Iglesia exhibe al góber

Es la iglesia católica de Veracruz «poniendo el índice en la llaga purulenta».

El vocero del Arzobispado, José Manuel Suazo Reyes, haciendo un recuento de los últimos tres años con la 4T hecha gobierno en el Estado jarocho.

La mirada de la iglesia sobre la realidad ensangrentada de norte a sur y de este a oeste del paraíso terrenal donde Agustín Lara cantaba a «la noche tibia y callada».

El resultado concreto y específico, lapidario y lacónico del estilo personal de ejercer el poder de las tribus guinda y marrón.

El diagnóstico social en el día con día, recuento de los meses vividos y padecidos.

Son los ministros de Dios exhibiendo a la elite gobernante de MORENA.

Y más ahora, cuando la máxima autoridad está atrapada, no entre la espada y la espada, sino entre los doce Senadores de la República que la han evidenciado y los carteles y cartelitos con el tiradero de cadáveres en la autopista sureña y Rinconada.

El Veracruz ensangrentado, oloroso a pólvora y sangre y lleno de fosas clandestinas y desaparición forzada, delito de lesa humanidad que nunca, jamás, prescribe.

Así, con toda la crudeza, el vocero del Arzobispado hizo el retrato de Veracruz el domingo 9 de enero en el comunicado dominical:

«Clima de violencia, oscuridad e incertidumbre.

La gente vive con miedo.

Ambiente de horror y de muerte que deja una estela de dolor, luto e indignación.

Los afectados siguen siendo los ciudadanos. Las familias temen por sus hijos y los hogares se sienten en la orfandad.

Mujeres brutalmente asesinadas a golpes.

9 cadáveres a la orilla de una carretera.

Triste y lacerante realidad en todo el Estado de Veracruz.

Historias dramáticas que la gente está viviendo y que la mantienen en total indefensión.

Familias que no saben a dónde acercarse ni quién les brindará protección y seguridad.

Una cultura de la muerte impuesta en la sociedad.

La cultura de la muerte solo nos lastima y nos denigra».

 

PLOMO O PLOMO

 

Nunca las frases memorables, citables, recordables y bíblicas han estado tan apegadas a la realidad jarocha volcánica, impetuosa y violenta:

«La muerte tiene permiso» de Edmundo Valadés.

«Muchas cornadas da el hambre y la violencia» de Luis Spota.

«¡Aquí nos tocó vivir y qué le vamos a hacer!» de Carlos Fuentes Macías.

«¡Mátalos en caliente!» de Porfirio Díaz Mori, el dictador de 33 años.

«Plomo o plomo» de una canción sobre los narcos en Sinaloa.

«Pan o palo» de Porfirio Díaz Mori.

«Veracruz, el peor fosario del país» del sacerdote de la Teología de la Liberación, José Alejandro Solalinde Guerra.

«En Veracruz, hay más fosas clandestinas que municipios» de El País, de España.

Veracruz, pues, en las grandes ligas del handicap nacional, digamos, a tono con el pasado frenético de Veracruz.

Uno. Los trescientos obreros textiles de Río Blanco asesinados por órdenes de Porfirio Díaz.

Dos. Los nueve jarochos ejecutados por la espalda y hasta con tiro de gracia sublevados a la reelección de Porfirio Díaz.

Tres. Los 40 mil agraristas de Veracruz asesinados hacia 1930 en aquella enconada lucha agraria donde el matón fue Manuel Parra, con su banda delictiva «La mano negra».

Cuatro. Los muertos que dejara «La Sonora Matancera», integrada con caciques y sicarios regionales en el sexenio de Agustín Acosta Lagunes.

En pocas palabras, y como dice el comunicado dominical del Arzobispado, horror, terror, miedo, muerte, luto e indignación.

¡Ay, tiempos aquellos cuando en el país y el extranjero se hablaba de «La bamba» y «El tilingo lingo».

Y cuando todos éramos tan felices que Agustín Lara contrataba la suite nupcial del hotel Mocambo para vivir a plenitud con María Félix, María bonita.

Y cuando Pepe Guízar dejó Jalisco, su pueblo, para vivir en Boca del Río en una casita llena de flores y en donde componía sus canciones.

Y cuando Chabela Vargas vivió en Antón Lizardo en una casita que le obsequiara su amigo, el gobernador Miguel Alemán Velasco.

y cuando Yuri, la güera, dejara Veracruz cantando «La Maldita Primavera» soñando con las grandes ligas que la llevaron al Festival OTI y que a cada rato regresaba a tomarse unas chelas en Los Portales y un cafecito con canilla en La Parroquia.

Es el Veracruz que se fue, ahora «atrapado y sin salida» en la cultura de la muerte.

La iglesia católica, apostólica y romana marcando su raya del gobierno de Veracruz.

Los tres años del señor Cuitláhuac García Jiménez.

La capacidad política y social de Cuitláhuac para ejercer el poder y gobernar.

Un político atrapado en el Principio de Peter.

No puede.

Nunca ha podido.

Y, claro, una cosita es el incienso que AMLO, el presidente, le tira a su paso, y otra, la realidad real que todos los días y noches se vive y padece con «hogares en la orfandad» y las familias temiendo por la vida y la seguridad de sus hijos.

Tanto alarde populista de las tribus de la 4T «dándose golpes de pecho» para tener un Veracruz ensangrentado.

Lo dice la Iglesia.

Palabra de Dios.

 

EL DERECHO A LA VIDA

 

Claman justicia los familiares de las víctimas.

Y los Colectivos, integrados con padres con hijos desaparecidos.

Y las ONGS.

Y los académicos de la Universidad Veracruzana.

Y los activistas sociales.

Y la iglesia.

El Arzobispado con su voz crítica desde cuando Hipólito Reyes Larios, quien en paz descanse, era el Arzobispo, y que ahora honra y con mucho el padre José Manuel Suazo Reyes.

Hay marchas y caminatas.

Hay plantones en las cabeceras municipales.

Y plantones frente al palacio de Xalapa.

Y en el Zócalo de la Ciudad de México.

Y plantones ante AMLO, el presidente, cuando anda de girita en Veracruz.

Y declaraciones a los medios pidiendo justicia y un alto a la violencia.

Y sin embargo, del lado oficial, el silencio.

Incluso, con los guantes puestos como si el infierno que vivimos estuviera a debate político.

Con todo y que la izquierda, la izquierda de la 4T, ha juramentado que la razón superior que motiva sus vidas son los derechos humanos.

El derecho a la vida.

El derecho a vivir sin sobresaltos.

El derecho a pasar los días y las noches sin un secuestro, una desaparición, una tortura, una violación, un asesinato, una fosa clandestina.

El Veracruz de la 4T.

El Veracruz de los ciudadanos de a pie.

El Veracruz de la iglesia católica.