Visión Política por Edgar Palma Gómez

¿Acaso tenemos discapacidad mental?

Hace algunos años, me encontraba comiendo en un restaurant familiar, a mi espalda se estaba desarrollando una discusión bastante acalorada, un padre de familia llamaba al mesero inútil, entre otros adjetivos. Segundos más tarde, se acercó el propietario del lugar que deseaba escuchar la queja del comensal inconforme.

“No es posible que ustedes permitan esto, junto a mi mesa se encuentra un perro, eso es falta de higiene, y lo pienso reportar de inmediato”, decía el padre inconforme. Mientras que el propietario del lugar lo miro fijamente, y pidiéndole amablemente que se calmara, le respondió, “lo siento señor, si gusta su cuenta es gratis, pero no pienso pedirle al dueño del perro que se retire del lugar, porque me pueden cerrar el lugar”.

Dicha respuesta, pareció molestar aún más al inconforme, quien de inmediato le ordeno a su esposa e hijos que tomaran sus pertenencias porque se retirarían del establecimiento. Para ese momento, todos los comensales estaban pendientes del desenlace de la discusión, sólo había una persona que no había intervenido, el dueño del perro, quien se encontraba de espaldas.

Momentos antes de retirarse, y ante la suplica de la familia de permanecer en el lugar, el propietario del perro se levantó, y elocuentemente se dirigió al padre inconforme: “Disculpe, pero mi amigo no se puede retirar, porque resulta que son mis ojos en el mundo, no sólo es un perro guía, en mi amigo, por lo tanto se puede quedar”.

De inmediato, se escucharon aplausos en varias mesas, el padre inconforme no tuvo más remedio que pedir disculpas y volverse a sentar, avergonzado por haber protagonizado una situación por demás bochornosa. Por su parte, el dueño del perro, con la mayor humildad le respondió que no tenía que disculparse, porque es una situación con la que tiene que vivir a diario, no sólo en restaurantes, sino también en plazas comerciales, oficinas gubernamentales, entre otros lugares.

Algunos meses más tarde, tuve la oportunidad de conocer al dueño del perro, su nombre, Miguel Hernández Correa, y para mi sorpresa, es una persona que se dedica a dar conferencias de capacitación y liderazgo. ¿Cómo es posible que una persona con capacidades diferentes pueda lograr más cosas que muchos que tenemos la bendición de tener todos nuestros sentidos?, la mejor respuesta la tiene usted.

Dicha situación me hizo reflexionar sobre la diferencia entre las personas discapacitadas y aquellas que tienen capacidades diferentes. Muchas personas sufren una seria discapacidad mental, porque no aceptan y sobre todo, no respetan los derechos de las personas con capacidades diferentes. Mientras que las personas con capacidades diferentes, luchan contra la adversidad, saben salir adelante y tener éxito. ¿Cuál de las dos personas es Usted? ó ¿Acaso es usted una persona con discapacidad mental?. Mi estimado Miguel, desde este espacio te envió un cordial y afectuoso saludo.

*Si hubiera un concurso de los funcionarios más corruptos, sin importar el nivel de gobierno, definitivamente lo ganarían los Agentes de Tránsito del Puerto de Veracruz, que prácticamente son unos delincuentes con placas, que se dedican a extorsionar, amenazar y asaltar a los automovilistas. Debería el Alcalde Jon Rementería poner mucha atención con estos “funcionarios públicos”.