Agencias / Acayucan, Ver.—Un pocero que realizaba trabajos de limpieza y achicamiento en un pozo artesiano, falleció de manera trágica al caerle encima un alud de tierra quedando sepultado en el patio de un domicilio ubicado en la comunidad Quiamoloapan, municipio de Acayucan. Tras más de siete horas de trabajo de rescate, cuerpos de auxilio y habitantes de la localidad, finalmente sacaron el cuerpo.
Los hechos del trágico incidente se registraron cerca de las 12:00 horas de este jueves, cuando el obrero Lucio Felipe Martínez, de 43 años de edad, y cuatro personas más realizaban los trabajos en el interior de un pozo artesiano propiedad de Clemente Cruz Jiménez, ubicado en la calle Niños Héroes en la comunidad.
En un abrir y cerrar de ojos, mencionó el propietario de la vivienda que el ahora occiso, Felipe Martínez, fue sepultado por la tierra de arcilla debido a que trabajarían en la colocación de los anillos o aros de cemento hidráulico.
Aunque sus compañeros de trabajo, intentaron auxiliarlo nada pudieron hacer pues el infortunado habría quedado sepultado a una profundidad de al menos 10 metros.
Personal de la Dirección Municipal de Protección Civil (PC) de Acayucan, arribó al lugar pero debido a que en un diámetro de 4 metros alrededor del pozo, la tierra se encontraba suelta no pudieron realizar maniobras de rescate.
Cerca de las 16:00 horas, tras un diálogo entre habitantes del lugar, familiares del occiso y autoridades de rescate, acordaron que una máquina retroexcavadora escarbaría alrededor del pozo artesiano.
Desafortunadamente un trabajo mal coordinado dio como resultado que hasta las 19:00 horas de este jueves, autoridades aún no encontraban el cuerpo del occiso, el cual localizaron al filo de las 8 de la noche.
Después de una hora de trabajos por parte de pobladores del lugar, el cadáver del pocero Lucio Felipe Martínez fue encontrado en una profundidad de 12 metros bajo tierra. Habría muerto asfixiado por la tierra.
Felipe Martínez fue identificado por sus hermanas Francisca y María de los mismos apellidos, además de su hijo Hermenegildo Felipe Soto, de 24 años de edad.
Tras la muerte del pocero, sería la segunda vez que la tragedia vuelve a enlutar el pueblo, pero sobre todo a familiares del occiso, pues años atrás la esposa del infortunado habría perecido al quietarse la vida tras tomar cloro.
