Sáb. Jun 6th, 2026

Veracruz se ubica en la ruta migratoria más peligrosa de México, liderando los registros de tráfico de personas debido a su ubicación estratégica hacia la frontera norte. Según un estudio de la Subsecretaría de Derechos Humanos, Población y Migración, México es atravesado por tres principales rutas migratorias: la Ruta del Golfo, que recorre Chiapas, Tabasco, Veracruz y Tamaulipas; la Ruta del Pacífico, que atraviesa Oaxaca, Michoacán, Sinaloa y Sonora; y la Ruta Centro, que pasa por Puebla, Tlaxcala, San Luis Potosí y Ciudad de México.

Estas rutas son utilizadas por redes criminales para el tráfico ilícito de personas, exponiendo a los migrantes a condiciones extremas como hacinamiento, accidentes, y abusos. Los vehículos usados frecuentemente son modificados para evadir los controles, incrementando los riesgos para los migrantes.

Además del tráfico terrestre, se ha identificado el uso creciente de rutas marítimas y aéreas. Pequeñas embarcaciones operan en puntos como Salina Cruz, Oaxaca y localidades en Chiapas, mientras que el tráfico aéreo utiliza documentos falsificados, con el Aeropuerto Internacional de Ciudad de México como uno de los principales focos.

Veracruz no solo lidera en incidencia de tráfico, con 8,667 migrantes rescatados, sino que también se han observado prácticas inquietantes como el uso de pulseras con códigos para identificar a los migrantes, lo que sugiere una operación delictiva organizada y a gran escala. Las condiciones inhumanas también incluyen la medicación de migrantes para suprimir necesidades fisiológicas durante los traslados.

Las nacionalidades de los migrantes varían, siendo predominantemente de Guatemala, Honduras, Nicaragua, Cuba y El Salvador. También se ha notado la presencia de migrantes de Asia y África, reflejando la complejidad y alcance global de estas rutas.

Las autoridades enfrentan el desafío de desmantelar estas redes criminales y garantizar la seguridad de los migrantes. Veracruz, Chiapas y Puebla son identificados como puntos clave en esta problemática, subrayando la necesidad de una respuesta coordinada y eficaz para proteger a las personas que, en su travesía hacia el norte, enfrentan peligros constantes y mortales.