosa señora se inclinó sobre las verdes aguas, metió su jicarita lavando suavemente su maíz, el agua empezó a perder su color verde jade y empezó a ponerse amarilla, como el agua donde se cose el maíz para hacer los papayanes (agua de nixtamal), y aun lado de la orilla en una pequeña fogata, empezó asar varios elotes, el hambre y el cansancio, los fue durmiendo poco a poco…

“Después de un buen rato despertaron los tres espantados, y junto a ellos estaban varios elotes asados calientitos, que hambrientos devoraron, que calmó su hambre y tomaron agua de una pequeña cascadita, que caía a la laguna encantada. Asombrados vieron que el agua ya no era verde jade, ya era amarillo como el maíz…

“Los tres hermanos corrieron por la veredita que terminaba a la entrada de Catemaco, alcanzando a todos y cantaron las alabanzas junto con todos los peregrinos, cayeron de rodillas y con lágrimas en los ojos, llegaron a los pies de la Virgencita del Carmen, quien los miraba amorosa como una madre con los brazos abiertos, y al verla los tres hermanos gritaron, ‘era ella la hermosa señora que nos dio de comer y beber agua en la laguna encantada de color verde’…

“Felices les decían vamos  todos a ver el milagro, que la virgen convirtió el agua verde en agua de nixtamal. El sacerdote y los tres hermanos caminaron rumbo al lugar que decían los hermanos a la laguna encantada, que todos los pobladores conocían que era verde jade, la gran sorpresa que vieron todos desde arriba, fue que la laguna encantada era de color amarillo como el maíz…

“Todos cayeron de rodillas. La Virgen del Carmen se manifestó en la laguna encantada, a partir de ese día milagroso la laguna encantada se llamó, LAGUNA DE NIXTAMALAPAN, (de la lengua nahua popoluca, significa agua de Nixtamal donde se hierve el maíz para los Papayanes)”.

 

Leyenda Catemaqueña inspirada en la Laguna de Nixtamalapan, historia inspirada por quien lo escribe, dedicada a todos los catemaqueños en las fiestas de la Virgen del Carmen.