POR ARMANDO RAMÍREZ RODRÍGUEZ.
Capítulo 34.
Llegamos a la Sierra de Santa Martha, una impresionante cordillera volcánica. Considerada como una de las últimas regiones selváticas del mundo; aún conserva especies anómalas y en peligro de extinción.
Algunas partes de la sierra mantienen un bello tapiz cubierto por vegetación neotropical. Desafortunadamente gran parte son pastizales empelados para la ganadería. Han existido grupos de activistas buscando hacer conciencia del daño ambiental irreversible, incluso se instauró un pequeño eco museo; aunque poco se puede hacer contra la avaricia humana.
El paisaje es imponente, cerros de aproximadamente 30 metros de altura con helechos arborescentes adomando las veredas que nos trasportan a épocas de glorioso pasado a través de sus árboles y flores, así como aquellas historias que se han visibilizado gracias al descubrimiento de material arqueológico. Aquí se venera a Huehuetoca, dios del fuego, y Homstuk, el dios del maíz. Hasta nuestros días se realizan anualmente ceremonias a dichos dioses para la buena cosecha y bienaventuranza. Ceremonias donde participan pobladores dei lugar con danzas e instrumentos autóctonos, así como la creencia que son observados y acompañados por los dueños de la selva, los chaneques.
Al sur de Santa Martha nos adentramos por Corral Nuevo, del dueño Guillermo Cházaro, el decimero de los llanos. Decididos caminar con cierta desconfianza y reservas propias de exploradores, sin embargo, nos embargaba gran alegría por conocer la antigua atmosfera de los popolucas, lugar donde moraba el dios de fuego, Huehueteo. En ese sitio existieron cantos, conjuros, ritos y sacrificios prehispánicos. La laguna que aún hoy existe con sus aguas frías y cristalinas es rodeada por diez cerros, donde se mantiene la leyenda que Huehuetoc fue amantado por un cometa y en esa estela es la que los cerros toman su forma. Hay una biblioteca donde existen algunos ejemplares de las culturas que se asentaron en la región.
Siempre andábamos buscando nuevos caminos y por ello decidimos desviarnos para llegar a la laguna del Ostión, donde existe diversidad de vegetación, majestuosos manglares, espesas selvas tropicales que desembocan al mar, y un acercamiento a los volcanes de San Martin y Santa Martha. Este sitio pertenece al municipio de Pajapan, pero tristemente la laguna se ha visto dañada por la infraestructura de Pemex; a pesar de ello sigue conservando su esplendor de antaño y aún se puede encontrar alimentos en abundancia; como lebrancha, chucumite, langostinos, caracol y otros tantos habitantes de las aguas que subsisten a pesar del daño causado por diversos contaminantes.
Llegamos a una playa que hace honor a su nombre, Peña Hermosa. Dicha playa es sumamente extensa, y en ella las olas se desplazan con aparente libertad. Engalanándola se encuentra un riachuelo que corre paralelo a la playa sobre 40 m, desembocando cerca de donde emerge la peña; peñón que se observa dentro del mar. Mención aparte merece decir que existe un programa para conservar la tortuga carey, la cual está en peligro de extinción, por encontrarse seriamente amenazada por la inconsciencia prexistente de ciertos grupos de empresas o particulares, que desvaloran la riqueza natural y son partícipes de continuos daños perennes al ambiente natural.
Por aquella zona se encuentra Soncoavital, entrando por Santa Rosa Cintepec, antes de la comunidad Los Mangos. Hace algunos años se cosechaban estropajos que llenaban camiones para mandarlos al resto de la república. Y a unos kilómetros más llegamos a la cascada de San Pedro Soteapan, Jen Takx, que en lengua popoluca significa cascada los popolucas. Son hijos de Homstuk, dios del maíz; se dice que nació de un huevo encontrado por unos ancianos en un manantial.

