Otro periodista asesinado

El martes 11 de enero, en el fraccionamiento Floresta, del puerto de Veracruz, fue asesinado un hombre.

A cuchilladas.

Tirado el cuerpo en las calles de Amate y Acequia.

Pero, entonces, nadie lo identificó.

El sábado 15 fue ubicado.

Se llamaba José Luis Gamboa Arenas.

Era reportero en las redes sociales y un crítico de la realidad social.

Activista.

Comunicador.

Era hijo de la señora Alba Arenas Leecth y el periodista Apolonio Gamboa González, egresado de la entonces Facultad de Periodismo de la Universidad Veracruzana y quien fundara y dirigiera el periódico «La Noticia» en el segundo tramo del siglo pasado.

Es el sexto reportero asesinado en el tiempo de la 4T en Veracruz.

3 de agosto del año 2019. Jorge Celestino Ruiz. Asesinado en Actopan.

20 de marzo del año 2020. María Elena Ferral. Asesinada en Papantla.

9 de septiembre del año 2020. Julio Valdivia. Asesinado y decapitado en Tezonapa.

19 de agosto del año 2021. Jacinto Romero Flores. Asesinado en Ixtaczoquitlán.

18 de octubre del año 2021. Joaquín Espinoza Jiménez. Asesinado y degollado en Río Blanco.

11 de enero del año 2022. José Luis Gamboa Arenas. Asesinado en el puerto jarocho.

Van con Cuitláhuac García, seis reporteros asesinados.

5 con Miguel Ángel Yunes Linares.

19 con Javier Duarte. Más tres desaparecidos.

5 con Fidel Herrera Beltrán.

Uno con Miguel Alemán Velasco.

Es decir, en 3 años y mes y medio, Cuitláhuac ya rebasó los reporteros ejecutados con Yunes Linares, Fidel Herrera y Miguel Alemán.

 

INIMAGINABLE CADENA DE IMPUNIDAD

 

Era José Luis Gamboa Arenas un reportero en las redes sociales, a tono, digamos, con su tiempo.

Desde allí ejercía la vocación periodística heredada de su padre Apolonio Gamboa, un Quijote del periodismo, quien toda su vida soñó con el gran periodismo desde el diario «La Noticia», con muchos decibeles altos y bajos y mucho tiempo de silencio.

Pero siguió empujando la carreta.

Lo mataron a puñaladas.

Avisada la Fuerza Civil llegó al lugar y todavía lo encontró inconsciente y con múltiples lesiones.

Luego, los paramédicos de la Cruz Roja determinaron que ya no contaba con los signos vitales.

Tenía un medio digital en un Veracruz que asegura la dirección de Comunicación Social del gobierno del Estado hay más de 350 (trescientos cincuenta) medios cibernéticos.

Todos ellos, y desde cada medio, cumpliendo el viejo, legendario, mítico y bíblico sueño de tener un medio propio con sus seguidores en las redes sociales, de igual manera, digamos, como cada sacerdote tiene en su capilla a los feligreses que creen en ellos y los siguen.

Y aunque sea, digamos, con pocas visitas, pocos fans, de cualquier forma con un público lector cautivo.

Más, como en el caso de José Luis Gamboa, quien ejercía el periodismo con sentido crítico, evidenciando y cuestionando los poderes políticos, la inseguridad y a los grupos delictivos.

Por desgracia para el medio, la mayoría de los asesinatos de reporteros están en la impunidad.

Y como un crimen hace olvidar el anterior y el anterior y el anterior, entonces, en automático, se va formando una cadena de impunidad inimaginable.

Luego, solo resta inculpar a los antecesores de tanta violencia y tanta fallida procuración de justicia.

En contraparte, dichosos y felices el gobernador y el secretario General de Gobierno otra vez retomando su gran política social de la Moruna y el Machete chapeando el monte en lotes baldíos…, quizá, acaso, porque de niños y adolescentes fueron boy-scouts y profesaban lealtad, lealtad ciega, a los principios y valores inculcados en la mocedad.

O quizá porque en el siglo pasado, el periódico oficial de los socialistas en México se llamaba «El Machete».

Además, y de paso, machetear el monte como un elemento distractivo de otros pendientes sociales y acusaciones sin par y que llegan, caray, hasta Joe Biden, el presidente de Estados Unidos, a través de la familia LeBaron, de Sonora.

 

SIETE DÍAS DESPUÉS DEL CRIMEN

 

Un trabajador más de la información asesinado… por más y más modesto y sencillo que haya así con su trabajo reporteril en las redes sociales y que, caray, y en todo caso, también lo fue Ricardo Flores Magón con su periódico mensual, Regeneración, y de cuatro páginas.

Y también en Argentina, donde cuando la Junta Militar prohibió a los medios publicar los trabajos del reportero y escritor, Rodolfo Walsh, optó por imprimir sus artículos en mimeógrafo y luego los repartía de casa en casa en los buzones a la mitad de la noche, digamos, para evadir la persecución política y policiaca de los militares.

Según el exgobernador Javier Duarte en su casi sexenio tenían registrados ocho mil reporteros y de acuerdo con el vocero del gobierno de la 4T en Veracruz hay más de seiscientos medios, entre ellos, más de cien periódicos impresos, además, claro, de los más de 350 medios digitales, 360, parece.

Entonces, caray, si son tantos significa que el himno nacional un reportero en cada hijo dio a Veracruz.

Además, si son tantos, más, mucho más, cinco veces más que los impresos, en conjunto significan mucha mayor fuerza informativa y social.

Más en el tiempo del Internet y las redes sociales.

Y cuando, caray, los ciudadanos de a pie y la población electoral vive más pendiente, como una droga, del celular que del periódico impreso.

Asesinado el martes 11 de enero, se cumplen hoy 7 días del crimen.

Y los días y noches van caminando sin una respuesta concreta y específica de la Fiscalía General sobre los asesinos físicos e intelectuales de José Luis Gamboa Arenas.