Nuestro pequeño planeta Tierra está situado al borde de la “Vía Láctea”.

Sobre su delgada corteza, sus mares, hielos, lagos, ríos y atmósfera, en armoniosa forma se desarrolla la vida del hombre, de los animales y de las plantas.

            De su creación y desarrollo de vida no sabemos si el equilibrio de condiciones  que hicieron posible su evolución, se ha efectuado en alguna otra galaxia.

            De lo que sí estamos enterados es que pertenece al Sistema Solar, en unión de los planetas: Marte, Venus, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón.

            Qué nuestro planeta no es estático en el Universo, tiene dos movimientos bien sincronizados.

            El de rotación, que por su redondez y ante el Sol, da lugar al día y la noche, en un lapso de veinticuatro horas.

            El movimiento de traslación lo efectúa la tierra en 365 días, cinco horas y minutos, girando en forma elíptica y manteniéndose a distancia del Sol por la fuerza de gravedad, sin ser atraída por éste, en virtud de la gran velocidad con que se desplaza a unos ciento siete mil kilómetros por hora, o sea 30 kilómetros por segundo.

            La trayectoria elíptica de traslación hace variar la distancia de la tierra con el Sol, que rige el sistema planetario denominado Sistema Solar.

            Eso da motivo a caracterizar cuatro períodos especiales en lo atmosférico, como calor, frío, lluvia, vientos, ciclones, huracanes, entre otros; fertilidad en la tierra, abundancia de agua, sequías, entre otras; denominándoseles las Estaciones y que son Primavera, Verano, Otoño e Invierno, con duración de 3 meses comenzando el 21 de Marzo y terminando el 20 de Marzo del siguiente año.

            Entonces nuestro planeta Tierra en un año da 365 vueltas sobre su eje y 36,500 en un siglo.

            Su movimiento de traslación lo efectúa en doce meses (un año) por lo que en cien años, da mil doscientas vueltas alrededor del Sol.

            Detallado así, nos damos cuenta del equivalente de 100 años solares; tiempo que muy contadas veces puede vivir un ser humano, no así la existencia de la Humanidad, eso sólo Dios lo sabe.

Continuará…