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San Andrés Tuxtla, Ver. – 5 de junio de 2025. Tras 27 años de incertidumbre, la familia de Rosalino Muñoz Cortés recibió la noticia que nunca imaginó: su ser querido había sido encontrado, tras haber desaparecido cuando se trasladó a Ciudad de México en busca de trabajo, pero perdiéndose en las calles y cayendo en el mundo de las adicciones. El reencuentro fue posible gracias a una gestión realizada por el DIF Municipal de San Andrés Tuxtla, que, a través de un trabajo conjunto con el Centro de Asistencia e Integración Social «Coruña Hombres» en la Ciudad de México, logró localizar a Rosalino y verificar su identidad.

Rosalino, originario de Soyata, un pequeño poblado en el municipio de San Andrés Tuxtla, había desaparecido en los años 90 sin dejar rastro. Aunque su familia siempre mantuvo la esperanza de encontrarlo, con el tiempo se resignaron a lo peor. No fue hasta hace unas semanas, cuando el DIF Municipal intervino y a través de un refugio en la Ciudad de México se logró descubrir que uno de los internos era, de hecho, Rosalino, quien se encontraba en proceso de rehabilitación tras años de luchar contra las adicciones.

La Presidenta Municipal, la doctora María Elena Solana Calzada, quien estuvo presente en el reencuentro, destacó la importancia de la coordinación interinstitucional que permitió unir de nuevo a la familia después de casi tres décadas. «Este es un momento lleno de emociones. Estamos muy agradecidos con las instituciones que trabajaron de la mano para hacer posible esta reunificación. Hoy, la esperanza y el amor de una familia se hacen realidad», expresó Solana Calzada.

El departamento de Trabajo Social del DIF Municipal, bajo la dirección de la licenciada Georgina Salas Armengol, jugó un papel crucial en la vinculación con el Centro de Asistencia e Integración Social «Coruña Hombres», lo que permitió que la noticia fuera compartida con la familia Muñoz Cortés.

El reencuentro entre Rosalino y sus padres, Filemón Muñoz Calan y Francisca Cortés Cagal, fue un emotivo momento que conmovió a todos los presentes, quienes no podían contener las lágrimas al ver a la familia reunida tras tantos años de angustia.

Con la rehabilitación de Rosalino en proceso, este evento representa una nueva oportunidad para él y su familia. Este reencuentro simboliza también un testimonio de que, a pesar de las dificultades, la esperanza nunca se pierde y que la solidaridad de instituciones como el DIF y centros de rehabilitación sigue siendo fundamental para la reintegración social de quienes más lo necesitan.