Las elecciones extraordinarias en Veracruz para alcaldes fueron un ramalazo, manotazo ciudadano, para varios partidos políticos.
Por ejemplo: La priista Aída Zárate Carlos únicamente logró un voto, quizá el suyo, en Amatitlán.
La verde Rosa María Guerrero, también en Amatitlán, solo alcanzó seis votos. Acaso, de ella y la familia.
Verónica Condado Hernández, de Redes Sociales Progresistas, el gran partido de la profe Elba Esther Gordillo, siete votos en Amatitlán.
Nicolasa Cortés Alamilla, de Unidad Ciudadana, cinco votos en Jesús Carranza, y en donde ganó un político que está preso.
Rosa Hernández Vicente, del PVEM, logró nueve votos en Chiconamel.
En Tlacotepec de Mejía, la población electoral tronó en contra de casi todos los candidatos a la presidencia municipal.
Nancy López Espejo, de Unidad Ciudadana, dos votos.
Ana Murillo Nájera, de Redes Sociales, Enriqueta Rincón Pérez del PRI y Paula Monraga Bolaños. del PAN, tres votos cada una.
Entre las tres obtuvieron nueve votos.
Los factores que pudieron facilitar la derrota están los siguientes:
Mala elección y selección de los partidos.
Candidatos impuestos por dedazo y tráfico de influencias.
Insensibilidad de los mismos candidatos que ignoraban, ajá, el rechazo social.
Líderes municipales y estatales de cada partido sin la suficiente información para la toma de decisiones.
Componendas, acaso, entre líderes y partidos.
Órdenes superiores del CDE y/o CEN de cada partido para imponer candidatos tan tan tan impopulares, marcados acaso por el pasado político y social.
El caso es que simplemente, cualquier ciudadano de a pie, cualquier político, se sentiría lleno de vergüenza ante el número de votos obtenidos en las urnas.
El PRI, por ejemplo, hundiéndose más en el fango y el estercolero electoral.
La candidata de Amatitlán un solo voto. Ni siquiera, vaya, se pensaría, su pareja y familia sufragó por ella.
Enriqueta Rincón Pérez, en Tlacotepec de Mejía, tres votos.
Caray, el presidente del CDE del PRI, zambullendo al tricolor en lo más profundo de la poza electoral.
Por dignidad y respeto a sí mismo, el presidente debiera presentar su renuncia lo más pronto posible.
Su capacidad, principio de Peter, quedó mostrado una vez más.
El año anterior, por ejemplo, de veinte candidaturas a diputados federales solo ganaron una. El distrito de Coatepec, con el priista José Yunes Zorrilla.
Y de las treinta candidaturas a diputados locales perdieron las treinta.
El declive inició en el año 2016 con la primera derrota a la gubernatura y se repitió en el año 2018 con la segunda.
Para entonces, ya habían perdido y en varias ocasiones las elecciones municipales.
La peor, cuando Patricio Chirinos gobernaba Veracruz y el presidente del CDE era Miguel Ángel Yunes Linares y perdió 107 (ciento siete) municipios.
La infame derrota del tricolor significa la derrota de Marlon Ramírez Díaz, con todo y sus cacayas como diputado local pluri.
Un solo voto en Amatitlán. Tres votos en Tlacotepec, caray, y permanecer en el PRI como presidente, únicamente podría explicarse, digamos, por la ambición desmedida y descarrilada del poder político.
ESTERTORES DEL DINOSAURIO… QUE YA ESTÁ MUERTO
Lo más indicativo de las derrotas partidistas es lo siguiente:
PRI, PVEM, PAN, Redes Sociales y Unidad Ciudadana lanzaron a nueve mujeres como candidatas y las nueve fueron derrotadas.
Es decir, ni siquiera con mujeres pudieron ganar en las urnas.
Y lo anterior significa palabras mayores.
El rechazo de la población electoral, cierto, a las mujeres, pero más, mucho más, a las siglas de cada partido.
Harta, demasiada harta están los ciudadanos de a pie con los partidos políticos.
Incluso, cuando el PRI y el PRD han anunciado, cavilan, sopesan, un cambio de nombre… y que de nada serviría pues sería “la misma gatita, pero revolcada”.
Pero, bueno, con todo y que el sigue perdiendo elecciones presidenciales y de gobernadores, el dirigente nacional, Alejandro MORENA (de Alito que era derivó en Amlito, por AMLO) se ha destapado ene número de veces como candidato para el año 2024.
Con todo que solo les quedan unos cuantos gobernadores en el país, grave riesgo de que a mediados de este año también pierdan Oaxaca y el Estado de México.
Son los estertores del histórico dinosaurio.
Mucho, demasiado, excesivo daño causaron las tribus priistas al país.
Uno de ellos, el peor quizá, México en el primer lugar mundial de corrupción política y que, bueno, está claro que en ningún momento es exclusividad de ellos, porque en los otros partidos también se concita con sus hombres y mujeres en el trono imperial y faraónico.
Además, y por añadidura, una república pródiga en recursos naturales habitada por gente jodida.
Seis de cada diez habitantes en la miseria, la pobreza, el desempleo y la jodidez.
Es México con la herencia priista.
