Último debate presidencial 2012

México, D.F.—Los aspirantes hablaron de economía, política social, relaciones exteriores y medio ambiente. (Foto: DPA).
México, D.F.—Los aspirantes hablaron de economía, política social, relaciones exteriores y medio ambiente. (Foto: DPA).

Agencias DPA, México, D.F.—Después de dos horas ante la televisión, el último debate entre los candidatos a la Presidencia de México permitió ver mejor que nunca el programa de cada uno. Pero también sus carencias. Los aspirantes hablaron de economía, política social, relaciones exteriores y medio ambiente pero ni una palabra sobre los casi 60.000 muertos de los últimos cinco años por la violencia. Apenas referencias puntuales y de pasada a la “guerra” contra las drogas en la que está inmerso el país.

El objetivo a batir era Enrique Peña Nieto, el candidato del PRI que lidera todas las encuestas con una horquilla que va de los 4 a los 18 puntos sobre el izquierdista López Obrador y la conservadora Josefina Vázquez Mota. Sin embargo, y a pesar de que en las últimas semanas se han estrechado las diferencias gracias a la importante subida de Obrador, los candidatos rehuyeron el tono ríspido y apostaron por hacer su oferta olvidándose de los adversarios, salvo casos puntuales. En definitiva, un debate que nunca fue un debate pero que los espectadores agradecieron después de nueve semanas de campaña.

Precisamente uno de los protagonistas fue un ausente. El presidente Felipe Calderón, al que la ley limita su participación para no interferir en la campaña, envió un polémico tuit durante la emisión del mismo para corregir una intervención de López Obrador.

Menos virtual fue el aspirante del PRI, Enrique Peña Nieto, quien de corbata azul y peinado impecable se dirigió a la cámara apuntando a los mexicanos con los dedos para proponerles un gobierno “transparente y eficaz”, un congreso más reducido del que se eliminarán 100 diputados y 32 senadores y útiles escolares para los niños desde la primaria a la preparatoria.

Peña Nieto prometió la creación de miles de puestos de trabajo gracias a una reforma energética y laboral que permita la apertura parcial de la paraestatal petrolera Pemex. “México dejó de ser el país que más inversión extranjera atrae. En 2001, estábamos por delante de Brasil y hoy este país atrae tres veces más inversión” explicó el candidato del PRI.

Por su parte, Andrés Manuel López Obrador, más pausado que otras veces pero con un brillo en la cara tan traicionero como el sudor que delató a Nixon, insistió en su proyecto social y en un cambio del modelo económico. “El próximo 1 de julio se presentan dos opciones”, dijo Obrador. “Más de lo mismo: corrupción, violencia, injusticia o el cambio verdadero que yo represento”, señaló.

“Estamos a unos días de lograrlo. Será un cambio tranquilo con orden, sin conflicto y convenciendo a la gente. Voy a gobernar para todos incluso para los adversarios. No queremos venganza porque luchamos por la justicia y por la renovación moral”, dijo López Obrador en un intento por disipar las dudas entre los que califican de radical su proyecto.

Para AMLO, como es conocido, la violencia es fruto de la falta de trabajo y oportunidades y se comprometió a crecer al 6% con tres medidas: combate a la corrupción, austeridad y una reforma fiscal para que “los ricos también paguen impuestos”. Según Obrador con los recortes en lujos de los altos funcionarios se lograría un ahorro de 300 millones de pesos.

Fue aquí cuando el presidente Felipe Calderón escribió a través de su cuenta el tuit de la polémica: “Si el Gobierno despidiera a todos los altos funcionarios, de director a Presidente, ahorraría 2.000 mdp, no 300.000 mdp”.

Por su parte la candidata conservadora del PAN de Felipe Calderón, Josefina Vázquez Mota, vestida de azul y con collar de perlas, basó su estrategia en señalar que las “mujeres gobernamos mejor” y que cualquier de los otros dos modelos, el Peña Nieto o el de López Obrador, significa el regreso del PRI.

“Uno en su cara más autoritaria y el otro con su rostro más populista”. Vázquez Mota se identificó con los jóvenes del movimiento #yosoy132 y defendió la gestión de 12 años del PAN, primero con Vicente Fox y luego con Calderón al decir que “ustedes pueden manifestarse sin miedo a un presidente autoritario. Soy tu mejor opción de seguridad económica y libertad”, añadió. A López Obrador le reprochó que invoque el “fraude” en estas elecciones cuando ni siquiera se ha votado.

El inclasificable Gabriel Quadri (PANAL), que se presenta como un ciudadano, fue el más atrevido al proponer las uniones homosexuales, la despenalización del aborto, un pacto por la mujer o la legalización de las drogas para poner fin a la violencia.

Su discurso podría sonar razonable si no fuera un auténtico desconocido hace sólo tres meses y detrás de él no se escondiera Elba Esther Gordillo, líder del sindicato de maestros, uno de los más corruptos y poderosos del país. Los candidatos se olvidaron de él y se dedicó a pelear consigo mismo.