Palabras del subsecretario Rabindranath Salazar Solorio, durante la inauguración de la II Jornada Interreligiosa por la Paz

  • Muy buenos días tengan todos ustedes, me da muchísimo gusto saludarlos por este medio.

Comunicado de SEGOB | Ciudad de México. — Agradezco por supuesto la oportunidad de compartir este día tan importante de paz y sobretodo estar en compañía de la señora secretaria, la doctora Olga Sánchez Cordero, quien es una mujer que le ha dado un cariz y le ha dado un manejo muy diferente a lo que era la Secretaría de Gobernación.

De verdad yo estoy muy contento y muy orgulloso de ser parte de este gran equipo, porque ahora estamos hablando de una secretaria abierta al diálogo, al acuerdo, al acercamiento, al trato con las organizaciones civiles, con las organizaciones sociales, con las organizaciones religiosas y de verdad me da mucho gusto que este cambio que se ha venido formulando en la Secretaría de Gobernación, encabezada por la doctora, sea en beneficio por supuesto de todas y todos los mexicanos.

Me da mucho gusto saludar a todos los enlaces que tenemos en los estados, a todos los funcionarios, de manera especial a los representantes de las asociaciones religiosas, quienes en este marco del Día Mundial de la Paz pues han convocado a esta segunda reunión que el día de hoy estamos celebrando.

Hace un año, al celebrarse la Primera Jornada Interreligiosa por la Paz, se estableció un principio básico: el diálogo es el camino inmejorable para construir un país justo, equitativo y solidario y, en ese marco, Gobernación presentó la estrategia nacional para la promoción de respeto y la tolerancia a la diversidad religiosa con el lema “Creamos Paz”.

Dicha estrategia se ha construido desde entonces, es promotora de la construcción de una cultura de paz a partir del diálogo interreligioso, tan inherente de la Subsecretaría en la que me precio, como ya lo comenté, en participar.

En este sentido y sin detrimento de la laicidad del Estado, se han establecido mecanismos de colaboración con los diversos grupos religiosos del país, a fin coordinar estrategias de cooperación con un fin común de avanzar en la pacificación y reconstrucción del tejido social, práctica que ha sido estudiada dada su eficacia en otras latitudes, gracias al involucramiento de las comunidades religiosas en la solución de problemas sociales, pues en su esencia está el atender situaciones de pobreza extrema y propiciar la paz en zonas de violencia y conflicto, así como la ayuda en desastres naturales, por ello su invaluable valor en los procesos de construcción de paz.

Lo anterior es razón por la cual en los últimos años se han incrementado considerablemente las alianzas entre las instituciones, agencias de desarrollo y cooperación internacional, gobiernos y comunidades religiosas y en muchos casos el objetivo principal es el de la construcción de paz y promoción del desarrollo humano.

Y precisamente al hablar de desarrollo, cada vez está más claro que no puede haber progreso ni estabilidad si nos centramos exclusivamente en la perspectiva económica, pues el verdadero desarrollo debe ser integral y considerar aspectos tan relevantes como el social, ambiental o cultural, y sólo es concebible acompañado de un clima de justicia y de paz social.

Por ello, el empeño del presidente de la República, el licenciado Andrés Manuel López Obrador, en el sentido de erradicar las desigualdades abismales de los diferentes Méxicos y de privilegiar a los más vulnerables, a los que menos tienen, a los que más necesitan.

México es y debe ser uno sólo, y que mejor manera de lograrlo que con la guía moral que desde las distintas visiones y creencias, que de manera distinta y respetuosa, confluyen en el altísimo valor supremo de la paz y la armonía entre nuestros semejantes.

Me atrevo a afirmar, porque he vivido de cerca la enorme sensibilidad de la ministra Sánchez Cordero en cuanto a los temas que son fundamentales para el pueblo de México, que el Gobierno Federal, a través de Gobernación, será compañero incansable en la prevención de la violencia contra infantes y adolescentes, en la atención a migrantes y en la acción comunitaria como la construcción del tejido social que considera la igualdad y respeto irrestricto a la mujer.

Termino expresando que ante la adversidad que hoy nos toca vivir, nada mejor que iniciemos con esta II Jornada Interreligiosa por la Paz, que nos permite, sin duda, la noble ocasión de forjar juntos la paz y aportar a la transformación nacional mandatada por la voluntad y la exigencia popular.

Muchísimas gracias a todos por su participación, mencionarles que compartimos muchos intereses en común, muchos proyectos en común en este gobierno encabezado por el presidente, y en particular por los trabajos que se desarrollan en esta Secretaría, y que cuenten con el acompañamiento en todos los propósitos para poder alcanzar la anhelada paz que requerimos en todo nuestro México.

Muchísimas gracias.