Mar. Jun 9th, 2026

POR ARMANDO RAMÍREZ RODRÍGUEZ.

Capítulo 33.

Mis paseos por el sureste los realicé también en Ranchoapan y Sesecapan. Pasando por albercas naturales de aguas frías y cristalinas propias de la selva tropical. Al finalizar se imponía ante mí con su fuerza y ruido adormecedor, la enorme cascada del Salto de Eyipantla. La cascada es la más importante de la región, con 40 m de ancho y 50 m de altura. Aún persiste la leyenda remontada de épocas prehispánicas, la cual relata que Tláloc, dios de la lluvia, moraba en la cascada desde donde reinaba.
Aquellos paseos los realice montado en un caballo, pudiendo así internarme entre las veredas y recónditos de cada uno de los lugares. Logré atravesar casi en su totalidad los alrededores de la laguna de Catemaco, Cuetzalapan, Ahuacapan y La Margarita, así como La Victoria y Pozolapan. Poblaciones que se habían convertido en mis preferidas para adentrarme en cada una de sus enigmáticas veredas
cubiertas de verde espesor.
Los recorridos que pude realizar por la región fueron a las poblaciones aledañas que conformaban la zona y que se caracterizaban por su exuberante selva tropical. Por el pueblo de Tebanca a través de la serranía de Yuhualtahapan y el Bastonal. Por el lado de la península, el poblado López Mateos; Y por el sur las poblaciones de La Victoria y Pozolapan. Un ecosistema tropical en todo su esplendor.
Cuando caía la noche los cuerpos de aguas engalanaban el paisaje nocturno, como si fuese un regalo de los dioses a la tierra tuxtleca. Algunas eran Nanciyaga, la laguna de Nixtamalapan y los majestuosos manglares de Sontecomoapan, los cuales se caracterizan por conservar aún poblaciones de plantas exuberantes de la prehistoria; conservando la esencia de un pasado natural sorprendente.
Por el pueblo de la Palma subí al cerro del Vigía. Se sabe que civilizaciones antiquísimas se desarrollaron en los márgenes del cerro. El Vigía tiene en su haber una esplendente selva alta perennifolia y acahuales. Las selvas altas perennifolias han sufrido explotación extensiva; en esta explotación han desaparecido especies vegetales y animales. Tristemente mucha fauna no fue conocida por la ciencia.
Cuando subí la ruta de ascenso la realicé por varias horas, deteniéndome en alguna peña a admirar el paisaje selvático. Para encontrarme con el refulgente Montepío; erigiéndose entre sus majestuosas montañas, selvas, y los ríos fundiéndose con el mar.
Cuando estuve en el cerro Puntiagudo y el Mono Blanco, pude observar desde la cima en una altura privilegiada, poblaciones que se situan a las faldas de dichos cerros, y tambien percibia poblados ubicados en la distancia… perdidas entre el horizonte. El mono blanco se encuentra al norte de Catemaco, donde la influencia de los rituales misticos forma parte de su paisaje cultural. Lugar cubierto por un aura de leyendas, misterios, y relatos colmados de fantasía. Existe la creencia que, para poder participar en los rituales paganos, debía haber intercambio de yerbas; utilizadas para las ceremonias de elección de nuevos hechiceros. Para ser participe de dichos ritos y lograr convertirse en un brujo, tenían que sacrificar un mono blanco. De esa manera lograba ser reconocido como el nuevo curandero y desempeñar un rol activo en una sociedad envuelta entre la atmosfera de magia y hechicería.
Catemaco del náhuatl, Calli, casas, Tamatli, quemar; lugar de casas quemadas. Algunos estudios etimológicos suponen que el nombre probablemente se debe a la erupción del volcán de San Martín. Ya que durante el siglo XVI Catemaco pertenecía a Santiago Tuxtla. Fue hasta 1881 cuando se eleva a la categoría política de villa.
Catemaco es un poblado con un hálito de misterio. Ha crecido a través de mitos y leyendas, que han sido transmitidas entre los pobladores a través de los años. El pueblo tiene una coexistencia intima con la naturaleza; la cual conserva poblaciones de flora y fauna nativas; cuerpos cristalinos de agua dulce cubren el pequeño poblado de la zona tuxtleca. Entre ellos existe una poza que se encuentra a 2 Km al norte del lugar, es la de Nixtamalapan del náhuatl masa de maíz, su espejo es de color amarillo tenue y actualmente se encuentra una peculiar granja de cocodrilos.
En junio de 2012 recorrimos el grupo de los caminantes la zona náhualt, la zona más antigua donde floreció la cultura olmeca. En la laguna de los cerros, un yacimiento arqueologico del período clásico mesoamericano. Existen estudios que manejan la hipótesis que extraían piedras para realizar las cabezas colosales. Y en excavaciones del siglo pasado se descubrieron muchas piezas de cerámica y pierda basáltica, así como algunos enterramientos humanos acompañados de cerámica u ofrendas. Se creía se habían asentado ahí por su gran diversidad de vegetales y especies de animales; imaginaban que estaban en el Tlalocan o Paraíso terrenal, su cosmovisión no estaba alejada de aquella realidad tan prodigiosa.