Lucha de egos

Hay una lucha dura y ruda, atroz. Es una pelea entre par de mujeres. Y trepadas en el ring recuerdan la frase bíblica, memorable y citable que su señora madre dijera a Fidel Herrera Beltrán cuando tenía lista la maleta con la ropa para salir de Nopaltepec a conquistar el mundo: “Nunca te pelees con una mujer porque es pelear con doscientos hombres al mismo tiempo”.

La dos pelean. Quizá estarían riñendo con 400 hombres. 200 de una. 200 de la otra.

Y la rebatinga es por el botín electoral. La candidatura priista a diputada local por un distrito de Veracruz.

Anilú Ingram Vallines, la Barbie de Javier Herrera Borunda, Javier Duarte y Miguel Ángel Osorio Chong.

Carolina Gudiño Corro, la Barbie de Fidel Herrera Beltrán.

Anilú, teniendo como su Narciso Mendoza en los Yunes azules, los Kennedy de Boca del Río, con quienes se ha aliado, y al senador Osorio Chong, aun cuando unos malquerientes cuentan que la alianza política ya se rompió.

Gudiño, teniendo como managers a varios actores políticos. Uno, Fidel Herrera Beltrán. Dos, Javier Herrera Borunda. Tres, Carolina Viggiano, la secretaria General del CEN del PRI, ambas compañeras de curul en el Congreso de la Unión. Y cuatro, Alito, también conocido como Amlio, Alejandro Moreno,

Y Alito, porque Alito forma parte de una tribu priista integrada, entre otros, por José Murat Casab (un hijo y una cuñada para diputados federales pluris). Manuel Velasco Coello, senador de la república y ex gobernador de Chiapas. Y Fidel Herrera, operando a través de su hijo Javier.

Y más, cuando hacia el 6 de enero del año que camina, Alito estuvo en Veracruz y pidió al presidente del CDE del PRI, Marlon Ramírez, invitara a una reunión priista a Carolina Gudiño, y Marlon se hizo tonto, y luego trascendiera, y Alito la recibiera en el CEN del PRI, y ella publicara fotazazaza en su despacho a 8 columnas en la portada principal de Notiver.

PELEAN POR CURUL SEGURA

El par de priistas tienen un alto concepto de sí mismas. El cultivo del ego se concita y germina en ellas en tierra fértil. Incluso, multiplicada en años luz.

Cada una, desde su pesebre. Cada una, en su tiempo.

Gudiño, 5 cargos públicos en menos de un sexenio con Fidel Herrera.

Anilú, 4 cargos en menos de otro sexenio con Javier Duarte.

Las dos, ex diputadas locales y federales.

Una, ex presidenta municipal de Veracruz. Y la otra, que nunca ha podido ser por más y más que la ha buscado y cuando quizá pudo con Mao secretario de Gobernación de Enrique Peña Nieto, las circunstancias fueron adversas.

Ahora, y en base a la llamada cuota de género esperan quedarse con la candidatura a la curul local, aquella que Marlon Ramírez pidiera a Joaquín Guzmán Avilés, presidente del CDE del PAN, a cambio de mantener la alianza para la alcaldía jarocha.

Pero como la autoridad dividió la cuota de género en alta, mediana y baja competitividad (baja, aquella donde la nominación llevaría a la derrota inminente a una mujer candidata, como el caso del puerto de Veracruz), entonces, los astros se movieron en contra y el revire de ambas.

Incluso, las dos dejaron de cumplir con la ley del OPLE y se abstuvieron de registrarse como aspirantes y suspirantes.

Fue entonces cuando Marlon asestó un albazo e impuso a su antiguo profesor de Ciencias Políticas, José Gabriel Pérez Rodríguez, alias “El chopo”, como precandidato, en tanto desde el CEN del PRI ordenaron a Raúl Díaz también se registrará.

Pero como el dictamen final será emitido hasta el mes de marzo, quizá en la primera semana, la moneda sigue dando la vuelta, esperando ambas que pudieran ir por otro distrito, uno de alta competitividad para las mujeres, y registrarse.

La pelea estelar, la más importante de sus vidas, sigue en el palenque político.

Mujer contra mujer. Ego contra ego.

PELEA EN LA CÚPULA

Cada una con sus relaciones, amigos contactos, mueven el puño y el músculo.

La pelea se está dando, digamos, en la cúpula del poder partidista. Y desde luego, de espaldas a la población electoral. Y ni se diga a la militancia tricolor.

Y el único objetivo es adueñarse del poder político y que suele llevar al poder económico y al poder social en un Veracruz donde 6 de los 8 millones y cacho de habitantes están “atrapados y sin salida” en la miseria, la pobreza y la jodidez y que documenta el INEGI.

En medio de las pasioncillas descarriladas, Anilú y Gudiño habrían cometido un grave pecado de omisión.

Ninguna de las dos se registró como precandidata a diputada local, y en caso de que la ley de “la cuota de género” se cumpla, entonces, y de acuerdo con la ley, quedarían fuera.

Incluso, quizá la hija del líder de los taxistas, Guillermo Larios, sería la ganona pues fue la única registrada al lado de “El Chopo” y Raúl Díaz.

Pero, bueno, si en lo más alto de la pirámide del poder priista una o la otra ganan la pelea, entonces, quizá sería fácil dar salida al trámite burocrático del OPLE, Organismo Público Local Electoral.

Falta una quincena para los Idus de Marzo. Y en el ególatra bombardeo y rafagueo, Anilú y Gudiño echan chispa. El ego es canijo.

Pelea en la Iglesia

  • Cardenales con guantes
  • En picada los católicos

ESCALERAS: Hay un pleito entre Cardenales de la iglesia católica, apostólica y romana. Desde hace rato, siguen trepados en el ring Carlos Aguiar, nombrado por el Papa Francisco, y Norberto Rivera, enfermo, por cierto, del COVID.

Las diferencias llevadas al extremo: Norberto Rivera, de 78 años de edad, está hospitalizado, y Carlos Aguiar se niega a cubrir honorarios, porque Norberto quiso en hospital de lujo (Bernardo Barranco, Proceso 2309).

Además, de que Rivera arrastra una gigantesca mancha negra que ni siquiera ha podido ocultar su apego a los bienes materiales.

Y en contraparte, “el censo del año 2020 exhibe una caída vertiginosa de católicos, evidenciando una Iglesia decaída, sin oferta atrayente para los mexicanos del siglo XXI”.

PASAMANOS: Publicó Bernardo Barranco en La Jornada del día 3 de febrero: “En 1895, 99.1 por ciento de la población se decía católico.

En 1980, cayó al 93 por ciento.

Para 1990, descendió al 89.7 por ciento.

En el año 2010, llegó al 82. por ciento.

En 2020, 77.7 por ciento” de la población nacional.

De hecho y derecho, el rating de la iglesia va en caída al mismo tiempo que el PRI, en el año 2018, en el tercer lugar nacional de las urnas con José Antonio Meade como candidato presidencial, tiempo para cuando perdió tres candidaturas a la silla embrujada del Palacio Nacional.

CORREDORES: Varias razones para la caída estrepitosa de feligrés en la religión católica, entre otras, las siguientes:

Una, la vertiginosa fama de la pedofilia. El caso más famoso del curita Marcial Maciel. La iglesia, pagando millones de dólares y euros a las víctimas en muchas regiones del mundo para comprar y acallar conciencias y evitar más escándalos.

Dos, la fama pública de los escándalos en el Vaticano por el billete.

Tres, la sórdida lucha por el poder eclesiástico entre las tribus. Caso Carlos Aguiar y Norberto Rivera.

Cuatro, la ostentosa vida de muchos Cardenales, Arzobispos, Obispos, presbíteros y sacerdotes.

Cinco, la oposición sistemática al aborto, en todos los casos, en nombre de Dios.

Seis, el activismo de las otra religiones que les ha permitido ganar terreno. Por ejemplo, los evangélicos predicando la buena nueva de casa en casa cada ocho días, el sábado.

Siete, López Obrador, el presidente de la república, cristiano, abriendo las puertas del Palacio Federal a los pastores. Incluso, a cargo de la distribución de la Cartilla Moral de don Alfonso Reyes en el país para crear y recrear la purificación moral y la honestidad valiente.

Ocho. La fractura de las tribus eclesiástica sobre la comunidad gay. ¿Quién soy yo para juzgarlos? se ha pregunta el Papa Francisco.

BALCONES: En el siglo pasado, en los medios existían tres muros de Berlín intocables. Uno, el Ejército. Dos, el presidente de la república. Y tres, la Virgencita de Guadalupe.

Entonces, el Abad de la Basílica, Guillermo Schulemberg declaró a la prensa que la Virgencita y el indito Juan Diego era un invento y que lo despiden y exilian.

Desde entonces, el Ejército, el presidente ni los ministros de Dios conservan el velo sagrado de la impunidad.

El resultado es uno solo:

El PRI, en abierta y estrepitosa caída.

Y la religión católica, cada vez perdiendo más feligreses.

La estadística del escritor y articulista, Bernardo Barranco, especialista en la materia, resulta impresionante.

Otras religiones son emergentes. Les están ganando terreno y pisando la sombra. Nadie pensaría, claro, que Jesucristo pasaría de moda en un país que, con todo, sigue profesando la religión católica.