Periodismo chayotero

Los vientos para el periodismo en Veracruz parecieran huracanados. Cierto, cierto, cierto, en otros tiempos ha sido igual. Pero en el tiempo de la 4T, la purificación moral y la honestidad valiente, y la tierra prometida del paraíso socialista, y el profundo, inalterable, respeto a los derechos humanos, todo indica, se han recrudecido.

Por ejemplo, la siguiente versión:

El diputado local y titular de la Junta de Coordinación Política, militante de MORENA, Juan Javier Gómez Cazarín, antiguo vendedor de automóviles y abonos, fue al sur a repartir, entre otras cositas, bultos de cemento para los jodidos, los pobres y la gente en la miseria.

Acaso, habría actuado así porque es diputado de aquel distrito. Pero al mismo tiempo, porque sueña con la alcaldía para su padre en Hueyapan de Ocampo, parte, digamos, de la herencia imperial y faraónica de los caciques, como dice el góber precioso, obsesionados con heredar el poder a la familia.

Un grupo de reporteros sureños fue invitado. Según la versión, hubo embutes de por medio, los famosos cochupos que solían darse en el tiempo priista.

Y de pronto, cuando los bultos serían entregados y trasladados del camión de carga a un lugar concreto y específico, Gómez Cazarín pidió y/o habría pedido a los reporteros que en nombre de la 4T y la solidaridad humana, y para el bienestar social, lo ayudaran a cargar los bultos de cemento.

El diputado local puso el ejemplo y se echó un bulto a la espalda como fue publicada la foto en portada de revista del corazón (pagada, claro), pujando con la carga a cuestas como suelen pujar las mulas, por ejemplo, y los burritos con carga excesiva.

Y ni hablar, en nombre del embute, la versión es que uno que otro reportero también se fletaron.

Todo, caray, y de ser cierto como se afirma, por “el chayote”.

LOS CONVENIOS CHIQUITICOS

Miguel Alemán Velasco, gobernador, daba embutes a los reporteros. Día llegó cuando Flavino Ríos Alvarado, secretario General de Gobierno, los entregaba, a través de la secretaria de confianza.

Pero acatando órdenes superiores, la mecánica de la secretaria era la siguiente:

Uno. Antes de entregar el embute, la firma del reportero en un recibito.

Dos. Una copia de la credencial de elector.

Y tres. Una cámara filmando la entrega del billetito, igual, igualito, digamos, que cuando el playboy argentino, Carlos Ahumada de Rosario Robles Berlanga filmara a René Bejarano, secretario particular de López Obrador, metiendo el billetito millonario en un portafolio, y cuando el portafolio estaba repleto, entonces, a las bolsas del traje y del pantalón.

Ahora, y según las versiones, la 4T deposita el embute en la cuenta bancaria del reportero…pero cada trabajador de la información que lo acepta y recibe ha de entregar a la oficina de Comunicación Social un testigo, una copia de la nota informativa de referencia.

Y la copia de la nota, digamos, para ver el enfoque con que fue redactada.

Y en caso de que los empleados de la vocería descubran una pifia y/o estén en desacuerdo con el contenido, el reportero ha de corregirla.

Es el mismo caso, por ejemplo, de cuando un medio escrito, hablado o digital, publica o transmite una nota que cause irritación en la vocería del gobierno de Veracruz.

De inmediato, una llamada telefónica para pedir, en nombre del “convenio chiquito” se retracten y cambien el sentido periodístico.

Más todavía:

De acuerdo con las versiones, si un medio sueña con un convenio, en Comunicación Social le exigen lealtad y sumisión previa durante equis número de tiempo para ver si con hechos, acciones, palabras, notas, columnas, fotografías, caricaturas, etcétera, se hacen merecedores.

VIVIR DE LOS PROPIOS MEDIOS…

En el mes de diciembre del año 2016, el panista Miguel Ángel Yunes Linares como gobernador acuñó frase memorable, imborrable, citable y recordable.

“Los medios, dijo, han de aprender a vivir de sus propios medios”.

Entonces, redujo a lo máximo los convenios y solo favoreció a unos cuantos y con la austeridad de por medio.

La misma tónica ahora con la 4T.

Pero… cuatro años y meses después, los medios tendrán cabeza dura para entender y comprender la realidad, pues continúan soñando con los convenios, “así sean chiquitos, pero que alcanzan cuando menos para pagar la nómina” como dice el director de un medio escrito de Xalapa.

Peor aún, si se consideran que las fuentes tradicionales de ingresos de los medios (publicidad comercial y circulación y rating) siguen a la baja y en caída libre y espantosa.

Y por eso mismo, con frecuencia mendigando un mendrugo, llegando incluso a echarse al lomo sacos de cemento y a enviar las notas vía electrónica a los jefes de Comunicación Social para el visto bueno.

Incluso, hay medios claramente beneficiados con un convenio que “a tiro por viaje” lanzan campaña mediática sórdida en contra de los adversarios, enemigos y opositores de la 4T en Veracruz.

Y sin pudor ni rubor alguno.

“La lealtad, lo dice el Hombre del Edén, ha de ser ciega”.

Totalmente ciega, teniendo, y en el caso, como única reciprocidad, el billetito mensual si es que, claro, la secretaría de Finanzas y Planeación, SEFIPLAN, lo pagara en tiempo y forma.

Manuel Buendía, el respetado columnista del siglo pasado autor de la famosa “Red Privada” lo decía de la siguiente manera:

–Allí cuando estés ante un reportero que usa Rox Rolex, y ropa de marca, y teléfono de marca, y automóvil de marca, y asiste a restaurantes de marca y hace viajes turísticos al extranjero con la familia, estás ante un manifiesto caso de corrupción.

Don Julio Scherer García lo afirmaba de la siguiente forma:

“Entre políticos y periodistas hay un maridaje por conveniencia”.

El ejercicio de la democracia se aplica con la siguiente leyenda universal:

“E’to pa’ti y e’to pa’mí”.

Claro, en el reparto de las mieles del poder, las tribus políticas se van cabezonas y por eso mismo el país figura en el ranking mundial de la corrupción pública. Y en todos los tiempos.