Tiempo de guardar… Por: Profra. Elgie Cameron

La sorpresiva tormenta los obligó a detener el vehículo por unos momentos; fue lo que pensaron al principio, al principio esos momentos se transformaron en horas; dieciocho exactamente, tiempo suficiente para sentir hambre y sed, cansancio y frío.

No estaban preparados para enfrentar aquel accidente. Nadie se prepara para los accidentes. Uno se prepara para enfrentar los momentos duros cuando estos aparecen, pero esos muchachos tampoco estaban preparados para eso.

A medida que el tiempo fue avanzando, el hambre comenzó a atormentarlos, buscaron en sus maletas que comer, pero no hallaron nada. Entonces, vino a su memoria aquellas galletas que había echado a la basura en el último puesto de gasolina. En aquel momento penaron que no necesitarían de unas simples galletas acababan de comer y estaban satisfechos.

Desechar cuando es tiempo de guardar, puede resultar fatal; mientras viajaban, no era tiempo de desechar. Ellos lo descubrirían en breve; y tendrán bastante tiempo ahora para arrepentirse.

La meditación de hoy habla del tiempo, hay tiempo de guardar. La juventud es tiempo de guardar; hay un muy largo camino por delante. No es hora de desechar las galletas que pueden faltar mañana.

Frecuentemente encontramos personas que ya entraron en el otoño de la vida. Con tristeza se preguntan: “¿Qué hice con mi juventud?”. La desperdiciaron creyendo que nunca iba a acabar y un día cualquiera despertaron a la realidad, la juventud se había ido, la nieve del invierno bañaba la cabeza y ya era tarde.

Cada día que despunta en el horizonte es la sonrisa de Dios que te dice: “Hijo, te doy una página en blanco, escribe hoy una linda historia, aprovecha las oportunidades, perdona, no pierdas el tiempo cultivando sentimientos que te envenenan el alma”.

“¿Qué tienes para ahorrar hoy?”, economiza agua, energía eléctrica, economiza tiempo… Aprovecha tu juventud a fin de guardar el pan que comerás en tu vejez. Y sal para afrontar los desafíos de este día seguro de que estas en los brazos de Jesús.

¡Ah! Y no olvides que todo tiene su tiempo “Tiempo de buscar y tiempo de perder; tiempo de guardar y tiempo de desechar”.