Dom. Feb 25th, 2024

Algunos casos de abandono y violencia contra los animales son tan horribles que la rescatista de perros Catherine Lumsden no tiene palabras para expresar la rabia que le producen.

Una noche de agosto, la fundadora de Catherine’s Puppies, un refugio de Sai Kung, un distrito del noreste de Hong Kong, recibió una llamada en la que la alertaron sobre Chloe, una mezcla de chihuahua de 18 meses y madre primeriza de tres cachorros.

Chloe fue encontrada por los voluntarios unos días antes, preñada y sin pulpejos ni garras en sus cuatro patitas.

«El veterinario dijo que no había nacido así y que era imposible que hubiera ocurrido por accidente», explica Lumsden. «En algún momento se las cortó una persona, no un veterinario. No tengo ninguna forma de encontrar al monstruo que hizo esto».

Chloe no podía apoyar peso en la pata delantera izquierda, la presión era excesiva para sus frágiles huesos. El veterinario sugirió que podía estar infectada y que posiblemente habría que operarla para aliviar el dolor, pero eso significaría que podría perder otra parte de su pata. El veterinario dijo que había que hacerle radiografías para conocer mejor su situación y que en el futuro podría necesitar una prótesis.

Los gastos empezaron a acumularse y Lumsden, que dirige el refugio a base de donaciones y dice que apenas llega a fin de mes, recurrió a la página de Facebook del refugio para hacer un llamado a sus 22.000 seguidores.

La carita de Chloe y sus orejas de duendecillo derritieron los corazones de los amantes de los animales de toda la ciudad, y las donaciones para su tratamiento se multiplicaron.

A casi 50 kilómetros de distancia, en Discovery Bay, una urbanización acomodada de la isla Lantau de Hong Kong, Preeti Sharma no lo pensó dos veces.

«Podemos acoger a Chloe», escribió.

Ahora, Chloe tiene más movilidad de la que los médicos pensaban que tendría jamás.

Pero para darle las máximas posibilidades de una vida cómoda, han encargado un par de botas especiales para sus dos patas delanteras, que llegarán desde Suecia alrededor del día de Navidad.

«Sus patas traseras están bien y se mantiene en pie como un canguro», explica Sharma. «Pero usa los huesos para andar, y se ve que no está cómoda, porque cambia constantemente entre las dos patas delanteras para mantener el equilibrio.

«Esperamos que esto la ayude, pero es posible que siga necesitando una prótesis», afirma Sharma, que tiene previsto correr 200 kilómetros en enero para recaudar fondos.