Prófugos de la justicia

El año terminará con un mal fario y pésimo karma para la Fiscal Empistolada. Por ejemplo, muchos meses después, 5 funcionarios claves de la yunicidad siguen prófugos de la justicia con todo y orden de aprehensión.

La Fiscalía General en su principio de Peter. No puede. No ha podido. No podrá, quizá.
El caso más sonado es del ex Fiscal, Jorge Wínckler Ortiz.

En el mes de septiembre del año 2019, luego de feroz y furioso operativo en su contra, fue renunciado. Entonces, la orden de captura. Y se les “peló”. Todo, porque nunca tomaron precauciones.
Quince meses después, ni fu ni fa. Wínckler continúa prófugo. Y si es cierto, como se afirma, que está refugiado en Canadá, entonces, y toda vez que ningún convenio de extradición hay de México con el país del primer Ministro Justin Trudeau, menos, mucho menos.

Tal cual resulta inverosímil que la Fiscal Empistolada, con todo y su Cartel del Pampanito, se revelara tan incapaz e ineficiente.

Se ignora si tenga un acuerdo, digamos, con el FBI para su ubicación; pero si así fuera, entonces, el hazmerreír.
Tanta “cargada” en su contra para estar bajo evidencia.

En la misma tesitura el caso del ex Fiscal Anticorrupción, el profe de Wínckler, Marcos Even Torres Zamudio.
Y más cuando el ORFIS, Órgano de Fiscalización Superior, dice que el bienio de Miguel Ángel Yunes Linares ocupa el segundo peor de la historia de Veracruz luego de Javier Duarte.
Igual, igualito hay un trío de funcionarios de entonces.

Jaime Téllez Marié, secretario de Seguridad Pública en la yunicidad, con orden de aprehensión, prófugo de la justicia.

El director de Espacios Educativos en la SEV de Enrique Pérez Rodríguez.
Y el tesorero de la secretaría de Finanzas y Planeación con el yunista Guillermo Moreno Chazzarini.

Al momento, del número incontable de denuncias penales del sexenio de la 4T en contra de yunistas, únicamente un detenido. Un subsecretario de Finanzas, quien desde hace ratito duerme en el penal de Pacho Viejo.

QUINCE MESES A SALTO DE MATA

El caso de Wínckler es el más notorio, indicativo y significativo, por la siguiente razón:
Uno. Su habilidad para escabullirse.

Dos. Por más y más y más dinero público que se haya fregado, como afirman en la cancha de la purificación moral y la honestidad valiente, y ahorrado, el dinero se acaba… por más y más grueso sea el colchoncito.

Y sin el ingreso oficial, y sin el ingreso de su despacho jurídico, y con gastos de su exilio donde esté y de su familia donde esté, y viviendo a salto de mata, entonces, su habilidad está probada ante la ineficacia de la Fiscalía General.

Tres. Durante diez meses, el gobierno de la 4T la pasó bombardeando a Wínckler para su renuncia y caída. Fue tozudo el ex Fiscal. Se mantuvo.

Ahora, sin embargo, más bragado parece porque desde entonces han transcurrido quince meses y sigue en libertad.
Desde luego, ta’canijo, duro y rudo, vivir todos los días y noches huyendo, temeroso de un cuartelazo o golpe, digamos, de Estado, para su captura.

Pero con todo, quizá hasta “concha” tenga ya usufructuando a plenitud el ejercicio de su libertad.
De cualquier manera, el fracaso del sexenio del góber jarocho de López Obrador. En menos, mucho menos tiempo, Miguel Ángel Yunes Linares logró la captura de Javier Duarte, quien anduvo prófugo de la justicia primero, en Veracruz y luego, parece, en Chiapas y después en Guatemala, donde fue aprehendido.

Además, caído de la gracia del presidente Enrique Peña Nieto.

Ahora, el góber machetero, con el respaldo federal, Wínckler, prófugo.

EN TODOS LADOS LA CORRUPCIÓN

En el primer año de la 4T jarocha, un montón de denuncias penales interpusieron el gabinete legal y ampliado.

Y al momento, el 99.9 por ciento de los acusados siguen libres. Amparados, es cierto. Prófugos, es cierto. En la zozobra y la incertidumbre, cierto. Pero, libres.

Quizá la 4T esté satisfecha porque lograron o habrían logrado el linchamiento político y social para los yunistas y duartistas y fidelistas y aumentar la plusvalía electoral de MORENA de cara a la elección de presidentes municipales y diputados locales y federales a mediados del año entrante.
Y por tanto, el proceso penal les vale, pues para ellos, lo que contaría es la exhibida como pillos, ladrones y delincuentes.

Pero con todo que el ORFIS, Órgano de Fiscalización Superior, se llevó los titulares asegurando que han interpuesto ciento noventa (190) denuncias penales en contra, los hechos son el único aval de los políticos y de los seres humanos, y en el caso, el fraude.

El reality-show por delante. El fuego artificial. Los elementos distractores.

Más, como en el caso de las denuncias del ORFIS anunciadas días después de que la Contralora Mercedes Santoyo revelara que la secretaría de Infraestructura y Obra Pública ha otorgado el 99 por ciento de la obra pública por dedazo, simple y vulgar y burdo y ramplón dedazo, a empresas foráneas, haciendo a un lado, excluyendo, marginando, desdeñando a las compañías constructoras del estado de Veracruz.

Hubo, entonces, corrupción política en el pasado inmediato. Pero también, todo indica, en MORENA y la 4T hecha gobierno en la entidad jarocha.

La cruz pesada

•Días oscuros

•114 secuestros

ESCALERAS: El góber jarocho de la 4T carga una cruz demasiado pesada. Sobre el camino largo, lleno de espinas y cardos, avanzaría con la lengua de fuera y sin nadie que le acercara un vaso con agua. Se lo recordó el Colectivo “Familiares en Búsqueda María Herrera, de Xalapa”.

Fue cuando resumieron la estadística de la inseguridad, la incertidumbre y la zozobra.

De los meses de enero a noviembre del año 2020, un aproximado de ciento catorce secuestros.

Veracruz, campeón nacional en feminicidios, secuestros y extorsiones.

PASAMANOS: Madres, padres, hermanos tíos, primos, pero más aún madres de familia, buscando a los hijos, a los suyos.

Y dado el tiempo transcurrido, quizá, y discúlpese la fatalidad sin esperanzas, hijos huérfanos y parejas viudas.

Por ejemplo, el 20 de octubre, 2020, desapareció en Tlapacoyan el activista y empresario, Miguel Vázquez. Su lucha social, contra las hidroeléctricas. Al momento, cero resultados de la Fiscalía General.

CORREDORES: La señito Fabiola Pensado, del Colectivo ‘María Herrera’ fue contundente: “Vergüenza… les debería dar”.

Pero, todo indica, ni la conocen. Un dato indicativo:

La Comisión Estatal de Derechos Humanos reveló que hacia el segundo semestre del año anterior habían enviado 93 (noventa y tres) recomendaciones a la secretaría de Seguridad Pública y 26 (veintiséis) a la Fiscalía General… por atropellos y vejaciones a los derechos humanos.

Uno de ellos, el secuestro de personas. La desaparición. Quizá, el asesinato. Acaso, la fosa clandestina para borrar huellas, pistas, rastros, puntas del iceberg.

BALCONES: Ciento catorce semestres en once meses del año por terminar.

Simplemente, como en los peores tiempos de la Guerra Sucia en el país y que fueron de Gustavo Díaz Ordaz a Luis Echeverría Álvarez.

Tiempo atroz también con Ernesto Zedillo cuando en Guerrero, su compadre, el gobernador Rubén Figueroa Alcocer, advirtió a los campesinos insumisos que “si guerra querían… guerra tendrían” y que ordena emboscar y matar a diecisiete de ellos en Aguas Blancas.

Tiempo en Veracruz hacia 1930 cuando el cacique y latifundista, Manuel Parra, con su “Mano negra” y al servicio de los terratenientes mataron a cuarenta mil ejidatarios como parte de la enconada lucha agraria.

114 secuestros en once meses del año 2020 significan una vergüenza, el desdoro, el descrédito, para el góber de la 4T que todo permite y tolera a los secretarios General de Gobierno y de Seguridad Pública y a la Fiscal General.

“Éric Cisneros… se queda, dijo, porque me da resultados”.

A él, claro. Nunca a los 8 millones y cacho de habitantes de Veracruz.

PASILLOS: Atrás de cada persona secuestrada y desaparecida existen historias familiares. Hijos. Parejas. Padres ancianos.

Todos, viviendo la peor pesadilla de la vida a partir, entre otras cositas, de la angustia y el desconcierto de saber si el familiar plagiado está vivo y si está bien y si está comiendo a sus horas y si tiene medicinas si está enfermo y si lo están golpeando, maltratando, vejando, humillando.

VENTANAS: Además, claro, de la manifiesta incapacidad oficial para garantizar la seguridad de la población en el diario vivir.

Cada secuestro significa el fracaso del Estado de Derecho. Dicho de otra manera, el gran fracaso del gabinete de seguridad y procuración de justicia.

Y si vamos más allá, el fracaso del gobernador, el jefe máximo, el tlatoani, el patrón, patrón de patrones, capitán de la nave. Luego de 114 secuestros, cualquier político “hace concha” y “ni suda ni se acongoja”.