Manotazo de la 4T

Faltan quince días para la elección presidencial en Estados Unidos. El presidente en turno busca reelegirse. Y de pronto, el partido opositor aprieta el botón nuclear y publica la denuncia de una niña acusando al titular de la Casa Blanca de acoso y abuso sexual. Y se arma el reality-show.

El equipo presidencial vislumbra par de consecuencias. Una, la caída del rating. Y dos, el riesgo de perder los comicios.

Entonces, sus asesores y operadores políticos, encabezadas por la jefa de prensa, una mujer, arman el tinglado.

Contrata a Robert De Niro como estratega publicitario y político y a Dustin Hoffman, quien interpreta a un cineasta, para armar videos fílmicos que aparezcan como noticias.

Y entre ambos acuerdan, pactan, deciden, y con la anuencia presidencial, decretar una guerra de Estados Unidos en Albania ante la amenaza creciente del comunismo.

En los días siguientes van apareciendo noticias en la televisión sobre la guerra (imaginaria) de EU en Albania, y desde luego, como elemento distractor y desaparecer la noticia de la niña acusando al presidente de ultraje.

Todo, para ganar la reelección presidencial.

La película se llama “Escándalo en la Casa Blanca” y está en HBO.

La mitad del mundo y la otra mitad saben que, por lo general, EU suele inventar guerras en el otro extremo de la tierra, entre otras cositas, y en efecto, como elemento distractor, además del negociazo millonario.

Y, bueno, el modelito bien pudiera reproducirse en el país, pero más en Veracruz, cuando, y por ejemplo, los estragos causados por tantos secuestros, desapariciones, asesinatos, feminicidios y fosas clandestinas están convertidos en una pesadilla insuperable, de hecho y derecho, un viaje al rincón más arrinconado del infierno.

Claro, en ningún momento se vislumbra que Veracruz declarara, digamos, una guerra al gobierno de Tamaulipas con el gobernador panista, Francisco Javier Cabezas de Vaca, porque desde allá vienen los carteles y cartelitos.

Tampoco declarar la guerra al gobernador de Tabasco por su incapacidad para detener a los migrantes de América Central y de Haití llegando y pasando por Veracruz.

Pero, por ejemplo, mucho, demasiado, excesivo bien originaría la Fiscal General si aplicara con rigor y firmeza las órdenes de aprehensión en contra de montón de ex funcionarios estatales con Miguel Ángel Yunes Linares y Javier Duarte por el presunto desvío millonario de recursos.

Más, cuando de pronto, el ORFIS, Órgano de Fiscalización Superior, revela que han interpuesto más de doscientas denuncias penales en contra de Yunes, Duarte y Fidel Herrera Beltrán, y todas, “durmiendo el sueño de los justos”.

Más, cuando el secretario de Educación revelara que por su parte, cumplió con las denuncias penales por daño patrimonial en la SEV, pero la encargada de hacer justicia es la Fiscal General, y ellos siguen esperando el manotazo.

Y es que si la Fiscalía General apretara tuercas deteniendo y encarcelando a tantos políticos bajo sospecha, la mitad de la población electoral y la otra mitad únicamente hablaría de los políticos presos en vez de ocuparse y vivir con la pesadilla del oleaje de inseguridad, incertidumbre, violencia, zozobra e inseguridad.

ELEMENTO DISTRACTOR

Por lo pronto, la secretaria de Turismo, aquella de “Veracruz se antoja”, lanzó su elemento distractor.

Por ejemplo, anunció que el año entrante (futuro epidemiológico que es y será) regresarán el carnaval jarocho, el festival de salsa en Boca del Río y la Cumbre Tajín.

De paso, el diputado local titular de la Junta de Coordinación Política de la LXV Legislatura que maneja el billete público, Juan Javier Gómez Cazarín, aseguró que no es “tapadera de ningún presidente municipal” ahora cuando estaba la revisión de la Cuenta Pública, y como siempre, el daño patrimonial de los alcaldes resulta incalculable.

Pero… tales elementos distractores apenas, apenitas, duran el momento estelar de los fuegos pirotécnicos y artificiales, de un tiradero de incienso, de una rabieta.

El jonrón con casa llena sería de la Fiscalía General. Más, cuando la secretaría de la Función Pública, por ejemplo, quiso inhabilitar por diez años “por faltar a la verdad en la declaración patrimonial” al secretario de Hacienda y Crédito Público y Relaciones Exteriores de Enrique Peña Nieto, Luis Videgaray Caso y que les gana el brinco.

Muchas, demasiadas, excesivas denuncias penales contra exfuncionarios hay en la Fiscalía General y que más bien pareciera apostar a coleccionar trastupijes quizá, quizá, quizá, para integrar, digamos, el Museo Estatal de la Corrupción, pero sin proceder.

El fiasco mayor es que desde el mes de septiembre del año 2019 (hace dos años) expidieron orden de aprehensión en contra del exfiscal, Jorge Wínckler Ortiz, y Wínckler, feliz, dichoso y contento, en algún rincón del mundo, y aun cuando anda, o andaría “a salto de mano”, prófugo de la justicia que es, sigue libre.

El día cuando los asesinos físicos e intelectuales de tantos crímenes, feminicidios, secuestros, desapariciones y fosas clandestinas sean detenidos, significará el más grande y trascendente manotazo de la 4T en Veracruz.

Además, sin declarar la guerra a Albania como en el filme “Escándalo en la Casa Blanca”.