Los valores cada vez más lejos, y nuestro mundo cada vez más inhumano

Necesario vislumbrar la construcción de una educación que priorice una formación en virtudes humanas.

Mucho se habla hoy del desarrollo tecnológico que evidencia el mundo; por ejemplo, nos glorificamos comúnmente de los grandes logros obtenidos por mérito de la ciencia y la tecnología, logros que van desde el desarrollo de sofisticados satélites artificiales, pasando por el impulso de la ingeniería genética, hasta la manipulación atómica, logros nunca antes imaginados hace algún tiempo atrás.

Pero, un vistazo detallado nos muestra sociedades con graves problemas de fragmentación familiar, de violencia intergeneracional, millones y millones de jóvenes en todas partes del mundo perdidos entre los vicios de la droga y el alcohol.

Otros tantos millones de seres humanos sufriendo de hambre en todo el globo, por falta de medicamentos, por falta de agua.

Pensemos lo dramático que es, por ejemplo, que en pleno siglo XXI cada pocos segundos muere un niño por falta de alimentación en el mundo.

Las más tristes realidades de nuestra humanidad no están mostrando ningún signo de mejora, entonces ¿de qué adelantos nos glorificamos comúnmente? ¿de qué ha servido todo el -supuesto- adelanto técnico y científico del último siglo? ¿qué es eso que llamamos habitualmente humanidad?.

En muchos sentidos parece que habitamos un mundo cada vez más in-humano que más humano.

Ante este escenario: ¿qué educación estamos priorizando para nuestras futuras generaciones? ¿una educación que forme insumos para el mundo del trabajo, para el desarrollo técnico y científico? ¿no parece prioritario comenzar a discutir un proyecto de educación que tenga como eje fundamental la intención de humanizar nuestra humanidad?

¿De qué sirve una educación que favorezca la mera acumulación de saberes mientras la humanidad toda se ve degradada en lo que deberían ser sus virtudes más importantes?.

Estas y otras incisivas preguntas son abordadas por quienes ven en su interior que los valores y la educación familiar cada vez se extingue más.