Las Buenas Costumbres, Por: Estelita Berdón Martínez

¿Podemos evitar las dificultades?

Buena pregunta, porque los seres humanos tenemos la desgracia de, “sin querer” meternos en dificultades, aunque enseguida nos estemos reprochando nosotros mismos el porqué lo hicimos.

Nos levantamos tal vez pensando en tener un día tranquilo y sin problemas, pues es algo que por convicción necesitamos para sentirnos bien, pero la vida se encarga de ponernos las famosas “piedras en el camino” y ahí es cuando nos enfrentamos a lo inevitable o no sabemos, o no queremos evitar, pues como se dice “nos agarra desprevenidos” (en nuestros cinco minutos de despistados).

Bien. Acostumbramos al despertar, ver lo maravilloso que es el amanecer, que tenemos salud, techo y una hermosa familia; que nos sentimos bien, (a lo mejor con un poquito de flojerita), pero es ahí cuando nuestra mente debe entrar en acción y hacer a un lado lo negativo, e inducir a nuestra mente a lo positivo  y levantarnos con la energía que necesitamos y aunque no lo crean estaremos positivos todo el día.

Importante es para todos los seres humanos, agradecer al Creador cada día que empezamos, por todo lo que ÉL nos da por su magnánimo amor, como es el sol, la lluvia, la naturaleza, los ríos, el mar, etc. Agradecer y después pedir lo que queremos y necesitamos de ÉL y sin lugar a dudas, obtendremos su respuesta, y así aseguramos que ese día nuestras adversidades no llegaran a la tragedia.

En cada una de las relaciones sociales, o en cualquier otra, dejen que todo sentimiento sombrío, desconforme, reprochable, desdichado o miserable, todos esos frutos perjudiciales de la mente, se disipen en silencio e inadvertidos y háganlo desaparecer sin que lo noten sus vecinos. Pero cuando experimenten  gozo y felicidad, esplendor e inteligencia, verdad y virtudes, compartan con generosidad esos frutos con sus vecinos y eso les hará bien y fortalecerá su actitud hacia sus semejantes.

Y probemos que si es posible evitar las dificultades, cuando realmente ponemos el empeño que queremos  y que es justamente necesario. SUERTE.

 

Recuerdos de mi niñez

Cuando yo era niña, hace 70 años, todo era muy barato en la tienda de don Fallo Pretelín, ubicada en  la calle Aquiles Serdán, Esq. Manuel A. de la Cabada, vendían 3 centavos de manteca, arroz, azúcar, café, el pan del Sr. Rafael Maldonado daba 3 piezas por 5 centavos, y que pan… Sabrosísimo, ya que lo hacía con manteca, chamucos, mestizos, roscas, canillas, pencas, se despedazaban o quebraban por ser tan porositas, y qué decir de las tortas de yema para el chocolate. Los huevos eran a 3 por 5 centavos, una gallina costaba 1.50 ó 2.00 pesos, el kilo de carne de res 5.00 pesos, con 5 centavos comprabas  tomate chiquito, cebollín, chile y hojitas para guisar.

Las manzanas panocheras, peras, durazno y tejocotes los traían por tren porque no había carretera. Mi tío Guillermo trabajaba de bodeguero en la estación del Ferrocarril, pero cuando el tren se descomponía, repartían los racimos de plátano Roatán, eran plátanos escogidos que llevaban a México y Veracruz.

Todo se cocinaba en fogones con leña o anafes, pues en ese tiempo no había estufas, los frijoles se cocían en ollas de barro, el arroz, mole o estofado en cazuelas de barro vidriadas. Los dulces caseros, caramelos macizos, rosquetes, suspiros, dulce de coco, peritas de camote o de leche, mostachones, panques… Continuaremos.

Aurorita Pineda de Báez