Veracruz feminicida

Antes, desde la semana anterior, el martes 12 de noviembre, AMLO, el presidente de la república, rindió el III informe de gobierno de Cuitláhuac García Jiménez.

Fue cuando en Hermosillo, Sonora, dijo que los feminicidios preocupan.

“Vamos a continuar protegiendo a las mujeres. No se van a dejar de llevar a cabo acciones preventivas para evitar el feminicidio. Nos preocupa el incremento de asesinato de mujeres”.

Luis Velázquez

Entonces, el Sistema Nacional de Seguridad Pública enlistó a los estados feminicidas en el siguiente orden:

Estado de México, 110, de los meses de enero a septiembre del año desventurado que camina.

Veracruz, 55. Segundo lugar nacional.

Jalisco, 54.

Ciudad de México, la metrópoli más poblada del mundo, 45.

Nuevo León, 42.

Chiapas, 38.

Chihuahua, 36.

Y Sonora, en octavo lugar nacional, con 33.

Palabra de presidente.

Y en donde manda el presidente, los marineros prefieren “irse a vivir al fondo del mar”.

Y es que si una mancha negra, negra, muy negra, demasiada negra se ha incrustado en la piel social de Veracruz en los últimos tres años es el feminicidio.

De igual manera, cuando, por ejemplo, el duartazgo (sexenio de Javier Duarte) Veracruz se convirtió “en el peor rincón del mundo para el gremio reporteril”.

Y cuando con el gobernador Jorge Cerdán, Veracruz fue el peor estado del país en la lucha agraria con cuarenta mil ejidatarios asesinados por el comando de “La Mano Negra” de Manuel Parra.

Y cuando con el gobernador Luis Mier y Terán asesinaban a los disidentes a Porfirio Díaz Mori con la orden concreta y lacónica de “¡Mátalos en caliente”!

Y cuando con el gobernador Teodoro A. Dehesa asesinaran a trescientos obreros textiles de Río Blanco.

López Obrador, aceptando la realidad avasallante en un Veracruz, donde, y como en el resto del país, 6 de cada diez habitantes son mujeres.

 

PRINCIPIO DE PETER

 

La 4T hecha gobierno en Veracruz ha soñado con quitarse las manchas del feminicidio, pero ni con lejía, vaya.

No han podido con todo y varios intentos, entre otros, el palabrerío.

Que ya identificaron a los asesinos físicos e intelectuales.

Que pronto serán detenidos.

Que les siguen los pasos pian pianito, pero con firmeza.

Que hay muchos machos, machitos, en Veracruz, pero irán por ellos.

En tanto, mientras la secretaría de Marina aseguró que Veracruz había pasado del primer lugar nacional en feminicidios al quinto, la Comisión Nacional de Derechos Humanos documentó la realidad y dejó a Veracruz en el segundo lugar, retomado por Seguridad Pública nacional.

De cualquier manera, primero, segundo o quinto lugar, Veracruz, en las grandes ligas del asesinato de mujeres.

López Obrador, rindiendo el III informe de Cuitláhuac con ocho días de anticipación.

Claro, nadie dudaría de que el número de feminicidios son más de los 55 (cincuenta y cinco).

Pero, bueno, cuestión de números, el principio de Peter de las tribus guinda y marrón en Veracruz está manifiesto.

No pueden. Los zapatos les quedaron demasiado grandes. Zapatos, incluso, de payasos de circo pueblerino y aldeano.

Lo peor es que a mayor impunidad, más los homicidas físicos e intelectuales “se crecen al castigo”.

Y el feminicidio se vuelve un pendiente demasiado complejo pues el último hace olvidar y empolva al anterior y al anterior y al anterior en una sucesiva cadena de impunidad.

El cinismo es tanto que la 4T alardea de que por vez primera en la historia local una mujer es Fiscal General.

La secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, ex reportera de La Jornada, Roca Icela Rodríguez, lo precisó de la siguiente manera como epígrafe al III informe de Cuitláhuac:

“Estamos diciéndole a toda la sociedad, en aquellos lugares donde hay más violencia, que no es normal, que no es natural, que no nos acostumbremos a ver la violencia a las mujeres”.

 

CACERÍA DE MACHOS

 

En la 4T tienen una cantaleta. Según ellos, el 80 por ciento de los feminicidios son cometidos por conocidos de las víctimas y las parejas.

Los machos, pues. Los esposos. Los amantes. Los novios.

Y, bueno, si inculpan “a la perdida de respeto y valores” a las mujeres, entonces, y si todo mundo tiene derecho a ser reeducado, más que andar predicando el “Amaos los unos a los otros” y los besitos y abracitos, nada mejor que una gran cruzada cívica, familiar y publicitaria, para combatir el machismo.

Un machismo, ajá, tan viejo como la historia de la humanidad.

Pero mientras tanto, una cacería dura y ruda, implacable, feroz, de las policías ministeriales y las policías estatales y municipales para cazar a las parejas asesinas de mujeres.

El día cuando los machos sepan que hay justicia pronta, rápida y expedita…

Y que si ellos matan a sus parejas luego enseguida serán cazados y procesados y sentenciados refundidos en la cárcel donde enfrentarían la ley de Talión…

Y que si ellos golpean y madrean a sus esposas, novias y amantes de inmediato habrá castigo refundidos en la cárcel…

Y que hasta llegaran a publicarse avisitos parroquiales con sus fotos ofreciendo una recompensa por datos que lleven a su captura…

Entonces, otro, mil años luz de distancia, será el aire que las mujeres de Veracruz respiraran y sin miedos, temores ni sobresaltos.

El feminicidio en Veracruz llegó con Cuitláhuac García y en ningún momento fue herencia de sus antecesores como ha deseado lavarse la mano dándose “golpes de pecho”.