Lun. Jul 20th, 2026

Políticos y asociaciones, necesaria su intervención…

San Andrés Tuxtla, Ver.—María Isabel Reyes Témich, de 63 años, pide ayuda a través de las pági-nas de Eyipantla Milenio, a las asociaciones, las fundaciones y políticos, así como del DIF del Estado, a la señora Karime Macías de Duarte. ¡Quién dice yo! (Foto | JC Absalón)
San Andrés Tuxtla, Ver.—María Isabel Reyes Témich, de 63 años, pide ayuda a través de las pági-nas de Eyipantla Milenio, a las asociaciones, las fundaciones y políticos, así como del DIF del Estado, a la señora Karime Macías de Duarte. ¡Quién dice yo! (Foto | JC Absalón)

Juan Carlos Absalón / San Andrés Tuxtla, Ver.—En nuestra sociedad encontramos todos los flagelos posibles; y nadie conoce su destino y el dolor que le depara, en el amanecer o atardecer de su existencia.

Hay historias que conmueven a quienes son sensibles y éstos se apiadan por los demás, pero los hay que son indiferentes ante cualquier dolor y hacen como que no ven a su alrededor; como críticos lo vemos en quienes buscan el poder y ya encumbrados, jamás voltean los ojos a quienes alguna vez con su simpatía los llevaron a donde hoy gozan de ciertos privilegios.

Es cierto que las instancias o dependencias no lo pueden resolver todo, amén del abandono de los propios familiares hacia seres queridos que sufren en rincones apartados, enfermos y careciendo desde alimentos hasta de un techo para sobrevivir.

Pero, si sumamos esfuerzos, encontramos que los medios de comunicación no solo damos noticias del mundo de la política, de las finanzas, del deporte o de los sucesos que ocurren a cada paso debido a los abusos o excesos.

También somos la ventana para que políticos, los que pretenden ser alcaldes o diputados; los que tienen asociaciones o fundaciones; o simplemente gente altruista contribuya con su granito de arena y ayude a la gente que así lo requiere.

Sobre la calle Adalberto Tejeda; casi esquina con Aquiles Serdán, accediendo al Barrio San Francisco, se encuentra una vivienda hecha con empates de madera, y techado con algunas láminas y plástico, en condiciones muy deplorables, casi a punto de derrumbarse.

Allí habitan dos personas adultas; el señor de 70 y la señora de 63 años de edad, las cuales se encuentran enfermos, el esposo en estado crítico al necesitar diálisis y la señora, es diabética y sin ninguna prestación social, ni asistencia, ni del municipio, estado o de la federación.

El único familiar que les sobrevive es un hijo que sufre la diabetes y que se encuentra en estado vegetativo en los Estados Unidos y no puede ser traído a esta ciudad por lo caro que es su traslado.

El otro hijo, falleció hace dos años, luego de que se le practicara una diálisis; y un hermano que sobrevive a la señora, vive adelante de Villa Hermosa, Tabasco, y nunca se frecuenta con ella.

María Isabel Reyes Témich, de 63 años de edad, padece diabetes hace 37 años; es quien nos cuenta su calvario, el que comparte con su esposo Gabino Acua Linares, quien sobrevive en estado crítico, ya que tiene sus riñones están muy dañados y los médicos no le garantizan la diálisis.

La humilde casa que habitan es de su propiedad; María Isabel comenta que siempre ha trabajado como empleada doméstica y que su esposo ejerció el oficio de carpintero y de velador; y que nunca tuvieron la prestación de afiliación al IMSS.

No tiene apoyo de ningún programa. “Cuando mi esposo tuvo el Seguro Popular, es una gran mentira, porque todo el medicamento, no se lo dan, hay que comprarlo…Dejé de trabajar y ahora empecé de nuevo, vendiendo antojitos…

“No he tocado puertas porque los políticos nada más prometen y no cumplen; sobrevivo de la venta, y lo poco que gano lo uso para el gas, pago de luz y de agua, a veces algunas medicinas…

“A mi esposo no puedo dejarlo solo; tengo que vigilarlo día y noche porque me ha tocado que en la madrugada a veces quiere salirse a la calle e irse; por eso nos regalaron una televisión para que él se distraiga…

“Me paso las noches velando en ocasiones, luego de vender, no puedo dormir porque tengo que ver que no se vaya a caer o se vaya a ir, porque dice que ya no sirve para nada…

“Ahorita estoy cocinando con leña, se me acabó el gas, las ventas no han sido buenas…Familia no tengo; mi papa y mi mamá ya murieron, y él tiene una hermana pero no lo visita; por eso comenté mi situación y espero me tomen en cuenta…

“Mi casa se llueve toda; no tengo para comprar una lámina, pues él requiere de medicamentos y cada inyección cuesta $ 2 mil 800 pesos; a veces su sobrina me ayuda a comprarla pero no puedo exigirles…

“Una es madre soltera y la otra es señorita vieja; no tienen obligación…Aquí donde vendo se mete el agua, y hoy gracias a Dios parece que podré vender, el municipio no arregló la banqueta y se mete el agua…

“Mi esposo ha acudido a atención médica al hospital, al centro de salud y yo también voy al centro de salud porque soy diabética y topa la casualidad que en la farmacia del Seguro Popular no le dan el medicamento porque está cerrado…

“En el centro de salud y en el hospital, ya ve que bajan carros grandes a descargar medicamentos y no lo hay, ¿y entonces a dónde se va ese medicamento que lo necesita la gente?…Y le digo: voy saliendo a los trancazos y si tengo para los frijoles bien y sino ahí la vamos pasando…

“A mí me preocupa porque él no trabaja; de la cama lo traigo aquí…Ahorita está deshinchado porque tal vez no hay mucho Sol, pero cuando no, tiene esos pies que le revientan de líquido que está reteniendo…Y los doctores me han dicho que ya no pueden dializarlo porque está muy avanzado…

 “Yo quisiera enseñarle donde están todos los estudios, los ultrasonidos; cómo tiene los riñones ya muy dañados, ya no hay nada que hacer, pero Dios es muy grande, que es quien lo mantiene aquí todavía conmigo.”

María Isabel, recuerda su vida con un trago amargo y como lograron tener su casa; “Es el único patrimonio, la verdad lo hicimos con mucho esfuerzo; años tengo yo de trabajar; siempre nos hemos ido arrastrando para poder salir… Desgraciadamente nunca tuvimos seguro social.”

Con relación a los apoyos de la Sedesol, dijo: “Fui a apuntarlo pero hasta ahorita no me han dado solución de nada; no sé qué vaya a pasar si le van a dar ese apoyo…A mí me dijeron que hasta los 65; y ya cumplió 70…

Estamos seguros que habrá personas que canalicen esta situación ante los que buscan un puesto de elección popular, ante las personas que contribuyen con la sociedad en forma altruista; ante asociaciones o fundaciones que sí pueden ayudar.

Cuando la venta es buena o bastante buena, señala María Isabel que logra ingresar entre cien y ciento cincuenta pesos, acaso una vez por semana; y entre semana un promedio de cincuenta a ochenta pesos.

De allí tiene que comprar ingredientes y pagar el gas que usa para la venta de antojitos, y cuando no tiene gas, como sucedió ayer durante la entrevista, usa leña.

Corramos la voz y hagamos la obra buena del día…

San Andrés Tuxtla, Ver.—Gabino Acua Linares, de 70 años, sufre de retención de líquidos afecta-do gravemente de sus riñones; requiere diálisis y no tienen dinero para su atención médica, ade-más de que no recibe ninguna prestación de ninguna institución de asistencia. Su esposa pide ayuda. (Foto | JC Absalón)
San Andrés Tuxtla, Ver.—Gabino Acua Linares, de 70 años, sufre de retención de líquidos afecta-do gravemente de sus riñones; requiere diálisis y no tienen dinero para su atención médica, ade-más de que no recibe ninguna prestación de ninguna institución de asistencia. Su esposa pide ayuda. (Foto | JC Absalón)

 

San Andrés Tuxtla, Ver.—Esta es la humilde vivienda con muchas carencias a punto de caerse, de no ser porque se sostiene en una casa de material adjunto, donde se les llueve, y la banqueta no fue pavimentada por el municipio. (Foto | JC Absalón)
San Andrés Tuxtla, Ver.—Esta es la humilde vivienda con muchas carencias a punto de caerse, de no ser porque se sostiene en una casa de material adjunto, donde se les llueve, y la banqueta no fue pavimentada por el municipio. (Foto | JC Absalón)