Vie. Jun 19th, 2026

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un aumento significativo en los aranceles aduaneros, estableciendo un 25% para todos los automóviles y piezas no fabricados en el país, que entrará en vigor el 2 de abril. Esta medida busca proteger la industria automotriz estadounidense y se suma a aranceles ya existentes, elevando la tasa total para coches importados al 27,5%. Los vehículos eléctricos chinos, que ya enfrentan un arancel del 100%, verán su tasa incrementada al 125%.

Una excepción a esta política son los vehículos ensamblados en México y Canadá, que solo pagarán el 25% sobre las piezas que no provengan de Estados Unidos. Esta decisión ha generado preocupación entre los socios comerciales de EE. UU., especialmente Canadá y México, que dependen en gran medida de las exportaciones de automóviles hacia el mercado estadounidense. Las reacciones han sido rápidas, con líderes como el primer ministro canadiense y la presidenta de la Comisión Europea expresando su descontento.

Trump ha justificado estas tarifas como una respuesta a lo que considera abusos comerciales, aunque reconoce que estas medidas también impactan a sus aliados. La política arancelaria se considera una de las más importantes de su administración y se prevé que continúe expandiéndose, con la posibilidad de aplicar aranceles recíprocos a todos los productos importados. A pesar de su retórica inicial de no permitir excepciones, Trump ha indicado que los nuevos impuestos serán «muy indulgentes».