POR ARMANDO RAMÍREZ RODRÍGUEZ.
Capítulo 30.
Cada rincón encierra algo inesperado, adornado por diversas esculturas de Botero y otros artistas. Son cientos las esculturas que se encuentran diseminadas por todos los rincones de la ciudad, desde el Parque San Francisco hasta los más recónditos emplazamientos. Miles de figuras de estilo variado donde predomina la tendencia figurativa. En este enorme mosaico de seres inanimados está la escultura de más envergadura de la ciudad, el Sagrado Corazón de Jesús, en la cima del Monte Naranco. Desde allí insufla la vida de todos, sean de came y hueso, de piedra o bronce.
Cateamos la famosa sidra de Asturias. La sidra es un signo de identidad y cultura. Existe una calle denominada El Boulevard de la Sidra, en ella se concentran más de una docena de sidrerías, fabricadas con sumo cuidado y manzanas seleccionadas de las huertas regionales. Su producción data de épocas prerromanas, ya que la zona ha sido productora de extensos cultivos de manzanas. En Asturias se tiene la costumbre de compartir un solo vaso de sidra entre los asistentes de alguna tertulia. Práctica que se ha vuelto una expresión de identitarias, que muestran carácter y cohesión social.
Después de haber estado disfrutando Oviedo, nos dirigimos a Coruña. Es la segunda vez que regreso a Coruña. El escudo de la ciudad está formado por un fondo azul, y aparecen representada La Torre de Hércules, asentada sobre unas peñas y acompañada de siete veneras de oro. El elemento más representativo es la calavera con dos tibias, simbolizando en la mitología el triunfo de Hércules sobre Gerión, cuyos restos habrían enterrado en los cimientos del faro.
Quizá fue mi inspiración para escribir e investigar sobre la mitología griega, principalmente de Hércules y de las Rías Altas. La Torre de Hércules es nombrada patrimonio de la humanidad, situada en el paseo marítimo que bordea toda la ciudad. Es un paseo cultural donde en todo el trayecto existen varios museos, como La casa del hombre, Paseo de los peces, Castillo de San Antonio, Torre de Hércules, entre otros interesantes sitios que queríamos conocer más a fondo.
Terminado los recorridos de nuestro itinerario, nos dirigimos al aeropuerto para viajar a Lisboa. Resultó un vuelo bastante aceptable sin las turbulencias que muchas veces nos provocan unos buenos sustos. Aterrizando nos estaba esperando Joan, primo de la Dra. Lucilia, quien nos llevó a Carnaxide para dejar las maletas, y después ir a un restaurante de mariscos llamado Orelento; ahí degustamos unas suculentas langostas, almejas, vieiras, percebes, gambas, acompañado de un vino Beira Mar.
El primer día que amaneció sobre Portugal, realizamos una caminata Lucilia, Freya, Joao y yo por el barrio de Belem. Recuerdo aquel día con un sol esplendoroso que nos acompaña en nuestro primer recorrido turístico. Estuvimos en tres monumentos; el antiguo monasterio de Los Jerónimos de Belem, La Torre de Belem y el edificio destinado a los exploradores. En este barrio partieron marinos que dieron gloria a los portugueses; Vasco de Gama, Magallanes y una estela de conquistadores portugueses en una época boyante de Portugal.
Ya habíamos estado con anterioridad en el monasterio de Los Jerónimos Este monasterio pertene es agradable estar en recitos tan bellos. Este monasterio pertenece a la orden de los santos jerónimos en Portugal no obstante a el ano 1514 por mandato del res Manuel I de Portugal; no obstante, a la muerte de este la construcción siguió su camino por mandato del rey Juan III. Es por lo que existe una gran riqueza artistica, con variedad de estilos arquitectónicos entre mezclados. La tumba de Vasco de Gama es considerada la más bonita del mundo. El explorador en su sueño eterno reposa con la Torre de Belem a la orilla del Tajo. Esta belleza arquitectónica fusionada con las áreas naturales que rodean el lugar es considerada patrimonio material de la humanidad. Estando ahí escuché que el monasterio lo hicieron los hombres para Dios.
Regresamos a Carnaxide y nos preparamos para ir a Sintra el próximo día. Sintra es una villa portuguesa patrimonio de la humanidad. Se encuentra en medio de laderas de grandes pinos; durante el siglo XV la ciudad se volvió el destino para la élite portuguesa debido a su extraordinaria mezcla de estilos arquitectónicos, convirtiéndola en un sitio interesante de conocer. Con el paso de los años la ciudad se estableció como el centro del arte y el pensamiento romántico.
En Sintra se localiza El Palacio de Pena, exponente máximo de Portugal y del romanticismo del siglo XIX. Fue construida de manera exuberante en 1854 por el extravagante Fernando Il sobre las ruinas de un antiguo monasterio como escapada romántica. Llegamos al Palacio de Pena alrededor de las 10 horas y para no entrar directamente nos fuimos a caminar por sus jardines. Los jardines se antojan como una fantasía monárquica, caminábamos entre camelias, helechos y sauces; y de pronto surgía alguna estatua de una ninfa extraída de una quimera; escuchábamos el cauce de los lagos que adornaban el verdor del paisaje.
Para entrar al palacio encontramos en el camino de pierdas, una fuente estilo islámico con inscripciones árabes, y en 3 km estaba la entrada al palacio. Imponente ante nosotros se habrian paso las armas del rey Femando Il, vanagloriando grandes batallas y poderio. En el interior los azulejos recubren algunas paredes, así como también se distingue el estilo romántico con numerosas referencias mitoiógicas y religiosas. A pesar de ser un palacio relativamente nuevo se estima como uno de los más bellos de Europa. Después del recorrido comimos en el palacio un exquisito platillo de bacalao con nata. Nos sentíamos soberanos comiendo en aquel majestuoso lugar un delicioso manjar… creo que sí lo fuimos por un momento.
Cuando cayó la tarde fuimos a Cascáis, una villa portuguesa con mucho encanto y lindas playas que se localiza cerca de Lisboa. El paisaje es árido con fuertes vientos, respirando siempre el sublime aire del mar al andar. Hay un boulevard entre Cascáis y Estoril con enormes mansiones con típicas terrazas fusionando estilos, así como cafés y bares donde puedes disfrutar unos buenos vinos portugueses con una bella vista a las playas y sus enormes acantilados de hasta 100 metros de profundidad.

