Mexicanos prolongan vida de alimentos

Científicos del CINVESTAV lograron modificar genéticamente una proteína responsable de la degradación de los lípidos de las membranas celulares en los melones gota de miel.

Agencias, Ciudad de México.—Científicos del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (CINVESTAV) crearon un método que ayuda a prolongar la vida en anaquel de frutos perecederos como el melón gota de miel.

                Este nuevo sistema que fue merecedor del Premio Nacional de Ciencia y Tecnología de Alimentos 2010, no sólo logró alargar la vida de los frutos, sino que también aumentó la calidad, la textura, el sabor y el aroma de los melones.

                A través de biotecnología vegetal, el grupo de científicos del Instituto Politécnico Nacional integrado por Miguel Ángel Lim, Laura Uribe Campero y Héctor Gordon Núñez, lograron modificar genéticamente esta variedad de fruto, que además de que puede tener aplicaciones en otros como la fresas, papaya y en prácticamente todos los frutos carnosos perecederos.

                De acuerdo con Miguel Ángel Lim, líder del proyecto, un melón común puede durar hasta 10 días, en promedio, pero gracias a este método “logramos que durara mes y medio, incluso, algunos llegaron a los dos meses. Casi cinco veces más que lo normal, sin ablandarse, ni perder sus propiedades”.

                Lo que hicieron estos científicos fue inactivar una proteína denominada lipoxigenasa, que es la enzima responsable de degradar los lípidos de las membranas celulares, de esta forma, las membranas tuvieron más integridad y al hacer esto, el fruto dura más tiempo.

                Gómez Lim añadió que este proceso de inactivación de la enzima se realiza en las plántulas (plantas en proceso de crecimiento), de esta forma cuando se obtienen los frutos, éstos ya cuentan con las características deseadas.

                Para evaluar su investigación, los melones gota de miel se almacenaron bajo condiciones de laboratorio muy severas, varios frutos modificados genéticamente a 21ºC y en ambiente seco, como el que prevalece en Irapuato.

                El resultado fue que los frutos conservaron su consistencia, sabor y aroma después de un mes de almacenamiento.