‘Terrible’ precio cobra crimen en hemisferio: ONU

Antonio Mazzitelli, representante regional de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, dijo que la sangre derramada debe servir para fortalecer las instituciones y redoblar esfuerzos a nivel local e internacional contra el crimen

Agencias, Ciudad de México.— El crimen organizado está haciendo pagar un «terrible» precio a los ciudadanos del continente, pero tanta sangre derramada no será en vano, pues debe servir para fortalecer las instituciones y redoblar esfuerzos a nivel local e internacional para hacer frente a esta amenaza compartida, sostuvo Antonio Mazzitelli, representante regional de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.

Al participar en la Reunión Hemisférica de Alto Nivel contra la Delincuencia Organizada Trasnacional que se realiza en la ciudad de México, con la participación de ministros y fiscales de procuración de justicia de los 34 países que integran la Organización de Estados Americanos (OEA), destacó la importancia de combatir al crimen organizado y el narcotráfico que «constituyen hoy en día una amenaza real y concreta a la estabilidad y al desarrollo democrático y balanceado de algunas regiones del mundo».

El experto indicó que  «frente a un crimen organizado cada vez más poderoso, gracias a su capacidad de crear nuevos mercados, diversificar su oferta de bienes y servicios, superar fronteras, desarrollar alianzas gracias a una serie de redes siempre más difícil a detectar, investigar y llevar a la justicia, hay seguramente que redoblar los esfuerzos, tanto a nivel nacional e internacional. Los instrumentos para hacer frente a esta amenaza global están dados. Solamente hay que aprovecharlos».

Mazzitelli en su mensaje a los representantes del continente, dijo que «estoy seguro que el terrible precio que el crimen organizado está haciendo pagar a todos los ciudadanos del hemisferio, que la sangre de tantos servidores públicos, de los policías, de los fiscales y jueces, de tantas víctimas inocentes no será derramado en vano, sino que servirá para fortalecer las instituciones, para reescribir el contrato social, para construir un futuro en donde la seguridad y la justicia sean los pilares de una sociedad más solidaria, más abierta y más justa».