Se necesita poner un alto a la violencia sexual en menores de edad

Abel Cadena Pérez, Catemaco, Ver.-“La violencia, la explotación infantil, el turismo sexual y la injusticia social; son algunas de las mayores amenazas que están haciendo hoy en día, peligrar el desarrollo y futuro de los niños, aunado a ellos existen discrepancias en la aplicación de la ley sobre delitos sexuales…”

                Está lacerante realidad, obliga a que legisladores se pongan las pilas y dejar a un lado mitos e interpretaciones contradictorias y darle la importancia que se merece, sin importar que cada quien tenga su propia idea sobre este espinoso y latente asunto, haciendo que la ley la interpreten a su peculiar manera.

                Fue en el sexenio de Miguel de la Madrid , cuando se solicitó el aumento a la penalidad para el delito de ‘violación’, tan generalizado en nuestra población, y el porque, pues se podía ver desde muy lejos las diferencias en los veredictos, había quienes al dictar sentencia lanzaban reflexiones morales, otros con fallos ‘tan pintorescos’, formando parte de la antología popular, por ende sus interpretaciones tan polémicas de profundas diferencias ideológicas, daban pie para ‘abogados’ defensores de violadores y  que los pederastas siempre se salieran con la suya, con sus argucias lograban la libertad de estos depredadores de la niñez, de estos enfermos, tan lacerante realidad obliga a legisladores a unirse entorno a este grave problema, no fueron elegidos por la ciudadanía tan solo para ser gestores sociales, también para formular leyes a favor de gente vulnerable.

                Aunque el tema de la violencia sexual hoy en día es de los más importantes de tratar, por los perjuicios que prevalecen en una sociedad como la nuestra, es urgente extremar medidas jurídicas que el caso requiere, las peores formas de trabajo infantil abarca aquellas de venta y tráfico de menores, la servidumbre por deudas, la condición de siervo, el trabajo forzoso u obligatorio, incluido el reclutamiento de niños y niñas, para utilizarlos en la prostitución, la producción de pornografía, la producción y tráfico de estupefacientes; que dañan la salud o la moralidad de los menores.

                Sabemos que algunos de esos niños y jóvenes en la actualidad han ido tan lejos en su ‘aventurismo’ y frivolidad en un ámbito donde se mezclan; drogas, sexo, dinero, violencia y la agresión física, aunado a ellos la intimidación bajo amenazas, hasta llegar a la comisión de hechos sangrientos.

                Alguien decía, vivir para conocer, si muchas veces es necesario acercarse a tal grado a los hechos de la vida, que solo estando inmersos puede comprenderse la magnitud y dimensión del problema de la vida humana, en todas sus disímbolas y complejas facetas, y se dan casos que en muchos hogares se vive tal designación familiar, al grado que algunos padres ‘ignoren’ el desplome espiritual, psíquico, moral y ético de sus hijos, ¿Qué ha llevado en ocasiones, que la responsabilidad de los padres se diluya al extremo del abandono de sus hijos en la cadena de vicios y corruptelas incalificables?, lo ignoramos, pero el mal esta ahí, como la mano en la oreja y toca a; padres de familia, funcionarios públicos, expertos en el tema, así que “legisladores tienen que hacer algo al respecto”.