Vaya, tercer Alerta de Género

Circula por ahí una Tercera Alerta de Género en Veracruz. La primera, en el mes de diciembre del año 2016, el último de Javier Duarte. De entonces a la fecha, la tierra jarocha, “la noche tibia y callada” de Agustín Lara, en el ranking nacional de feminicidios.

Por ejemplo, con todo y que la secretaría de Marina diciendo que Veracruz pasó del primero al quinto lugar nacional en feminicidios, la Comisión Nacional de Derechos Humanos lo coloca en el tercer lugar.

Primero, el Estado de México, gobernador priista.

El segundo, Jalisco, gobernador del Movimiento Ciudadano.

Tercero, Veracruz, gobernador de la 4T y la purificación moral.

Y cuarto lugar, la Ciudad de México, la metrópoli más poblada del mundo, con jefa de Gobierno de MORENA.

Es decir, el mayor número de feminicidios en una entidad gobernada por un tricolor, otra por un militante naranja y dos (la mayoría) por políticos guinda y marrón.

Un Colectivo y una ONG de Veracruz y el Instituto Mexicano de Derechos y Democracia entregaron solicitud para la Tercera Alerta de Género.

Y el Tribunal Colegiado del Poder Judicial de la Federación ordenó al gobierno del altiplano considerar la posibilidad.

Pero, bueno, con todo, han de preguntarse las razones de peso y con peso para una Tercera Alerta, porque la primera y la segunda de poco o nada sirvieron o han servido.

Por ejemplo, en el segundo año de MORENA instalada en el palacio de gobierno más importante de Xalapa, se registraron ciento ochenta y dos asesinatos de mujeres y que la Fiscalía General quiso achicar al máximo, quizá porque al frente está la primera Fiscal, antigua reina de belleza en su pueblo, Santiago Tuxtla.

Ha de recordarse que en su tiempo como secretario de Gobernación en el Peñismo Miguel Ángel Osorio Chong, ahora senador de la república, aseguraba que el asesinato de una mujer es un feminicidio, más allá de los tecnicismos.

Quizá, sin embargo, el Colectivo y la ONG apuesten a la enseñanza popular de que “la tercera es la vencida”.

Nunca en el tercer intento, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano logró la presidencia de la república, aun cuando Luiz Inácio de Lula y François Mitterrand alcanzaron la presidencia de Brasil y Francia en la cuarta búsqueda.

A MAYOR IMPUNIDAD, MÁS FEMINICIDIOS

Por encima de la Tercera Alerta de Género en Veracruz existe una premisa universal.

A mayor impunidad… más crímenes.

Y entre más libres sigan los asesinos físicos e intelectuales, más tentaciones hay de feminicidas.

Entonces, y como tesis primaria, el día cuando los feminicidas empiecen a caer y sean procesados y sentenciados y refundidos en la cárcel, habrá posibilidades concretas, específicas y macizas para disminuir el tsunami de violencia contra las mujeres.

Sea el machismo. Sea el alcohol fermentado con machismo. Sean malandros. Sean parejas celosas. Sean sicópatas, enfermos mentales. Sea gente violenta desde la infancia. Sea gente traumada…, el caso es que la estadística de la muerte en Veracruz, igual que en el Estado de México, Jalisco y la Ciudad de México, tiene permiso para dispararse.

Simplemente, la manifiesta incapacidad de la Fiscalía General para hacer cumplir la ley en el llamado Estado de Derecho.

Sea que el principio de Peter tiene rebasado a la Fiscal y a la Policía Ministerial.

Sea por incompetencia profesional, digamos, porque no pueden.

Sea por inexperiencia.

Sea por desdén y menosprecio…, el saldo, casi casi a la mitad del camino sexenal, es deplorable y desalentador.

Duro y rudo, terrible y espantoso, cuando además de la pobreza, la miseria, la jodidez y el desempleo con recesión en Veracruz, se ha de vivir “atrapados y sin salida” en el feminicidio.

Peor aún, si se consideran los hijos huérfanos y las parejas viudas y quizá, los padres ancianos, mayor de edad, a la deriva social y económica.

POR LOS SUELOS RESPETO A LA VIDA

Se ignora si una Tercera Alerta de Género sirva, por ejemplo, para resucitar la esperanza social perdida.

Pero queda claro que entre más feminicidios se continúen dando en cada nuevo amanecer y anochecer significa que el respeto a la vida humana está por los suelos.

Más, cuando la esencia pura del Estado de Derecho es garantizar la vida.

Por eso, la denominada Tercera Alerta de Género pareciera como cuando desde la autoridad anuncian la creación de una Comisión de la Verdad para esclarecer delitos pendientes, casos últimos, el movimiento estudiantil del 68 (hace 53 años, caray) y el asesinato de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

La creencia popular, mejor dicho, certeza implacable, es que cuando se integra una Comisión de la Verdad significa el carpetazo total y absoluto para que la población deje de estar amolando la paz de las tribus políticas.

Hay, pues, dos Alertas de Género en Veracruz. Y podrán formar las que deseen…, pero ante el fracaso de las primeras dos, una tercera pareciera una burla, una humillación, una ofensa. Es el caso, por ejemplo, de los crímenes de la Plaza de las Tres Culturas, la guerra fría, Ayotzinapa, Tanhuato, los 72 migrantes en San Fernando, Tamaulipas, Ojinaga, Nochixtlán y Tlataya.