Llegó el Otoño, estación del año,
caracterizada por sus aguaceros torrenciales,
fuertes nortes, tormentas y huracanes
ocasionando irreparables daños.
El Liquido Vital, que en el Verano
a gritos a Dios se lo pedíamos,
tal vez enfadado porque el Humano
imprudente, le ha obstruido su camino.
Sin piedad, con su torrente ha reclamado
el curso que le donó la Naturaleza,
arrasando a su paso lo encontrado
en forma sorpresiva y con violencia.
Nos unimos a la profunda pena
de quienes perdieron a sus seres queridos,
sus casas, muebles y demás enseres,
producto de su trabajo, en toda su vida.
Para socorrer a nuestros hermanos en desgracia
pues somos sensibles al dolor ajeno,
todos unidos, ocurrimos en su auxilio
las Instituciones, Empresas y Gobiernos.
Todos estos desastres naturales
nos obligan a reflexionar;
“En las faldas de los cerros, no construir,
“el cauce de los ríos, no obstruir,
“ni los bosques debemos destruir,
“poner la basura en su lugar”
Es mejor prevenir, que lamentar.
Joel Sosa Moreno
Septiembre 29 del 2010
