Sáb. Jun 20th, 2026
  • Las minas se localizan en tres municipios del estado de Veracruz; Yecuatla, Chiconquiaco y Juchique de Ferrer

Gobernantes | Ciudad de México.— En plena huida y demostrando que siguió al pie de la letra el viejo retruécano de que este fue el año de Hidalgo, Enrique Peña Nieto pisoteó leyes y se burló de los defensores del medio ambiente que luchan en Veracruz contra la indiscriminada explotación minera, y prácticamente vendió al mejor postor los títulos de asignación minera que otorgó a horas de concluir su desastroso gobierno.

Así las cosas, Peña ordenó de último momento la publicación en el Diario Oficial de la Federación (DOF) de la asignación de esas concesiones mineras, lo que apenas ha sido descubierto mediante una investigación periodística de varios medios impresos de circulación nacional al analizar el último número de fecha 30 de noviembre pasado, donde se asienta el caso del estado de Veracruz, en el título de asignación minera 401 del lote La Aurora, que abarca parte de los municipios de Yecuatla y Chiconquiaco, y que en expediente número 108/00139 puntualiza: «El Ejecutivo Federal por conducto de la Secretaría de Economía, con fundamento en lo dispuesto por los artículos 34 fracción XXIX, de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal;7, fracción VI, 10, párrafo segundo, 16 y 26 de la Ley Minera, y 32 fracción V del Reglamento Interior de la Secretaría de Economía, expide el presente Título de Asignación Minera sin perjuicio de tercero, número 401 a favor del Servicio Geológico Mexicano (para el) lote Aurora, con superficie de 4 mil 110 hectáreas en Yecuatla y Chiconquiaco, Veracruz».

También en la misma zona se otorgó la asignación minera número 403 del lote La Aurora I Fracción A., de 200 hectáreas, y el título de asignación minera 404 del lote La Aurora I Fracción B, de 635 hectáreas en los municipios de Yecuatla, Chiconquiaco y Juchique de Ferrer. En total, los tres lotes suman casi 5 mil hectáreas en los mencionados municipios del estado de Veracruz por un periodo de seis años improrrogables, contados a partir de la fecha de publicación del presente título en el Diario Oficial de la Federación, conforme lo dispuesto por el artículo 16, primer párrafo, de la Ley Minera.

Peña Nieto se amarro el dedo y en ese acuerdo señala que “las obras y trabajos mineros que al amparo del presente título se desarrollen, únicamente podrán realizarse con autorización, permiso o concesión según el caso de las autoridades que tengan a su cargo los bienes que resulten afectados, atento a las disposiciones aplicables. Asimismo, su titular deberá sujetarse a las normas oficiales relativas a la industria minero-metalúrgica en materia de seguridad, de equilibrio ecológico y protección al ambiente.

Este título únicamente otorga derechos sobre los minerales, mas no sobre el terreno superficial”. Las actuales autoridades federales, salvo que den marcha atrás a los acuerdos, solo les queda acatar lo publicado en el DOF, pero el ganón fue Peña Nieto, que quién sabe cuánto se llevó en metálico por estas autorizaciones. Y faltan por descubrirse más tras estupidez de último momento, como el que hizo en su último día como presidente Felipe Calderón Hinojosa y Dionisio Pérez Jacome Friscione, entonces secretario de Comunicaciones y Transportes, que ampliaron el acuerdo para utilizar la barrera arrecifal frente al puerto de Veracruz.