Se salvan de milagro: luego del fuerte accidente en Minatitlán

 

  • Orlando Gómez, de 36 años, originario de Coatzacoalcos, era el chofer de la primera unidad golpeada por el autobús

AGENCIAS | MINATITLÁN.- José Alí Domínguez no se daba abasto en contestar mensajes y llamadas de familiares, amigos y conocidos quienes querían saber su estado de salud.

Vieron en las gráficas que circularon en redes sociales la camioneta que ese día manejaba José Alí

Domínguez para realizar sus actividades cotidianas.

La unidad estaba completamente destrozada, metida en la maleza del pantano de la muerte de Las Matas, que ayer recibió la sangre de ocho personas que fueron asesinadas de manera imprudencial por un operario de la línea Sotavento.

Desde el Oxxo de Las Matas el joven obrero dice que iba rumbo a Acayucan cuando le tocó el accidente.

Fueron segundos, milésimas tal vez, los que su cerebro recibió la información suficiente para poder maniobrar y evitar el encontronazo.

Mientras se refresca y se repone del susto, sus seres queridos llegan y le procuran toda clase de cuidados y palabras para que se sienta mejor.

Delgado, la sangre se le ha ido a los talones y el color del rostro se nota papucho.

“Primero no sabía qué hacer, salvé la vida, creo que eso es gracias a Dios.

Creo que intentaba rebasar, le pegó a varios coches, se impactó de frente con mi camioneta.
Me orillé un poco… “es lamentable el hecho, pero le atribuyó esto a que Dios me salvó la vida a mí y a mi padre”, dijo.

Pues igual había buenas noticias en medio de la desgracia, el padre de José Alí lo acompañaba esa mañana rumbo a Acayucan, Luis Domínguez.

“Es algo difícil de entender, el carro nos invadió, y Dios nos salvó”, relata.

Orlando Gómez, de 36 años, originario de Coatzacoalcos, era el chofer de la primera unidad golpeada por el autobús.

Iba abordo de la camioneta en la que trabaja realizando mudanzas.

Es la primera persona que vio venir a la muerte sobre ruedas andando en la carretera maltrecha, tuvo los reflejos y la experiencia para poder esquivar el trancazo.

“Que suerte tuve, me dicen que fue por pericia, pero en ese momento no se sabe. Pensaba irme al lado izquierdo, pero no, me fui al derecho y me salvé”, relata.