Ruleta Tuxtleca, Por: Ángel Bravo Martínez

Carrión – Torres: ¿Mancuerna diabólica?

Los dos son de pe$os completos; gastan a manos llenas y derrochan dinero, infinidad de recursos, regalan sonrisas, abrazos y promesas… de obras, muchas promesas; cuando se trata de ganar una contienda electoral, después se olvidan de quienes los llevan al poder, o, a casi ganar una elección, se pierden o se exilian, según el caso lo amerite.

Ambos tipos son empresarios metidos a políticos, a uno de ellos lo pierde el vicio del alcohol  pero le vale, en los menesteres políticos, que haya sido diputado Federal, Diputado Local y ¿presidente municipal?

EL  dos, casi alcanzó la gloría de la victoria por un “pelo de rana calva”.

Ellos tienen sed de justicia, más bien de… “venganza apache” hacia quien los hizo morder el polvo teniendo la avenida pavimentada, pero más que nada por los agravios, infundios y diatribas públicas hacia su “honorabilidad”.

Los personajes coinciden con cobrar facturas pendientes a la ex y a su “jefe”, encumbrado en esferas gubernamentales y harán alianzas hasta con el mismo diablo si así se requiere con tal de lograr sus ¿perversos fines?

Por eso no es de extrañarse sus reapariciones públicas en eventos sociales, religiosos y administrativos en los últimos días.

Rafael Augusto Carrión Álvarez, lo hizo en Catemaco con el Gobernador Javier Duarte de Ochoa, en el bautizo del hijo del alcalde Eliuth Cervantes, estaba cerca, muy cerca del Presidente de la Coordinación Política del Congreso Local Jorge Carvallo Delfín, a quien saludó con un apretón de manos y asestó tres sonoras palmadas e intercambió impresiones y expresiones y hasta bromeó, a un costado asechaba el ex legislador Manuel Rosendo Pelayo junto con la ex contralora Clara Luz Prieto Villegas, de esto, hace ya casi dos meses frente a la iglesia de la  Virgen del Carmen.

Hoy trasciende que están por nombrarlo, o ya lo designaron, Delegado del PRI en Veracruz Puerto, pues, Carrión Álvarez ya vive allá, aunque de vez en cuando viene a su residencia de la calle Hernández y Hernández para atender algunos negocios, lo anterior, se dice, con miras a “enchufarse”  al Gabinete estatal a futuro.

Lo curioso del caso es que todo parece indicar que su “padrino” político ahora lo es Jorge Uscanga Escobar, ambos ya hacen mancuerna con el fallido aspirante a la silla municipal de San Andrés Tuxtla, Silvano Torres Xolio, ya se han reunido, en privado y en público, han pactado y tejido estrategias para sus negros fines.

Existen quienes aseguran que juntos son dinamita pura y que, como los tres mosqueteros, harán hasta lo imposible por desaparecer de los escenarios políticos a quienes les hicieron “mucho daño” en pasadas jornadas electorales.

¿Acaso ya olvidaron Rafael Carrión y Jorge Uscanga que sus tiempos ya pasaron?

La gente ya no se tragará ningún cuento chino, sabe a la perfección de  que pata cojean y con relación a Silvano Torres, otra vez a tiempo le aconsejamos, no se siente usted en los nidos de los alacranes y tepocatas prietas, extienda su visión, no al árbol, si no al bosque y más allá y ya verá, caso contrario lo volverán a USAR en las urnas.

 

Azueta y Coxquihui, Caso perdido para el PRI

Por las falsas promesas de diversos actores políticos incrustados en las distintas  esferas gubernamentales, por la marcada inseguridad, falta de empleos, educación, salud, progreso y bienestar social para los habitantes de José Azueta y Coxquihui, pero más que nada por la errónea labor política del dirigente estatal del PRI Héctor Yunes Landa, a quien solo le gusta desayunar,  comer y cenar con la “crema y nata”; es decir, puros funcionarios, alcaldes y diputados emanados de su partido, todo apunta desde ahora que su Instituto político perderá las elecciones extraordinarias en esas dos demarcaciones.

La gente está muy dolida por el pobre resultado administrativo de sus anteriores autoridades, dicen que hacían gala de la egolatría, la soberbia y prepotencia y cuentan  que sus escritos en donde solicitaban recursos y apoyos iban a parar al bote de la basura.

Solo algo extraordinario, o la intervención de un buen funcionario colocado en  las entrañas mismas del poder estatal, conocedor de las estrategias políticas y cercano a los sectores sociales más vulnerables, con probada sensibilidad y que ya haya  sudado la gota gorda junto con los electores en tiempos no muy lejanos, podrá cambiar el destino electoral. Solo así, ¿Estamos?