Ricardo Peláez y su noche más eufórica justamente con Cruz Azul como rival

 

XEU | MÉXICO — Las vueltas de la vida y del propio destino han puesto a Ricardo Peláez como director deportivo del Cruz Azul, luego de una etapa con el América en la que celebró dos títulos de Liga y dos más de Liga de Campeones de CONCACAF en poco más de cinco años con el cuadro azulcrema.

Uno de los momentos más gloriosos y eufóricos de Peláez como presidente deportivo del América fue justamente la Final del 26 de mayo de 2013 que festejó a costa del Cruz Azul, la actual entidad para la que ahora trabaja y se entrega. Cinco años y varios títulos después, cambió de colores y ahora es parte de ese equipo que busca revancha después de ese doloroso descalabro.

Pero ese 26 de mayo de 2013, Peláez festejó como nunca. Fue un momento único e inesperado, lleno de emociones, de situaciones inimaginables, casi utópicas. Los últimos minutos de aquel encuentro, los vivió pegado a la línea de meta de la cabecera norte. En un inicio estaba resignado y simplemente a la espera del silbatazo final para seguir con el protocolo que tenía la Liga para recibir las medallas del segundo lugar. Esas que nadie quiere.

“Tenía que bajar al protocolo al minuto 85 y cuando bajé al túnel, ya estaban los directivos del Cruz Azul”, recordó Peláez en entrevista con ESPN hace unos meses al referirse a ese momento tan recordado y marcado en su carrera.

“Traíamos la desventaja en el global, expulsan a Molina en el minuto 12, de inmediato nos meten uno al minuto 20. Era un panorama totalmente negro, totalmente oscuro…”, rememoró.

Al estar pegado a la línea de meta, Ricardo vio el primer gol de Aquivaldo Mosquera al minuto 88 después de un tiro de esquina. Lo festejó, pero alentó más a los suyos para que buscaran la proeza. Fueron momentos llenos de tensión, de drama. Si por él hubiera sido, se metía a buscar un remate en esas pelotas largas del América en su intento desesperado por dar con el empate global.

Como no lo podía hacer, se conformaba con aspavientos, con gritos desesperados para que se acercaran a la meta de Jesús Corona. Ahí, pegado al tiro de esquina de esa zona del campo, siguió con sigilo esa jugada que terminó con el gol de Moisés Muñoz. Fueron segundos que volaron como el portero en busca de ese remate que se terminó por desviar en Alejandro Castro para dar con las redes y conseguir lo que ya casi nadie pensaba, a excepción de los 10 americanistas que estaban en el campo y los que arengaban desde el banquillo de suplentes. Peláez perdió la compostura, ingresó a la cancha a festejar con los futbolistas. No podía con la emoción y la euforia por lo conseguido.

“Me metí a la cancha tantito, festejé como loco y Decio (de María) me dijo que me regresara al palco”, compartió el ahora director deportivo de La Máquina en la misma entrevista.

La proeza estaba casi lograda. Así como Ricardo volvió a su palco, hicieron lo mismo Guillermo Álvarez y la comitiva cruzazulina, pero con sensaciones completamente distintas. Unas de las que el propio presidente del cuadro cementero aprendió y que no quiere volver a vivir.

“Con esta experiencia me queda que debo estar en la tribuna hasta el final”, aseguró en entrevista con José Ramón Fernández el pasado mes de octubre.

El entonces presidente deportivo del América volvió al palco junto a su familia y donde también estaban los familiares de los jugadores. Era un ambiente de fiesta, de gloria, de una historia increíble. Ahí vivió los tiempos extra y posteriormente celebró con los penales. Fue su primer título con las Águilas con el puesto directivo que poseía. El resto de la noche fue de alegría pura y una satisfacción enorme por lo que implicó el juego y ese campeonato.

El tiempo puso a Peláez en el camino celeste. Desde su llegada, fue cuestionado por lo logrado con el América, el acérrimo rival. No quiso entrar en esos detalles. Simplemente se puso la chamarra de La Máquina y puso su profesionalismo por encima de cualquier cosa. Fue parte de su discurso y meses después, de sus acciones.

“Quiero ser congruente y creo mucho más en el profesionalismo que en el amor a la camiseta, que muchas veces es muy falso. Primero somos profesionales y tengo gran ilusión por grandes cosas y sé que solo no lo haré. Ya conocí al cuerpo técnico y me sorprendió y ahora lo ayudaré a nivel gerencial para lograr los objetivos”, aseguró el directivo el 9 de mayo cuando fue presentado en la Noria con los colores celestes.

En apenas unos meses de gestión, el director deportivo de La Máquina ha contribuido con el club para ganar un título de Copa MX, para un primer lugar general y a llegar a una Final con el América como rival. Ahora está del lado de los que buscan revancha en el Estadio Azteca.