Mar. Jul 7th, 2026

El Vaticano emitió este miércoles una advertencia final contra la Sociedad de San Pío X, al considerar que la consagración de nuevos obispos sin autorización papal constituiría un acto cismático sancionado con excomunión automática.

El mensaje fue dado a conocer por el cardenal Víctor Manuel Fernández, responsable del área doctrinal del Vaticano, quien señaló que el Papa León XIV mantiene oraciones para que los líderes del grupo reconsideren su decisión.

La tensión surge luego de que la Sociedad de San Pío X anunciara la consagración de cuatro nuevos obispos el próximo 1 de julio, argumentando la necesidad de fortalecer su presencia internacional ante la avanzada edad de sus actuales dirigentes.

La organización tradicionalista fue fundada en 1970 en Écône por el arzobispo Marcel Lefebvre, en oposición a las reformas impulsadas por el Concilio Vaticano II, especialmente aquellas relacionadas con la celebración de la misa en lenguas locales en lugar del latín.

La ruptura formal con Roma ocurrió en 1988, cuando Lefebvre consagró obispos sin aprobación papal, lo que derivó en excomuniones inmediatas y dejó al grupo fuera de la estructura oficial de la Iglesia católica.

Pese a ello, la organización ha crecido durante las últimas décadas y actualmente cuenta con cientos de sacerdotes, seminaristas y comunidades religiosas en distintos países, consolidando una estructura paralela que Roma considera preocupante.

El superior actual de la organización, el reverendo Davide Pagliarani, ha defendido públicamente la decisión de ordenar nuevos obispos, argumentando que la Iglesia atraviesa una crisis doctrinal y moral que, según el grupo, pone en riesgo la preservación de la fe católica tradicional.

La situación representa uno de los primeros desafíos importantes para el pontificado de León XIV, quien ha manifestado su intención de reducir divisiones dentro de la Iglesia, especialmente tras las tensiones generadas durante el gobierno del Papa Francisco por las restricciones a la misa tradicional en latín.

Diversos sectores tradicionalistas observan con atención la respuesta del Vaticano, mientras continúan las negociaciones y el debate sobre el futuro de la relación entre Roma y los grupos apegados a la liturgia anterior al Concilio Vaticano II.