LA EXPIACION Parte III
Cuando JESÚS fue entregado.
Estaba cerca el día de la fiesta de los panes sin levadura, que se llama La Pascua, y los principales sacerdotes y los escribas buscaban como matarle, porque tenían miedo del pueblo. Pero Satanás entró en Judas, (por sobrenombre Iscariote) que era uno de los doce y éste fue y habló con los principales sacerdotes y con los oficiales de cómo se los entregaría, ellos se alegraron y convinieron en darle dinero.
Llegó el día de los panes sin levadura en el cuál era necesario sacrificar el cordero de La Pascua. Entonces JESÚS envió a Pedro y a Juan diciendo “Id, preparadnos La Pascua para que la comamos.”
Y cuando llegó la hora, se sentó a la mesa y con Él los Doce Apóstoles, y les dijo: “…En gran manera he deseado comer con vosotros esta Pascua antes que yo padezca, porque os digo que no comeré más de ella hasta que se cumpla en el reino de Dios.”
Después de Bendecir el vino (fruto de la vid) y el Pan y repartirlo entre sus Apóstoles, dijo: “…Esto es mi Cuerpo que por vosotros es dado; haced esto en memoria de Mi”, y tomando la copa después que hubo cenado dijo: “…Esta copa es el nuevo convenio en mi sangre, que por vosotros se derrama, más he aquí la mano del que me entrega está conmigo en la mesa.” Y a la verdad el HIJO DEL HOMBRE va, según lo que está determinado; pero ¡hay de aquel hombre por quien es entregado!
Se dice que los Apóstoles se veían y preguntaban entre si, cuál de ellos sería el que haría esto.
Siguió JESÚS enseñando a sus discípulos y los Apóstoles le hacían preguntas y dijo a uno de ellos “…Simón, Simón he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo, pero yo he rogado por ti, que tu FE no falte…” y él le dijo: Señor dispuesto estoy a ir contigo aún a la cárcel y a la muerte…” y ÉL dijo: “Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tu niegues tres veces que me conoces.”
Esta triste narración nos muestra cómo aún a pesar de ser los Apóstoles escogidos y convivido tanto con JESÚS, fueron presa de las garras de Satanás.
Se fue entonces JESÚS al Monte de los Olivos y sus discípulos los siguieron diciendo el SEÑOR: “Orad para que no entréis en tentación.” Mientras ÉL aún hablaba, llegó una turba y el que se llamaba Judas, uno de los doce, iba delante de ellos y se acercó a Jesús para besarlo. Entonces JESÚS le dijo: “…Judas, Judas, ¿Con un beso entregas al Hijo del Hombre?” Y al ver los que estaban con Él lo que iba a suceder, le dijeron: “…SEÑOR: ¿heriremos a espada?” Y uno de ellos hirió a un siervo del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha. Entonces JESÚS respondió “…Dejad, basta ya”, y tomando su oreja le sanó.
Y aún con todos sus milagros, su benevolencia, su bondad, su humildad, su justicia y su inocencia fue aprehendido.
Cuando lo llevaron ante el Gobernador de esa tierra Poncio Pilato, después de interrogarlo se volvió ante la turba y dijo que no encontraba culpa en JESÚS; pero ante tanta insistencia de los sacerdotes, escribas y fariseos, y enterándose que era Galileo, lo remitió a la Jurisdicción de Herodes, quien también rechazó juzgarlo pues no encontraban ninguna culpa en ÉL.
Pilato y Herodes que antes tenían enemistad, se hicieron amigos, convocando a los principales sacerdotes, dijeron que no encontraban ninguna culpa en ÉL.
Volviendo a su jurisdicción Pilato les dijo que después de castigarlo lo soltaría, pero la turba enloquecida pedía que lo crucificaran y que soltaran a Barrabás (Un asesino). Entonces el gobernador volvió a preguntar ¿A cuál de los dos queréis que suelte? y ellos dijeron a Barrabás. Pilato les dijo: “…¿Qué pues haré con JESÚS que es llamado El CRISTO?” Le dijeron todos: “¡Sea crucificado!” Y el Gobernador les dijo: “¿…Pues qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban más diciendo: “¡Sea crucificado!”
Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que se hacía más alboroto, determinó que se hiciese lo que ellos pedían, Pero primero tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo diciendo: “…Inocente soy yo de la Sangre de este Justo…” ¡Allá vosotros! Y respondiendo todo el pueblo dijo: “…Su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos…”
Entonces les soltó a Barrabás y habiendo azotado a JESÚS le entregó para ser crucificado.
Todos sabemos el inmenso dolor de Nuestro Querido Señor Jesucristo, todas las vejaciones que pasó sin protestar, sabiendo que ÉL ERA EL HIJO DEL DIOS OMNIPOTENTE, sufrió la muerte más cruel y dolorosa jamás vista en esos tiempos.
Cuando vino la hora sexta, estando JESÚS en la cruz, hubo tinieblas sobre toda la Tierra hasta la hora novena. Fue tanto su dolor que al final clamó a gran voz diciendo: “¡¡ELÍ, ELÍ!”, ¿lama sabactani? Esto es: “¡DIOS MÍO, DIOS MÍO!”, ¿POR QUÉ ME HAS DESAMPARADO?, y algunos de los que estaban allí al oírle decían: “A Elías llama éste…” Más JESÚS clamando a gran voz entregó el Espíritu. El velo del templo se rasgó en dos de arriba abajo y la tierra tembló y las rocas se partieron. Cuánto dolor del PADRE CELESTIAL ver a su UNIGENITO, su HIJO AMADO ser maltratado y no ser reconocido como lo que era EL SALVADOR DEL MUNDO Y REY DEL UNIVERSO.
Gracias, BENDITO SEÑOR JESUCRISTO, gracias POR TU GRAN AMOR, gracias por tu GRAN Y HERMOSO EJEMPLO, Confiamos en tu inmensa bondad hacia todos nosotros.
