En enero, un veterinario zootecnista graduado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Héctor Hernández, atendió a una perrita Yorkshire de 8 años que sufrió una obstrucción en el esófago tras ingerir un hueso. Aunque les informó a los dueños sobre la situación, ellos decidieron consultar en otro lugar antes de optar por la cirugía, que finalmente se realizó sin complicaciones. Sin embargo, debido a la edad del animal y la delicadeza del procedimiento, debía ser vigilada.
A pesar de que todo parecía estar en orden, la perrita sufrió un paro cardiorrespiratorio en la noche y falleció, lo que generó un conflicto con los dueños. Estos lo acusaron de la muerte de la mascota y, en un video, le exigieron una compensación de 50 mil pesos para no hacerle daño. Además, comenzaron a difamar su nombre en redes sociales.
Aunque Héctor no denunció las amenazas, publicó la situación en sus redes. Sin embargo, el 10 de febrero, se reportó su trágica muerte tras ser atacado con un arma blanca en el rostro y torso, lo que le causó la muerte. Las autoridades investigan el caso.

