Las buenas costumbres… Por: Estelita Berdón Martínez

LAS BUENAS COSTUMBRES…

 En este hermoso mundo en que vivimos, aún podemos tener lecciones de la especie animal.

Observemos al Águila.

Esta espléndida ave se esfuerza tan ardua y eficientemente como cualquier otro animal, haciendo su trabajo cotidiano. Provee para sí y sus pequeños con el “sudor de su frente” (por así decirlo), pero una vez que termina su tarea y dispone de tiempo para hacer simplemente lo que le plazca, veamos la manera en que pasa esos momentos de recreo…

“Se pone a volar en los ámbitos más altos del cielo, extendiendo sus alas y desplazándose allá arriba por el aire, porque le gustan la atmósfera pura y límpida y las cumbres elevadas”.

Consideremos por otra parte al  Cerdo…

Es un animal  que gruñe y hoza.

Él provee para sus crías  igual que el Águila, pero una vez que termina de trabajar y dispone momentos de ocio, observemos a donde se dirige y lo que hace.

El Puerco busca un hoyo que esté lleno de fango y se revuelca y moja en la inmundicia, porque eso es lo que le gusta. En sus tiempos libres las personas pueden ser como las Águilas o como el Cerdo.

Esta reflexión trae a colación los principios básicos de la educación a la que tenemos derecho todos los seres humanos.

¡Qué difícil es aprender los buenos hábitos y seguir esta enseñanza tan hermosa que necesariamente aprendemos dentro del  hogar instruida por nuestra Madre y reforzada por nuestro Padre, si contamos con la bendición de tenerlos a los dos.

De ahí proviene el refrán “Enseña al niño en su infancia y lo reflejará  a través de su vida”.

A pesar de todo se oye muchas veces decir “No hay  Escuelas para enseñar a ser Padres” Eso es verdad, pero como seres inteligentes no tenemos limitaciones y resulta que la forma de tratar a cada uno de los hijos que  procreamos,  depende del carácter individual y precisamente a los Padres toca entenderlos y ayudarlos a forjar ese carácter para su propio beneficio.

En la actualidad eso resulta increíblemente difícil por las condiciones de vida que está llevando el mundo entero, a más inteligencia desarrollada, más dificultades para tener el tiempo para dedicarlo a la familia y desafortunadamente esto redunda en el descuido para mantener una familia unida y por consiguiente hay tantos  fracasos en el hogar, destruyendo lo que más amamos, creyendo que lo material  sustituye a lo Espiritual que es lo que corresponde a los Padres salvaguardar.

Ya por ahí, muy esporádicamente en la Televisión, vemos anuncios que invitan y enseñan a las familias para estar unidas. Felicitaciones por eso, pero mejor sería dar más espacio a esas enseñanzas y quitar mas los programas o anuncios nocivos a todo el género humano.

Pero si ya los medios de comunicación visual están preocupándose por la decadencia de los buenos principios; corresponde con premura a los Padres de Familia poner mucho más énfasis en su responsabilidad y ¡Qué digo… énfasis! …más bien AMOR a su familia y no amar tanto lo material, porque a fin de cuentas  ¿Cuál será nuestra  satisfacción si solo fomentamos destrucción? y sobre todo ¿Qué cuentas daremos al Creador por esos hijos que nos confió?…

Aún estamos a tiempo… Recordémoslo… Enhorabuena…Suerte….

….”NINGÚN ÉXITO EN LA VIDA COMPENSA LA DESTRUCCIÓN DEL HOGAR”

David O. McKay