Refugio…Por: Elgie Cameron Calo

Las montanas volcánicas del Ixtazihuatl y Popocatépetl se muestran blancas: es el invierno que viste a sus picos con su sábana de nieve perpetua. Contemplando el paisaje desde el avión me inspiré para escribir este devocional:

“No hay refugio como el Dios nuestro”, dice el texto.

Tú sólo comprendes el valor del refugio cuando la tormenta llega o el peligro acecha. El refugio es la cueva salvadora; el escondrijo dónde estás a salvo del enemigo.

Esta vida es una permanente lucha.

Hay un enemigo que quiere destruir las cosas más preciosas que Dios te dio. No quedará satisfecho mientras no te vea postrado a sus pies; tratará de destruir tus sueños, planes e ideales; colocará barreras en el camino, usará a los otros y, muchas veces tus propias debilidades para alcanzar su objetivo.

Pero, la promesa de hoy es que tú tienes un Dios que jamás falla; en las horas de dolor y de lágrimas, cuando piensas que llegaste al fin. Él es santo, no hay otro como él. Será refugio en el momento de crisis.

¿En qué sentido es refugio?

Cuando vas a él, a través de la oración Dios elimina el temor y coloca paz en tu corazón. Un corazón sin temor, es capaz de vislumbrar salidas que el miedo impide ver. Está comprobado que, en las horas de mayor peligro, que lo que provoca más tragedias es el pánico, y no el accidente en sí.

El pánico tiene sus raíces en el miedo.

Tal vez este sea tu problema más grande: el miedo te incapacita para vencer, te hace huir hasta de una hormiga; te lleva a imaginar dificultades que no existen, y te paraliza.

Qué bueno es entonces tener un refugio en Dios, correr a sus brazos; esconderte en su regazo, conversar con él en oración, y de allí salir sin temor para enfrentar las luchas de la vida.

No salgas hoy de casa sin correr a los brazos de tu REFUGIO ETERNO. Cuéntale tus temores; dile tus tristezas. Abre tu ser a Él y recibe la inspiración y la fuerza para vencer. Jamás estás acabado si tienes un refugio, y recuerda; no hay santo como el Señor Jesús, porque  no hay ninguno fuera de ti y no hay refugio como el Dios nuestro.

San Andrés Tuxtla, Veracruz